
En España, se producen 10 suicidios al día. Los problemas mentales y el suicidio siguen siendo temas tabú. La escritora, Marta Oliver ha decidido narrar en un libro su propia historia, para acercar al lector a la realidad del submundo que encierran las enfermedades mentales, desde el punto de vista del propio enfermo. Habla de las terapias recibidas y de los excelentes profesionales con los que ha trabajado, pero también denuncia un sistema de salud mental en España, que califica de deficitario e ineficaz. Todo un canto a la vida, narrando una realidad a la que pocos quieren hacer frente, pero sobre todo demostrando que pase lo que pase siempre hay salida.
![[Img #77151]](https://murciaeconomia.com/upload/images/12_2020/9941_el-muro-de-cristal.jpg)
¿Qué es lo que te ha motivado a escribir este libro?
Este libro lo empecé a escribir en el pabellón de psiquiatría de un hospital. Iba tomando notas de todo lo que sucedía a mi alrededor, porque era tan impactante que si no lo ponía por escrito no podía asumirlo. En otros hospitales seguí tomando notas, y cuando estuve algo mejor pensé en publicarlo como una obligación moral con dos objetivos fundamentales: Ayudar a otras personas que estuvieran en mi situación, mostrándoles que existe una salida y que pueden superarlo, porque el libro es un canto a la vida y a la esperanza y tiene un final feliz. También dar a conocer a la sociedad el submundo de las enfermedades mentales y los trastornos psicológicos para tratar de eliminar el gran estigma social que tienen y darles más visibilidad, con el fin de integrar en la sociedad a los pacientes de salud mental.
En tu libro, el muro de cristal, también hablas de temas como el suicidio y las autolesiones. En la sinopsis hablas del estigma que sufren las personas con enfermedades mentales y trastornos psicológicos, ¿qué significa este estigma y cómo influyó, por ejemplo, en ti?.
En España todavía existe un gran estigma con este tipo de cuestiones. Las personas no se atreven a hablar de ello, pero cuando estás en la intimidad, te das cuenta de que les pasa a muchas más personas de lo que nos imaginamos.
Es un gran estigma a nivel social, profesional y personal. Muchas personas no se atreven a decir a sus amigos, familiares y mucho menos en el trabajo, que tienen alguna patología y que acuden al psicólogo o al psiquiatra. Debemos normalizar esta situación y que las personas no tengan que ocultarse y puedan hablar de ello con naturalidad. Un trastorno psicológico es como cualquier otra enfermedad, solo que en lugar de ir al traumatólogo porque tienes un hueso roto, vas al psicólogo.
Yo sé de muchas personas que han perdido su puesto de trabajo o que hacen lo imposible por ocultar su situación con el estrés emocional que esto conlleva. Yo personalmente he perdido muchas amistades por este motivo. A la gente le falta empatía e inteligencia emocional y les es más cómodo alejarse, y me ha dolido mucho.
En cuanto al suicidio y las autolesiones, eso sí que son grandes temas tabú. Yo he decidido hablar de ello abiertamente en mi libro, entrevistas y charlas que doy para tratar de normalizarlo, pero la gente es muy reacia a hablar de ello. También porque es un tema muy rechazado por la sociedad. Pero no es más que un grito desesperado de ayuda y la sociedad y las autoridades competentes deberían tomar nota y hacer algo al respecto.
Yo he tenido que sufrir burlas e insultos por parte de auxiliares de enfermería cuando he estado ingresada y me ha dado una crisis y me he autolesionado o he intentado suicidarme. Lo cual ha hecho que mi situación empeore todavía más. Faltan profesionales cualificados y formados en salud mental y específicamente en prevención del suicidio. Además, se debería ser más cuidadoso en las contrataciones del personal que trabajen con pacientes de salud mental y no mirar solo el C.V. académico, sino las cualidades personales, como paciencia, empatía, inteligencia emocional, etc. Se nota muchísimo cuando quien te atiende es vocacional y quien no, y se trata de personas que están en un momento muy difícil de su vida y a las que hay que tratar con mucha sensibilidad.
En tu libro comentas tu estancia en hospitales psiquiátricos públicos, ¿cuál ha sido?. Crees que ahora durante el confinamiento, este problema se ha hecho más visible y se está tratando de otro modo, ¿o por el contrario siguen faltando recursos y más profesionales para normaliza desde el punto de vista social?
Mis estancias en los hospitales psiquiátricos han sido en general bastante traumáticas. Existen profesionales vocacionales que te tratan con respeto y hasta con cariño, pero son los menos. Como he comentado antes, falta personal formado y vocacional. Por otra parte, hay mucha escasez de recursos. A mí me han llegado a tener contenida, es decir atada a la cama, más de 24 horas porque solo había un psiquiatra de guardia en todo el hospital. Esto es inadmisible. La última vez que estuve ingresada me pasé toda la noche pidiendo un vaso de agua y una manta y no vino nadie. Me ignoraron y me tuvieron contenida más de un día a la cama, todavía no sé por qué. Me trataron peor que a un animal.
No creo que se hayan incrementado los recursos de salud mental con el Covid. Al contrario, estamos ante un grave problema de salud mental que se está ignorando y cuyas consecuencias van a ser fatales. Las personas que ya teníamos una patología se nos ha agravado y han surgido otras muchas patologías, como ansiedad, depresión, agorafobia, etc en personas que estaban sanas.
