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Opinión | Consejero Editorial de MurciaEconomía
Jueves, 14 de Enero de 2021
Francisco Martínez Ruiz

A la vejez, viruelas

 

Toda la prensa internacional, y la nuestra, se hace eco de la misión de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS en adelante) a Wuhan.

 

Wuhan, como recordarán nuestros lectores, parece ser que fue el epicentro de todo lo que ha pasado después, aunque es hoy el momento en que sabemos que fue allí, pero no sabemos cómo se produjo el fallo de seguridad, ni cuando.

 

Lo que sí es cierto es que los efectos de eso que pasó allí, cuando pasara y como pasara, han supuesto probablemente la mayor crisis a escala mundial desde la Segunda Guerra Mundial. En términos de salud y económicos.

 

Y a desentrañar las causas de eso que pasó allí se dirige el comité de expertos de esta agencia de las Naciones Unidas. Lo que ocurre es que anunciaron su intención hace once meses, y el Gobierno chino ha aceptado el asunto ahora. Y tampoco parece que la administración de este país asiático, origen de la pandemia esté ofreciendo, siquiera tarde, muchas facilidades.

 

Desde luego, la OMS ha contribuido muy eficazmente a lo largo de su dilatada historia a la mejora de la salud en términos mundiales. Baste citar su participación en programas de erradicación de la  poliomelitis, el ébola, la confección de la primera lista de 342 medicamentos esenciales o la lucha contra el Sida, etc.

 

Pero en lo que respecta a su papel en la crisis COVID-19, digamos que ha tenido un cometido perfectamente descriptible: una colección de expertos, en activo o no en la OMS y casi siempre argentinos o de Burkina Faso, nos han bombardeado con consejos entre tibios y enérgicamente tardíos, sobre la evolución del virus, haciendo llamamientos, con una escenificación propia de los programas del Dr. Jiménez del Oso, sobre la gestión de los gobiernos. Pero no han podido o sabido realizar – hasta el momento – una tarea de máxima prioridad por razones de salud pública, opinión pública y responsabilidad pública: determinar qué, cómo, y cuándo pasó eso allí, en Wuhan.

 

Me temo que si logran averiguarlo, cuando lo hagan , tal vez – Dios no quiera – el asunto se desvele completamente extemporáneo. O lo que es lo mismo, podríamos decirle a la OMS que a buenas horas mangas verdes. Pero por si no lo entienden, un dicho más conectado al tema médico. Podríamos, y deberíamos decirle que

 

A la vejez, viruelas

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