Cartagena no paga traidores, bueno, ahora sí
Camino del ecuador de la legislatura el ruido de sables en el Palacio Consistorial comienza a trascender a la opinión pública. Cierto es que tamizado e incluso tapizado por unos medios tradicionales que o no se atreven o, simplemente, tienen que sobrevivir en estos tiempos.
Dicho esto, las cuitas internas en La Trinca de Castejón, Arroyo y Padín no son más que berrinches que no alcanzan a la conciencia –de la que apostaría a que carecen- y se les apagan a final de mes.
Viene a cuento recordar la noche electoral del 26 de mayo, cuando tras conocerse la victoria de MC me preguntaron por un posible pacto de legislatura con PSOE o PP, a lo que respondí que no podía pactar con quienes habían hecho daño a Cartagena para mantener su estatus y que, además, eran lo mismo.
También dije, a quien quiso escucharlo, que acuerdos presupuestarios o de cualquier otro tipo tal cual hice en mis dos años de alcaldía sí, porque una cosa es que yo tenga claro que esas dos organizaciones y media no quieren a Cartagena y otra que castigue a los cartageneros sin presupuestos u ordenanzas por no recabar las aportaciones y los votos de otras formaciones.
Volviendo a la cuestión, el 15 de junio PP, PSOE y CS ratificaron en la casa de todos los cartageneros que son lo mismo y que sus derrotas electorales sumaban para formar gobierno, y así lo hicieron. Y es que los intereses particulares hacen olvidar los públicos rápidamente a quienes sólo buscan aprovecharse.
Un pacto con que ganan 15 y pierden más de 200.000 cartageneros, porque salvo ellos y su red clientelar a los demás nos ha tocado soportar el gobierno más nefasto de la historia de Cartagena en la peor situación en 100 años.
Se acerca ahora el momento del relevo y desde el PSOE, partido que expulsó a sus concejales pero que nunca los ha declarado tránsfugas para sorpresa de los suyos, comienzan a filtrar que algún concejal socialista de corazón (sic) puede renunciar al acta; que quizás puedan volver –incluso Castejón- como militante de base si no entrega el gobierno a Arroyo; o que estarían dispuestos a pactar con MC.
Permítanme que me remita a la noche electoral para ahorrar cábalas a Conesa, que se ha convertido en algo así como el rey pasmado. Ni MC está pensando en pactar con el PSOE o el PP ni él tiene en Cartagena decisión alguna.
No seré yo quien le ordene su partido, pero si le animo a mirar para arriba y ver cómo Saura trabaja para sí, incluso para Castejón, pero no para Conesa o los habitantes de la Región, mucho menos para la comarca del campo de Cartagena de la que es oriundo; Castejón juega a moverle la silla; Torres, Hernández y Fernández a sentarse; Retuerto aún no se sabe por quién mira y, mientras, él pierde el apoyo mayoritario que recibió en las últimas elecciones regionales.
Cuando desenrede esta madeja podremos sentarnos a hablar de Cartagena, negociar presupuestos u ordenanzas municipales o aprobar iniciativas beneficiosas para nuestro municipio y toda la comarca.
¿Por qué no hablo del PP? Porque San Esteban cada día nos asfixia un poco más; y porque ya saben que sus propios Estatutos consideran infracción muy grave formar o mantener gobiernos con tránsfugas y su Secretario General presume en el Congreso de hacerlo en Cartagena; así que nada pueden esperar los cartageneros de quien no se respeta a sí mismo.
En resumen, Cartagena no pagará traidores y MC no gobernará con ellos.





















