
No me esperaba que fuera a hacer eso. ¡Fue una decepción muy grande para mí! Relacionarme con esta persona me hace daño. No puedo controlar a mis hijos. Tengo que cambiar ciertos hábitos en mi vida; ¡un día voy a enfermar!
Fácil es vernos atrapados en trabajos que no disfrutamos, en amores no correspondidos, en amistades que restan, en conductas de tus hijos que no cesan o en conductas tóxicas que te llevan a seguir jugando sin defensa y a sabiendas de la amenaza.
A veces nos sorprende la vida con situaciones que tenemos que resolver sobre la marcha, sin estar preparados de antemano pero que exige adaptarnos y centrarnos en lo que ocurre. Resistirnos a jugar lo que reclama el tablero e intentar dilatar la jugada, retrasando el movimiento de fichas, nos va a hacer perder el tiempo. Y moverlas de manera impulsiva bajo el secuestro emocional y sin la consideración de decisiones anteriores, nos puede alejar de protegernos.
Es complicado deshacerse de cosas, de situaciones o de personas. No queremos movernos ni sacrificar lo viejo para apostar por lo nuevo que nos mantendría concentrados en la partida. Nos cuesta sacrificar fichas que ya no suman y que nos darían la oportunidad de atender a otras fichas que nos mantienen en la partida.
Y aunque queremos evitar cometer errores, siempre están presentes y esperando ser cometidos con la intención de aprender de ellos. Y no querer aprender de los errores coloca al Rey en una situación de vulnerabilidad para su salud física y mental.
Que hay que avanzar en la vida está claro y que aunque tengamos cuidado de los movimientos, siempre tendremos conductas y situaciones que nos pueden llevar a perder esa partida, pero nunca el juego. Porque la vida, a diferencia del ajedrez, sigue después del jaque mate.
Cada acción en nuestra vida, con fracasos incluidos, debería tener un fin con dirección hacia una meta positiva. Si no lo hacemos así estamos perdiendo el tiempo y realizando movimientos que anulan parte de nuestro crecimiento. Sacrificar las “piezas malas” del juego es defender la posición de una vida mejor. Cada uno, como adulto, que analice y piense en sus prioridades para hacer otros movimientos que le lleven a otros finales. ¡Jaque mate!
Nos vemos el próximo miércoles. Un abrazo. Esther.

