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ENTRE TÚ Y YO

Datos, datos y más datos

Juan Luis Pedreño Martes, 29 de Diciembre de 2020 Tiempo de lectura:

 

Con frecuencia oímos decir aquello de que “la clave del éxito no es saber, sino tener el teléfono del que sabe”. Que no digo yo que le falte razón a este argumento tan manejado por el mundo del lobby empresarial, porque la realidad es que funciona. Pero, tampoco se trata de tener miles de contactos en Facebook o Instagram, que ni siquiera conocemos y que no tiene mayor utilidad que saber lo que comen, dónde viajan, cómo viven y con quién se relacionan personas que no hemos visto en la vida. Nada de valor para un mundo tan competitivo. Los que tienen hijos adolescentes saben a lo que me refiero. Estos son datos que definen nuestra estrategia social, cada vez más vacía. Sirven para lo que sirven y no hay más, a pesar de que lo utilicen la mayoría de los ciudadanos. Ojo, de todas las edades y condiciones. Este es un mundo bien conocido.

 

Existe otro ecosistema de datos. Y éste no lo controlamos. Me refiero a los que se generan cuando dejamos que los dispositivos escuchen nuestras conversaciones, como espías silenciosos que luego nos inducen a comprar aquello sobre lo que hemos dejado pistas. Porque cuando nos reunimos cuatro personas, no hay que olvidar que, por arte de la tecnología, esa chupipandi se convierte en una reunión de ocho. Que siempre se nos olvida contar los teléfonos móviles que llevamos en el bolsillo y que también participan en la conversación. Lo que pasa es que intervienen siempre al final, en el último turno, en el de ruegos y preguntas.

 

Y, por último, el grupo de datos de ese mundillo más escondido, más selecto y menos conocido. Estos ya no se utilizan tanto, ni mucho menos. Y son los más valiosos, sin duda. Me refiero a los datos para desarrollar una estrategia profesional o emprendedora. Estos no sirven para mostrar cómo nos ha salido la paella este fin de semana, ni tampoco la ruta mañanera del domingo - y mira qué son alucinantes algunas -. Me refiero a los datos masivos que se pueden utilizar para la ciencia, la experimentación o la creación de StartUps. Ya les digo que es otro mundo.

 

A lo que iba, datos necesarios para avanzar en el desarrollo de nuestro país. Tenemos muchos ejemplos de uso: aplicaciones de inteligencia Artificial para detección de plagas, para control biométrico o de huellas dactilares, control turístico, detección precoz de incendios, inundaciones, déficit de atención en nuestros pequeños o diagnóstico previo en temas sanitarios. Cuando hablo de estos temas, siempre recuerdo a nuestros amigos de Elora, StartUp que, con una foto de móvil y miles y miles de datos de enfermedades de la piel, es capaz de diagnosticar distintas patologías. Y eso con datos de una de las más de 180.00 bases de datos que se han hecho públicas durante la era Obama, porque en España aún no las tenemos en formato abierto.

 

Una cosa está clara, créanme. El crecimiento de nuestro país sólo será viable si nos instalamos en ese mundo de los datos, tal y como lo hace EEUU o China o Israel, por no irnos tan lejos. Lo demás es prensa rosa. Que también. Y ahora lo que procede es intercambiarnos datos para felicitarnos el año, además de grabarnos un Tik-Tok para ilustrar nuestras cenas navideñas. Estoy deseando verlos.

 

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