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INTERNACIONAL

Circulación dual: ¿nueva estrategia económica para China o más de lo mismo?

Hacer de la innovación en ciencia y tecnología nuevos impulsos para el desarrollo son conceptos que Pekín lleva ya tiempo propugnando

MurciaEconomía Viernes, 06 de Noviembre de 2020 Tiempo de lectura:

 

China apuesta por un nuevo marco sobre el que basar su estrategia económica a corto y medio plazo: la "circulación dual", que dividiría la economía en dos partes para seguir aprovechando el comercio internacional mientras protege su mercado interno.



Este término, de inspiración marxista, marcará las pautas sobre cómo la economía china interactúa con las de otras naciones en el próximo plan quinquenal (2021-2025) para el país, propuesto recientemente por el Partido Comunista (PCCh) para su aprobación en la sesión anual del Legislativo, prevista para marzo del año que viene.



Un crecimiento "de alta calidad", sostenible y verde, transferir el peso sobre la economía de industrias contaminantes al sector servicios o hacer de la innovación en ciencia y tecnología nuevos impulsos para el desarrollo son conceptos que Pekín lleva ya tiempo propugnando.



Pero en su nueva estrategia económica también destaca la apuesta por la autosuficiencia, que ha de entenderse en el contexto de la guerra comercial con Estados Unidos, cuyo actual Gobierno intenta cortar el acceso de China a tecnologías clave y sancionar a gigantes del sector en el país asiático como Huawei o Tencent.



Ether Yin, de la consultora Trivium China, explica a Efe que el plan busca "garantizar que China tenga suficiente capacidad doméstica en tecnologías clave para asegurar que el país resista si se le priva de tecnologías y componentes extranjeros, especialmente estadounidenses".



Esto pasa por establecer dentro del país las cadenas de suministro en sectores clave -también manufactura, alimentos básicos o energía- mientras se siguen importando conocimientos tecnológicos y se apuesta por el desarrollo e investigación en ese campo, áreas que requerirán un esfuerzo titánico.



NUEVO PLAN, ¿ANTIGUAS REFORMAS?



Aunque el Partido se afanase en destacar la influencia del presidente, Xi Jinping, en la elaboración de este plan, Yin también destaca otras figuras como la del vice primer ministro Liu He, considerado el ideólogo económico del régimen.



Más allá de la reacción al volátil entorno internacional, la estrategia es también "un intento de varios altos cargos, entre ellos Liu, de revitalizar su agenda económica -apunta el experto-. El sello distintivo de la estrategia es su renovado sentido de urgencia, y Liu lo aprovechará para impulsar algunas de sus antiguas reformas".



Entre ellas figuran aumentar la competitividad de las empresas estatales, dar más incentivos de mercado a la investigación tecnológica y científica, crear mercados de capitales más eficientes y liberalizar factores de producción como la tierra, la mano de obra o el capital.



La clave es la palabra "antiguas". Estas reformas llevan ya tiempo en la agenda política de Pekín, lo que plantea una duda: ¿supone realmente un cambio de rumbo esta estrategia de circulación dual?



La respuesta corta es no, al menos para Michael Pettis, profesor de Finanzas de la Universidad del Pueblo: "No tiene nada de nuevo. No es más que la vieja promesa de reequilibrio económico que China ya hizo en 2007, y no ha sido muy exitosa".



Pekín lleva años enfrascado en un muy cacareado 'cambio de modelo' económico desde uno centrado en producción y exportaciones a otro basado en servicios y consumo interno. Desde su pico en 2006, el peso de las ventas al exterior sobre el PIB nacional se ha reducido prácticamente a la mitad hasta el 18,4 % de 2019, según datos del Banco Mundial (BM).



Sobre la "circulación internacional", pocos cambios en la retórica de Pekín, que ya lleva tiempo defendiendo la multipolaridad internacional y el comercio entre países.



Ahora, queda por cumplir la otra parte de la ecuación, la "circulación interna": dar aún más protagonismo al consumo privado, un objetivo para el que China puede volver a emplear la carta de sus dividendos demográficos, con más de 400 millones de ciudadanos -un 28,6 % de su población- considerados de clase media.
 

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