Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TÚ Y YO

Una estrella en mi plato

Mariate Almela Viernes, 11 de Diciembre de 2020 Tiempo de lectura:

 

Me llamo Alma y hasta hace dos días

formaba parte de los humanos vivos, pero

 eso ha cambiado…Ahora lo veo todo

 desde otra dimensión.      






Hace un tiempo, cuando aún me encontraba en el mundo de los vivos, estuve visitando con unos buenos amigos, algunos museos de la gastronomía. Así me gustaba llamarlos ya que eran sitios tan especiales que merecían un rango superior, una o varias estrellas de guía.



Había escuchado que la gente se llega a emocionar con la comida, y pareciéndome una exageración quise comprobarlo. 



- Inés ¿Con cuál sorprendemos a los chicos? ¡Vámonos de fin de semana y aprovechamos!



- Venga vale, haremos el esfuerzo, jaja.



Qué buenos recuerdos tengo de momentos como ese en el que la combinación ideal eran las risas, la buena compañía, los platos únicos y las charlas interminables sobre temas triviales. 



- Vamos a ir a este – me dijo poniendo el dedo con los ojos cerrados sobre el mapa de la guía sonriendo como si escondiera algo.

 

- Además cerquita de casa, a unos 80 kms – le dije ilusionada y con muchas ganas de que llegara el fin de semana.

 

Había que coger hotel así es que maletita y escapada por delante. 

 



Cuando llegamos nos estaban esperando en el restaurante. Un menú degustación con veintidós bocados diferentes competía para conseguir una Estrella. Aún no la tenía, pero este año estaba nominado para conseguirla.



La sutileza del cocinado, los sabores únicos, las texturas diferentes... hacían que aquellos platos cumplieran con los cánones para que la maestría de los artistas que elaboraban las recetas, compitieran por un galón identificativo de un hacer superior en la cocina.



- ¿Te está gustando? - pregunté a mi amiga.



- ¡Estoy absorta! Cuánto ingenio implica estas preparaciones. No son solo los alimentos. Es un todo. Hasta como están colocados en el plato.



- Sí, es verdad, ya desde que te sientas y te empiezan a servir estas preciosidades te gustaría comer así todos los días - le contesté mientras iba probando cada una de las delicias que me iban sirviendo.



Aquel día pude comprobar lo que lleva detrás cada manjar, y la importancia que suponen todos los valores puestos en juego a la hora de elaborar cualquier creación majestuosa como aquellas que nos estaban deleitando.



Habíamos quedado en repetir un día como hoy, pero el tiempo se adelantó a los eventos ya programados y no he podido volver en cuerpo y alma así es que ahora he querido regresar a mirar desde mi lugar y aun estando presencialmente sólo en alma, comprobar si aquel menú, es ahora premiado y consigue su merecida Estrella o si por el contrario tendrán que esperar un año más.



Nada más llegar he pasado por la cocina. La primera vez que vine no pude hacerlo, pero ahora que soy invisible me puedo permitir los lujos de entrar y salir por los rincones que quiera, sin dejar rastro o dejándolo (ventajas de mi estado).



Un equipo de personas uniformado que desprenden buen rollo y maestría, elaboran los platos con un cariño que se plasma en cada uno de los movimientos que hacen.



Los he dejado ahí para colarme en el salón donde deben estar mis acompañantes de antaño, ya que habíamos quedado justo este día para asistir a la entrega de premios.



Me acerco a la mesa donde visualizo que están.



Inés comenta a Carlos: - ¡Qué emoción! ¡A ver si gana el delicioso menú! cómo le gustaría estar aquí a Alma (estoy, querida, estoy).



Comienza el evento y sin muchos preámbulos llega el veredicto:

 

- El menú “rosa de los vientos” premiado con una Estrella, reconocido por grandes Chef y avalado por todos ustedes. ¡Muchas gracias por hacer esto posible, por venir y por vuestro enorme apoyo!



Los aplausos alegran la sala y dan calor al equipo humano que día tras día ha hecho posible que ahora llegue el reconocimiento, y me viene a la mente:



¡Qué satisfacción más enorme haber tenido una Estrella en mi plato!



Me marcho saboreando aún aquel día maravilloso en el que tuvimos la suerte de probar platos únicos y con la alegría de haber compartido este momento tan emotivo con mis amigos que vivieron aquel día junto a mí y que disfrutan ahora presenciando este merecido premio. Cual fue mi sorpresa al ver que subía a recoger el premio Carlos, el que siendo pareja de mi amiga Inés quería aprovechar aquel momento para confesarnos que él era el maestro


¡Salud y buenos alimentos queridos lectores! Hasta el viernes que viene.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.