
El Banco Sabadell avanza en su plan de eficiencia y a partir de este martes convierte 250 sucursales de su red en oficinas de atención comercial en las que sólo presta servicios de valor añadido, eliminando la posibilidad de llevar a cabo en ellas la operativa básica de caja y mostrador.
Para estos trámites del día a día el grupo animará a sus clientes a usar los canales remotos, los cajeros automáticos que van incorporando nuevas funciones o el servicio de banca a distancia, sin perder de vista a los clientes menos digitalizados.
En el caso de que alguna operativa no pueda hacerse por estos medios, el banco seguirá contando con "oficinas integrales", que disponen de todos los servicios y desarrollan también la actividad de gestión comercial, atendiendo también a quienes no sean clientes.
El Sabadell argumenta que en los últimos meses ha comprobado que, pese a las distancias, la actividad ha continuado y Sabadell ha descubierto nuevas oportunidades para transformar su modelo de atención a los clientes, potenciando el autoservicio y preservando las oficinas para las interacciones de más valor.
La idea del banco es que la operativa básica de caja y mostrador se haga cada vez más desde canales remotos, permitiendo que las oficinas puedan centrarse en el asesoramiento a clientes.
A partir de ahora el banco tendrá oficinas gestoras, en las que se incluyen estas primeras 250, que se dedicarán exclusivamente a la atención comercial y dejarán de tener servicio de caja, y el resto serán oficinas integrales.
A lo largo de las últimas semanas las oficinas han avanzado estos cambios a sus clientes a través de distintas comunicaciones en las que les explicaban las alternativas para operar.
La transformación de las 250 sucursales en oficinas de atención comercial forma parte del plan estratégico del Sabadell, que convertía la dirección de Sabadell España en una dirección de negocios, con el foco puesto tanto en los ingresos como en la reducción de gastos.
El banco quiere simplificar los procesos de servicio al cliente dando prioridad a las opciones digitales, además de buscar la máxima automatización de operaciones.
Al margen de las negociaciones de fusión con BBVA, la entidad considera que es el momento de llevar a cabo estos cambios en su organización porque el mercado está exigiendo al sector mayores niveles de rentabilidad y el contexto actual exige un mayor nivel de digitalización y autoservicio.
El grupo que preside Josep Oliu está convencido de que tiene margen de mejora en el modelo operativo y de servicio al cliente y destaca que en los últimos años ya ha lanzado e implementado iniciativas en esa dirección.







