Leyes estrictamente legales
Un sólo voto por encima de la mayoría absoluta, y con cinco menos que su antecesora la Ley Wert, permitió al Gobierno y a algunos socios aprobar el tramite parlamentario en el Congreso por el que se impulsa la aprobación de la enésima Ley de Educación de la historia reciente de la democracia española. La Ley Celaá.
La aritmética parlamentaria pudo conjugar algebraicamente el menor y más variopinto consenso que una ley de este calado ha podido obtener. Junto al PSOE , han arrimado el hombro los votos de Más País, Compromís, ERC, PNV y Nueva Canaria. Han dejado caer los hombros Bildu, BNG, Teruel Existe!!, y CUP, que se abstuvieron. Por su parte, PP, Vox, Cs, UPN, Coalición Canaria, Foro Asturias y el PRC votaron en contra.
O sea, la mitad de la España parlamentariamente representada se opone a un tema que afecta a todos los ciudadanos españoles. Las razones: que ataca a la educación concertada y a la educación especial, y somete al castellano a lengua de segunda división, mejor, de regional preferente, en determinada comunidad autónoma.
Luego está la tímida protesta de la Real Academia Española que, si bien carece de potestas en este campo y por eso mismo, debiera haber hecho un uso más incisivo de su auctoritas.
Aún falta el Senado, y también queda cierto margen competencial autonómico para intentar no digerirla en su totalidad, y en su ámbito territorial.
Una primera pregunta es si hacía falta la Ley en estos momentos. Otra cuestión importante es si una ley de este calado puede- que sí- ser aprobada por tan estrecho margen.
Una reflexión añadida es qué necesidad – o sí – hay de polarizar aún más a la sociedad española. Y como distinguir un objetivo político de una maniobra táctica de distracción .Y también, cuanto tiempo pasará para que el Tribunal Constitucional, una vez conozca del correspondiente y anunciado recurso de inconstitucionalidad, se pronuncie sobre el mismo. Porque si pasan cuatro años, pues el lector me dirá…
Desde el punto de vista de una eventual contribución de esta Ley a la calidad educativa y a la meritocracia y el esfuerzo, como patrones y principios de la formación, el asunto comienza a ser desconcertante. El texto prevé que el título de bachillerato pueda obtenerse excepcionalmente con un suspenso si los profesores creen que han alcanzado los objetivos de la etapa, y se podrá pasar de curso con dos asignaturas suspendidas, aunque como mucho, se podrá repetir en dos ocasiones en la educación obligatoria.
Es este el proyecto de Ley del aproximadamente Gobierno del PSOE?, o es la huella, el legado, de la parte más radical de la izquierda que comparte mesa en el Consejo de Ministros?. Pues esto último. El resultado es una ley con más control de la concertada y más potenciación de la pública, y con menos requisitos de calidad y esfuerzo para el estudiante. De remate, y para atender la reivindicación independentista de Cataluña , mediante un buen juego de palabras, apoya el modelo de inmersión lingüística por la vía de proporcionar un formato efervescente al castellano como lengua vehicular.
La LOMLOE, que suena algo así como una enfermedad tropical vuelve a aperturar, aún más, la zanja abierta en la sociedad española. Y no será la última, ni zanja, ni ley de educación.
Son leyes aprobadas en el Parlamento, sí. Tienen todo el derecho del mundo, y el menor consenso en España. Son leyes, sí, pero son eso y nada más. Son
Leyes estrictamente legales.





















