
“Cuando la inspiración llegue, que me encuentre trabajando”.
Esta frase tan potente se le atribuye a Pablo Picasso, gran pintor y escultor español fundador del movimiento Cubismo que es uno de los mayores exponentes del siglo XX.
Estamos abducidos por la prisa, por la rapidez, por la inmediatez y no somos capaces de parar a pensar ni un solo momento. Somos conscientes que no es correcto lo que hacemos, pero aún así, seguimos día tras días navegando en estas aguas turbulentas sin saber a dónde vamos y, lo que es más grave, por qué estamos ahí.
Uno de los aspectos que, en mi opinión, las organizaciones están hipotecando en sus trabajadores, y nosotros mismos también lo estamos haciendo, es la creatividad, la capacidad de pensar de forma diferente, la necesidad de esperar a que la inspiración aparezca, la necesidad de equivocarse.
![[Img #76983]](https://murciaeconomia.com/upload/images/11_2020/6785_pasion-y-alma.jpg)
Necesitamos equivocarnos, fallar, tropezarnos, eso sí, que sea rápido y barato por favor. La única manera de crear es partir de un lienzo que ya tiene algunas trazas y colores fallidos, pero que nos permiten encontrar el boceto definitivo.
Creatividad, pensamiento, inspiración, equivocación, necesitan tiempo, ese tiempo que “decimos” que no tenemos, pero que si nos fijamos bien está ahí, esperando que lo aprovechemos. No se trata de salirnos de nuestra área de confort, se trata de hacerla más grande.
Pero somos cada uno de nosotros los que tenemos la responsabilidad de poner tiempo a nuestra vida y no de quitarlo. Tenemos la obligación personal de trabajar el presente para construir el futuro. Tenemos la obligación de escribir ese libro que siempre está ahí pendiente, de ver esa película que tenemos aparcada desde no se sabe cuando, de decir te quiero a esa persona que no nos atrevemos a hacerlo, de realizar el proyecto que diseñamos hace tiempo.
En un viaje a mi querida Sevilla me vino a la mente la necesidad de realizar un proyecto que merodeaba por mi cabeza y que no había tenido tiempo a crear. Y es que 5 horas de coche dan para mucho. Realmente, no se trataba de un proyecto, sino de una ilusión.
Dicen que en la vida hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Yo añadí una cosa más: tener un vino propio, un vino de mi tierra. No soy experto en vinos, pero sí sé lo que me gusta. Lo del libro lo dejo para más adelante.
Nació Pasión y Alma, un vino solidario homenaje a mis hijas Lucía (ALMA en estado puro) y Marina (PASIÓN en cada instante). Realmente, son ellas las protagonistas de este viaje, junto con Marta (mi mujer).
Creo firmemente en construir relaciones que permitan mejorar el entorno que nos rodea y ayudar a los demás. Debemos construir propósitos donde nuestras necesidades se unan a un buen fin.
Dedica una parte de tu tiempo a crear, a imaginar, a soñar, a poner en marcha ese proyecto que tienes en la cabeza, a llamar a la inspiración y que llene cada momento de tu vida, a saber, que si le va bien a los demás te irá bien a ti.
Nadie podrá confinar ni poner en cuarentena tus sueños, salvo tú. Te invito que no lo hagas, te invito a que pongas toda el ALMA y mucha PASIÓN en cada segundo de tu vida.

