
¿Cómo se transforma un recién nacido con todas sus infinitas capacidades en un adulto de 30 años obeso?
La respuesta nos vino de forma accidental hace 3 años tras la sucesión de varios casos en los que trabajamos con pacientes con sobrepeso. Hoy os contamos la historia de Alma.
Alma es una mujer de 41 años diagnosticada con obesidad Tipo II depresión y enfermedad bipolar.
Fue derivada por su médico de cabecera y posteriormente por su médico internista para ser tratada con un programa de ejercicio físico adaptado, cambio de hábitos y alimentación. En las 52 semanas que duró su programa logró bajar de 122 kg a 75 kg.
Tras el parón navideño Alma dejo de asistir a sus sesiones de entrenamiento una vez conseguido el objetivo. A los 6 meses contactó de nuevo con nosotros debido a que se volvía a encontrar mal. Había vuelto a coger mucho peso, y no sólo eso, había caído en una fuerte depresión que no le dejaba salir de casa.
Alma nos reconocía que en su hogar le resultaba muy complicando seguir las indicaciones que le habíamos recomendado. De pequeña había tenido problemas de autoestima y su escudo era la comida. Sus padres, separados, no llegaban a un consenso en su alimentación y creció sin ningún hábito de alimentación y sin moverse lo suficiente (1 hora al día de ejercicio moderado / intenso).
Esta historia constata que nuestros cerebros son esculpidos por la experiencia temprana. No resulta fácil cambiar hábitos que han sido instaurados en nuestra psique desde la infancia. Ese es el caso de Alma que todavía sigue luchando para mejorar su salud por negligencia del entorno.
Es necesario que se establezca un protocolo de actuación multidisciplinar. Detectar la raíz del problema es lo más difícil, así que cuantos más profesionales estén involucrados en la solución mejor para el paciente, mejor para toda la sociedad.
Nuestro reto como profesionales de la salud es encontrar nuevas maneras de ayudarl@s a construir vidas productivas, llenas de energía. Haciendo eso podremos ahorrar millones de euros a nuestra sociedad. Este proceso empieza enfrentándonos a los hechos. Escuchando, actuando y repitiendo.
La respuesta a la pregunta es *“EXPERIENCIAS INFANTILES ADVERSAS”. Estas desencadenan patrones negativos para ellos, para sus familias, para la sociedad en general.

