
La pandemia de la covid-19 ha aumentado los precios, la exportación y el consumo de frutas y hortalizas, pero también los costes de producción y los vaivenes de precios, por lo que el sector hace un balance de 2020 con luces y sombras.
En los meses más duros del confinamiento, los españoles buscaban alimentos frescos, sanos y con vitaminas, lo que hizo crecer hasta un 40% el consumo de frutas y verduras, pero en el último tramo del año la demanda nacional se ha estabilizado y casi se sitúa en los mismos niveles de ejercicios anteriores, apuntan fuentes del sector.
La gran disparidad de zonas de producción y modelos de explotación y comercialización hace imposible hacer un balance general del año, asegura a Efe el director general de la federación de productores y exportadores hortofrutícolas Fepex, José María Pozancos.
Grandes retos, amenazas y Brexit
Señala que los "grandes retos" de esta actividad para 2021 pasan por "mejorar la competitividad y la capacidad de gestión ante una situación de crisis" en un negocio que sufre una "fuerte volatilidad" de precios.
Pozancos añade que "las dos principales amenazas del sector exportador son la nacionalización de los mercados comunitarios -con mensajes de 'consuma producto local'- y la globalización de las importaciones de terceros países, que no están sometidas a la estricta regulación comunitaria en el ámbito de la producción".
Fepex se congratula del acuerdo alcanzado este jueves entre la UE y el Reino Unido, ya que evita que la exportación española de frutas y hortalizas frescas sea gravada con 198 millones de euros en derechos arancelarios, lo que constituye "satisfacción y alivio" para el sector, dada la importancia del mercado británico, donde se prevé cerrar el año 2020 con unas exportaciones de 1.950 millones de euros.



