A ti, en estos días
Ciertamente no es fácil introducir elementos muy solemnes, qué decir emocionales, ni siquiera entrañables, para echar de menos un establecimiento comercial abierto al público, cuando este cierra, aunque sea temporalmente.
Si lo piensas bien, no es más que un local que te proporciona un servicio, te cobra y casi ya está.
Como todo en la vida – en los detalles está el demonio nos decían de pequeños - ese casi es un casi, muy grande.
Tu cafetería de costumbre, a la que te acercas a desayunar temprano, después de trabajar o tras hacer deporte. Los días que tienes ganas de hablar y los que tienes las justas. Esos días en los que siempre recibes una sonrisa cómplice o una palabra agradable sin necesidad de invocar el waiter please.
Camareros que conoces de toda la vida. El dueño que pregunta siempre, en ese giro murciano omnicomprensivo que nunca espera respuesta, cómo va la cosa. Los amigos con los que compartes ese rato sin parar de hablar, pero sin alcanzar ninguna conclusión afortunadamente.
La gente que transita de un lado para otro de la cera, la mayoría sin conocer el sentido del trayecto de ida, o el objetivo del de vuelta. Gente que miras, y que te mira.
Ese auténtico y cotidiano exponente de cómo somos. Muy sociales pero no colectivos. Muy abiertos, pero no unos primaveras.
El debate sin palabras que se alcanza con el tiempo entre tu bar preferido, la gente que lo trabaja, y tú. No es un lenguaje de signos, ni siquiera un código estándar. Se entiende todo, siempre que no se explicite.
No son de la familia, ni amigos. Son un complemento vitamínico para garantizar que seguimos siendo como somos. Nos proporcionan la sublime sensación de poder sentarse, cruzar las piernas, hablar y tal vez escuchar, desatender lo riguroso, huir de lo que requiere precisión, determinar el alcance , duración y profundidad de un comentario. Estirarlo o contraerlo.
Nos permiten ser como somos, en ese momento, sin necesidad de proclamar convicciones inamovibles o vitalicias.
Y todo eso, sólo preguntando si queremos tomar algo, o lo de siempre. Nuestro bar preferido , la mayor aportación a tu personal civilización. Por eso, en estos días tan adversos, y sin que sirva de precedente dado lo expuesto anteriormente que sepas que te estamos muy agradecidos. Si,
A ti, en estos días.
PD. Dedicado a Ángel y su equipo.





