La salud mental es la gran olvidada en este país, no se destinan recursos ni personal y esto no ha cambiado con el Covid, sino que se ha agravado la situación. Yo fui a pedir un psicólogo a la Salud Pública y me dijeron que había una lista de espera de 6 meses y luego te atienden cada 2 o 3 meses. Esto es claramente insuficiente y una vergüenza. En este país, existe una gran brecha social en salud mental, donde solo reciben la asistencia psicológica y psiquiátrica adecuada las personas que tienen recursos económicos y pueden acudir a profesionales privados, y esto no debería pasar en un país llamado “del primer mundo” como es España.
El título del libro me parece muy original, ¿porqué lo has llamado así?
He de confesar que el título se le ocurrió a mi marido, que siempre ha estado a mi lado apoyándome, así como mis padres y mi hermano. El título “El muro de cristal” hace referencia a la barrera que separa a las personas que tienen algún trastorno psicológico o psiquiátrico del mundo de las “personas normales”.
Es una barrera que deja verse los unos a los otros, pero que por otra parte, los separa y crea un muro de incomprensión, de modo que los dos grupos no pueden acercarse ni mezclarse. Se trata de un muro de cristal, no de hormigón o roca. Es un muro frágil de modo que si alguna de las dos partes quisiera, podría romperlo con facilidad. Es un muro donde ambas partes se ven reflejadas.
Dicen que la literatura y especialmente la escritura es sin duda una excelente válvula de escape para dejar fluir todas nuestras emociones, miedos y nos ayuda a conocer y explorar nuestro mundo interior para afrontar la realidad exterior que nos asusta y supera. ¿Es tu caso?
Si, efectivamente para mí ha sido terapéutico escribir este libro. He volcado sobre el papel toda la rabia, la ira, el dolor y el sufrimiento. Además, me ha ayudado a conocerme y comprenderme mejor y tratar de aceptarme tal cual soy ahora.
En este confinamiento, muchos se han lanzado a escribir y analizar su vida. ¿Estar más en tiempo en casa te ha ayudado a terminar finalmente este libro que refleja sin duda una parte importante de tu vida?.
El libro lo terminé bastante antes del confinamiento. Durante el confinamiento, como me gusta mucho estudiar, me dediqué a hacer varios cursos on line de criminalística, grafología, escritura creativa, creación de blogs y páginas webs, etc. Además, estaba haciendo un máster en la universidad sobre Estudios Literarios, que continuo este curso.
Los beneficios de este libro van para la asociación 11-M de la que eres miembro. Una experiencia que viviste en primera persona y que te marcó sin duda. ¿Qué consejos darías a la gente al respecto? En el caso de poder sobrellevar situaciones traumáticas como también estar al borde de la muerte en la lucha contra el coronavirus.
Yo cometí muchos errores cuando sufrí el atentado del 11M. Me diagnosticaron trastorno de estrés postraumático y me recomendaron que fuera a terapia y me cogiera una baja en el trabajo, pero yo rechacé la ayuda psicológica y seguí trabajando y viviendo haciendo como si no hubiera pasado nada. Quería borrarlo de mi mente, y por tanto, no quería hablar del tema. No le conté a nadie, ni a mi familia, lo que había pasado ese día hasta 10 años después.
Yo aconsejo a las personas que han sufrido un trauma, primero que no tengan reparos en acudir a un profesional que les ayude a superarlo, y después que hablen de ello con sus familiares y amigos más íntimos. Pueden brindarles un gran apoyo y es liberador. Yo me lo guardé todo dentro y al cabo de unos años, la situación explotó, al sufrir un segundo trauma y las consecuencias fueron mucho más graves que si hubiera tratado el primer trauma a tiempo.
¿Cuál es el tema de tu próximo libro o proyecto?.
Ahora me dedico a hacer correcciones de libros, tengo otro máster en Escritura Creativa y un curso de verano de la Universidad sobre literatura. También escribo poemas y relatos que publico en revistas literarias españolas y argentinas, y en libros de antologías junto con otros escritores. Además, estoy escribiendo un conjunto de relatos de terror para un proyecto que tengo con otros amigos escritores.
Ahora mismo, mi tiempo es muy limitado, porque estoy con el máster en Estudios Literarios, haciendo entrevistas, dando charlas, colaboro con varias asociaciones de Prevención del Suicidio y con dos universidades, una en Buenos Aires y otra en el País Vasco, dando charlas a los alumnos del posgrado en Suicidología.
También colaboro en varios programas de radio, y todo con el objetivo de dar visibilidad al tema de las enfermedades mentales, y de que las autoridades se impliquen en un problema tan grave como el suicidio, que es la primera causa de muerte no natural en España, y de que se apruebe el Proyecto de Ley de 2019 sobre Salud Mental que defiende los derechos de los pacientes de salud mental y también incluye artículos sobre prevención del suicidio, por lo que es urgentísima su aprobación.
En estos momentos estoy volcada en estas luchas y proyectos, pero más adelante sí me gustaría escribir otro libro. Seguramente una novela negra, género que me encanta, que transcurra en un siniestro hospital psiquiátrico.



