
Desde hace muchos años las personas hemos interaccionado con los animales de diversas formas según el papel que la sociedad ha ido asignando a las distintas especies. El modo con el que interactuamos con los animales también ha ido cambiando a lo largo del tiempo, debido a la influencia del desarrollo cultural y social. Por ejemplo, consideramos que algunos animales son materias primas para la industria alimentaria o para la textil, otros para la investigación animal y los tratamientos traslacionales a los pacientes humanos, mientras que, con otros como las mascotas (también llamados animales de compañía), hemos creado un vínculo emocional, conviviendo con ellos como compañeros o miembros de la familia, especialmente perros y gatos.
A lo largo de la última década se ha incrementado considerablemente el número de mascotas en los hogares de todo el mundo de todas las clases sociales. Además, en muchos casos se considera a la mascota como la expresión de un estilo de vida y ciertos propietarios eligen una raza determinada como símbolo de estatus social.
![[Img #78248]](https://murciaeconomia.com/upload/images/01_2021/8100_2831cb72-b46f-4fe3-8bb3-be08bfb3b8e4.jpg)
Varios estudios publicados en los últimos años se han centrado en las relaciones entre las personas y los animales desde diferentes perspectivas, según los países: la selección de razas específicas según la preferencia de los propietarios que adquieren las mascotas; el bienestar animal y la utilización de los animales para la investigación científica; la influencia de los animales de compañía sobre la salud de sus propietarios (de todas las edades), tanto física como mental y emocional. Este último aspecto está llamando la atención de los investigadores en base a los resultados de varios ensayos científicos que exponemos a continuación.
Factores como la depresión, vivir solos o el aislamiento social están muy presente en la población de la sociedad actual, estando asociados con un incremento de la mortalidad secundaria a un evento cardiovascular. Por otra parte, la obesidad y la falta de actividad física contribuyen a aumentar el riesgo de las afecciones cardiovasculares. Estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto la relación positiva existente entre la posesión de una mascota (especialmente perro o gato) con los efectos beneficiosos a nivel de actividad física, disminución triglicéridos y colesterol, baja presión arterial sistémica, mejora del tono autonómico y mejor respuesta al estrés y supervivencia después de un infarto de miocardio. Los mecanismos fisiológicos, como la activación del sistema de oxitocina, pueden explicar en parte esta reducción del estrés psicológico para los humanos que están en contacto con animales. Se ha demostrado que los perros reducen el aislamiento social y el riesgo de depresión ya que promueven la salida del hogar, el paseo y por tanto mayor actividad física y sociabilización. Se ha descrito ampliamente la importancia del apoyo psicosocial en el tratamiento y la recuperación a largo plazo de las personas con enfermedad cardiovascular (ECV). En un estudio sobre terapia antiarrítmica, los propietarios de perros presentaron menor riesgo de morir en el año siguiente al comienzo del estudio que aquellos que no los tenían o tenían otro tipo de animal.
Asimismo, se han estudiado los efectos de las mascotas sobre la salud mental de sus propietarios y, al contrario, el uso de mascotas en la terapia de pacientes con enfermedades mentales. La mayor parte de los estudios han mostrado mejoras pequeñas, pero estadísticamente significativas, en las puntuaciones de los síntomas conductuales en las intervenciones asistidas por animales: menos alteración en el comportamiento, mejor socialización, menos ansiedad, miedo en pacientes deprimidos y mejor comportamiento social en pacientes con esquizofrenia. Concretamente, un estudio realizado en una clínica psiquiátrica puso de manifiesto que los pacientes que vivían en salas con un gato tenían significativamente más satisfacción general que los pacientes que viven en una sala sin un gato: más satisfechos con el resultado de su tratamiento, mejor valoración de sus oportunidades recreativas, utilización de las salas comunes y la colaboración con sus enfermeras de primaria, trabajadoras sociales y otros terapeutas y psicólogos.
![[Img #78250]](https://murciaeconomia.com/upload/images/01_2021/5870_img_4577.jpg)
Asimismo, estudios recientes efectuados con niños y adolescentes han demostrado que tener una mascota puede ser beneficioso para su desarrollo emocional, cognitivo, conductual, educativo y social. Cada vez hay más pruebas de que los niños recurren a sus mascotas en busca de consuelo, tranquilidad y apoyo emocional al sentir ira, tristeza o felicidad. En el caso de niños que desarrollan pobre apego con los padres tienden a desarrollar modelos internos de desconfianza hacia los demás, inseguridad, ansiedad por separación, baja autoestima y propensión a la soledad. En estos casos se ha demostrado que la relación de apego con una mascota puede ayudar positivamente en el tratamiento para ayudar a desarrollar modelos internos seguros. Sin embargo, aún son necesarios más estudios para conocer los mecanismos a través de los cuales la posesión y el apego a una mascota promueve el desarrollo infantil.
Es esencial que los veterinarios entendamos cómo se relacionan los propietarios con sus mascotas, puesto que influye en nuestro comportamiento como profesionales y en la manera de proporcionar al animal un óptimo bienestar.

