
A menos de una semana para que llegue Nochebuena, el pequeño comercio capea el temporal que ha traído el coronavirus como puede, muchos se han reinventado con nuevos productos, ofreciendo una atención personalizada y en la mayoría de los casos agudizando el ingenio, armándose de paciencia y con las previsiones rotas. MurciaEconomía se ha puesto en contacto con algunas tiendas del emblemático barrio del Carmen para palpar de primera mano y conocer sus impresiones de cómo están viviendo esta situación inimaginable hace un año.
Buena parte de estos pequeños negocios le están plantando cara a esta situación, ofreciendo a su clientela el mejor de los servicios, asesoramiento y cercanía, la mayoría lo agradece. Rubén Guirao Sánchez, es el gerente de la Droguería Baltasar, con más de 45 años de historia, nos cuenta que el volumen de ventas han bajado a la mitad, incluso llega al 95% en productos de maquillaje, bolsos y maletas de viaje. “Muchos de nuestros clientes son personas mayores, se nota que ya no salen y son los propios hijos los que les hacen las compras. Nos mantenemos gracias a los productos de primera necesidad, de higiene, también la venta de mascarillas se ha disparado en los últimos días ante el miedo a una tercera ola”, añade.
“Hay miedo y las mascarillas fp2 se están vendiendo bastante, al mes unas 6.000, ya que las tenemos incluso más baratas que en internet, el paquete de diez sale por unos diez euros cuando en marzo una sola mascarilla costaba esa cantidad” reitera Rubén.
Este veterano comerciante se lamenta de la situación actual, ya que nunca antes se habían enfrentado a una situación parecida y con tan pocas ventas. “Este año el amigo invisible ha desaparecido por completo, las ventas de perfumes son insignificantes, los pocos que compran lo hacen para regalar a sus familiares directos pero sin demasiados excesos”, agrega.
Otro de los establecimientos que sigue al pie del cañón es la floristería Dianthus. Su propietaria, Mariló Agudo, quien lleva al frente del negocio cinco años, recalca que estas navidades están siendo realmente atípicas. “Tenemos la suerte de que tenemos clientes que son muy fieles, la mayoría nos conocemos y hay una especie de pacto tácito entre nosotros para realizar las compras en el barrio, intentamos comprar entre los comercios de la zona, la gente está evitando las aglomeraciones. Se nota bastante y se agradece”.
Además añade que, aunque este año, la decoración de los comercios se ha desplomado, apenas unos pocos se pueden permitir el lujo en invertir en decoración se suple con los abetos naturales y las flores de Pascua que “este año se están vendiendo más que nunca. Hemos realizado muchos centros de mesa para regalar, quieren ver sus casas bonitas", añade.
“Ahora mismo no podemos hablar de beneficios, solo se saca para cubrir gastos porque las ventas están muy flojas, hay miedo a gastar pero esperemos que el año que viene la situación mejore en parte y podamos remontar. Aquí todos lo tiene claro, el pequeño comercio es la gracia de este barrio tan murciano, si los comercios mueren, el barrio irá detrás y eso no lo vamos a permitir”.

