
Hoy me siento especialmente ilusionado de introducir a un liberal de esos que se ponen en el carril de la derecha para que las personas que han contribuido a formar profesionalmente tengan el camino libre para adelantar, de los que son un tarro con esencia y dejan huella. Hoy tenemos en El Remedio Liberal a Elías de los Reyes, peso pesado en las telecomunicaciones españolas y que nos ilumina con su debate liberal interior entre la cultura y los expertos en lo desconocido. Disfruten.
![[Img #77328]](https://murciaeconomia.com/upload/images/12_2020/640_img-20201209-wa0010.jpg)
Elías de los Reyes
CU. Profesor Emérito de la UPV
Kultura
Mirando por encima se pueden encontrar más de doscientas acepciones de la palabra CULTURA. En la actualidad, un indicador de la importancia de la cultura se pone de manifiesto por el hecho de que muchos países le dedican un Ministerio para su gestión, potenciación y desarrollo.
España: Ministerio de Cultura y Deportes.
Italia: Ministerio de los bienes y Actividades Culturales y del Turismo.
Noruega: Ministerio de Cultura y Asuntos de la Iglesia.
Portugal: Ministerio de Cultura.
Suecia: Ministerio de Cultura y Democracia.
… y así un largo etc.
Todos están de acuerdo en su importancia. Sin embargo, asocian la cultura con el Deporte, con el Patrimonio, con la Iglesia, con las Artes Escénicas o, incluso con la Democracia.
Todo ello es cierto porque la cultura, si lo es de verdad, tiene muchas dimensiones: artística científica, tecnológica, de costumbres...etc.
Dos características fundamentales de la cultura:
-Debe ser integradora es decir, no puede ser excluyente.
-Debe poder crecer en sucesivas generaciones.
Con respecto a la primera característica, la integradora, por el hecho de cultivar-conocer un aspecto concreto de la cultura, el arte, por ejemplo, la persona culta en esa dimensión debiera también conocer, al menos mínimamente, alguna de las otras dimensiones de la cultura (científica, tecnológica, …etc.) y así, con todas las demás componentes, para que la cultura tenga significado.
Lo que en cualquier caso no debiera ocurrir, como pasa a veces, es el desprecio, siendo un supuesto experto en una determinada dimensión, de los también supuestos expertos en otras dimensiones de la cultura. A propósito de esto, me viene al pensamiento la intervención en Sede Parlamentaria de una Congresista que venía a decir que lo común, lo de todos (España) le importaba un comino. Ella estaba allí para vender su libro. Con la cultura pasa lo mismo que con España, o es integradora o no es cultura (o no es España).
También la cultura admite una organización matricial, de forma que hay rasgos culturales comunes (horizontales) y otros diferenciadores (verticales). No son incompatibles, al contrario, constituyen la riqueza y la explicación de la situación actual. Tratar de confundir la horizontalidad con la verticalidad es, a mi juicio, pueblerino y egoísta.
La cultura es como la información, siempre crece porque siempre se enriquece con la historia anterior. Para generar cultura nueva es imprescindible conocer la cultura previa y desarrollar herramientas que permitan el avance de la misma. La persona culta sabe que la rueda se inventó hace miles de años y que, para crear algo nuevo, hay que situarse en la frontera de lo desconocido, teniendo conocimiento, cuanto más mejor, de lo que sucede en el resto de fronteras.
Estamos viviendo momentos difíciles para la cultura, para casi todo en general. La conectividad física, tan necesaria para la cultura, también provoca un mayor grado de transmisión para las enfermedades contagiosas. Debemos aprender de esta situación y elaborar cortafuegos realimentados por un control sensorizado en tiempo real para, evitando la propagación de lo negativo, permitir la expansión y la generación de riqueza de lo positivo. Todo esto es diseño, modelización, límites y actuadores. Requiere profesionales en una aproximación multidisciplinar ya que expertos en lo desconocido no existen. La salud y la cultura lo necesitan.
Cuídense.

