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PROTESTAS

La marcha minera se convierte en una batalla campal con ocho detenidos y decenas de heridos

Efe Miércoles, 11 de Julio de 2012 Tiempo de lectura:

Cuarenta y tres manifestantes y treinta y tres policías han sido atendidos por el Samur tras un enfrentamiento con piedras, petardos y bengalas

La tranquila llegada de los integrantes de la "Marcha Negra" que ayer se vivió en Madrid finalizó este miércoles con numerosos envites policiales para frenar a los mineros ante la sede del Ministerio de Industria, contra el que éstos lanzaron petardos, piedras y bengalas, y donde derribaron un tramo de valla.

A partir de entonces, durante una hora, las calles de la zona entre el Ministerio y el estadio Santiago Bernabéu registraron una serie de enfrentamientos entre policías, que se fueron desplegando por grupos; y mineros, que increparon y lanzaron piedras y petardos contra los agentes en diferentes puntos de las calles adyacentes.

Los incidentes se han saldado con entre cinco y ocho detenidos por desórdenes públicos, altercados y resistencia a la autoridad, según fuentes de la Delegación del Gobierno en Madrid. Ese órgano ha dado la cifra de 10.000 personas como las participantes en la Marcha Minera.

De los ocho detenidos, uno es una mujer que ha sido trasladada a un centro sanitario para ser atendida, según un portavoz de la Jefatura Superior de Policía.

En general, 76 personas han sido atendidas por los sanitarios del Samur, de las que 43 son civiles y 33 son policías, según las fuentes, que han añadido que en todos los casos se trata de heridos leves.

De esa cifra total, 68 personas han sido atendidas in situ, frente al Ministerio de Industria, donde se han registrado los incidentes, y otras ocho han sido llevadas a hospitales.

Los primeros manifestantes en llegar ante la sede del Ministerio de Industria lanzaron gritos de "sinvergüenzas" y "dad la cara", pero a partir de las 13.00 horas, y a medida que se acercaba el grueso de manifestantes al edifico ministerial, se incrementó de forma notable el lanzamiento de petardos y piedras contra los policías y los furgones policiales apostados ante la sede, situada unos cien metros calle abajo desde el palco donde comenzaron las intervenciones y discursos del cierre de la marcha.

Entonces, los policías comenzaron a filmar lo que ocurría, por lo que algunos de los manifestantes cubrieron la cara con pañuelos.

Poco después de la llegada del grueso de la manifestación, los manifestantes comenzaron a empujar la valla metálica, que lograron volcar, y provocaron con los lanzamientos de petardos y piedras que los agentes tuviesen que protegerse con sus escudos pegados a la fachada del inmueble.

Ante esta situación, los agentes se desplegaron para disolver a los mineros empleando porras y disparando pelotas de goma.

Los mineros se quejaron de la dureza con que se emplearon los efectivos policiales después de que una ambulancia tuviese que evacuar a una mujer que podría haber sido herida por un pelotazo de goma, según explicó a Efe un testigo.

"Han cargado contra ella y la han tirado al suelo, ha debido ser una pelota de goma", explicó este ciudadano.

Otros que pasaban por calle colindantes aseguraron que se han visto atrapados entre los enfrentamientos. "Cuando nos hemos dado cuenta estábamos rodeados", se quejó una joven.

Hasta el inicio del enfrentamiento ante la sede de Industria, el transcurso del acto reivindicativo se había producido sin incidentes importantes.

Un profesional del Servicio de Urgencias Médicas de Madrid explicó a Efe, a mitad del recorrido, que en su zona lo más grave que había pasado era que uno de los mineros se había hecho una herida "cortando jamón".

"La lucha minera es la lucha de la clase obrera", "Fabero no quiere morir" o "Santa Bárbara. Los mineros sólo se arrodillan ante ella" eran algunos de los motivos que se pudieron ver en las camisetas de los manifestantes.

Además de las reivindicaciones directamente relacionadas con la aplicación del plan del carbón, los ciudadanos participantes en la marcha protestaron contra los "recortes" y otras políticas del Gobierno central. Una funcionaria se quejó de que le habían recortado en 150 euros su nómina: "¡Cómo no se va a echar la gente a la calle!", clamó.

Un joven que repartía octavillas explicó que el apoyo social a los convocantes se debe al "clima de indignación" general en la sociedad española.

Los mineros suscitaron el apoyo mayoritario de la gente que se paraba a su paso por las calles, aunque otros protestaron airadamente por el continuo ruido de los petardos, que estallaron durante todo el recorrido.

Luis, integrante de un grupito de operarios de la construcción que paró unos minutos para seguir el paso de la manifestación, defendió a los mineros y reconoció que no se esperaba ver a tanta gente en la calle. "Lo veo bien, lo veo bien, creo que sus demandas son justas", explicaba.

Otros trabajadores, como una pareja colgada en el séptimo piso de un edificio, arrancó los aplausos de los manifestantes cuando gritaron "Estafadores, ¡a por ellos!".

Una señora afeó a un grupo de jóvenes el lanzamiento de una botella de plástico rellena de un líquido amarillento que explotó con fuerza segundos después de ser lanzada. "Así no se hace, así no", insistió ante los chicos.

Junto a los mineros se unieron a la marcha otros colectivos, como los profesionales de la enseñanza de la 'Marea Verde', que hicieron el pasillo cogidos de la mano a los trabajadores de las cuencas al inicio de la manifestación; trabajadores sanitarios ataviados con batas; o agrupaciones de pensionistas, entre otros.

El cierre del tramo del Paseo de la Castellana por donde transcurría la marcha provocó importantes retenciones. Miguel, un pintor atrapado en la zona de Nuevos Ministerios, explicó a Efe que llevaba una hora en la caravana. "Sabía que vendrían los mineros, pero no que colapsarían esto. Hubiera hecho otro recorrido", apuntó.

El cierre al tráfico motivó incluso un enfrentamiento entre dos ciudadanos. Cuando uno de ellos protestó, otro le increpó: "Cuando juega el Real Madrid, ¿no se corta el tráfico? O cuando gana la selección".

Otros conductores trataron de hacer "trampas" y atravesar la calle cortada y fueron expulsados por la policía local de la carretera.

A quienes sí benefició el paso de los mineros fueron los propietarios de varios kioscos de la zona por donde transcurría el recorrido. En uno de ellos, una trabajadora asintió sonriente a la pregunta de si le había beneficiado la marcha.

Además de las banderas de numerosos comunidades -Asturias, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía-, la 'Marea Negra' portó emblemas republicanos, sindicales y de simbología comunista. Un grupo de mineros de Portugal también portó una pancarta en la columna de manifestantes.

A minutos del inicio de la marcha, que comenzó a las 11.00 horas, la parada de Metro de Colón era un hervidero de gente, con banderas y gritos como "aquí están, estos son, los mineros del carbón".
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