
La noticia de la marcha de El Rubius con destino a Andorra por motivos eminentemente fiscales se ha hecho notoria en los últimos días, pero son muchos los youturbers que han huido antes que él. Sin embargo, el caso de El Rubius es especialmente paradójico pues se había reconocido como votante de Podemos en una entrevista. Al parecer o bien no se había leído el programa o bien no lo había entendido. ¿O quizás es una persona un poco cínica?
Sea como sea, el hecho de que El Rubius, como otras tantos, haya decidido marcharse a un país con una tributación menos asfixiante no debe ser el centro de la crítica. Al contrario, lo que debe ser objeto de discusión es el sistema fiscal que empuja a abandonar nuestro país a los youtubers y a muchas otras personas que se lucran produciendo algo que la gente demanda.
Lo cierto es que la decisión de abandonar tu país no es fácil. Marcharse de España supone renunciar a estar cerca de familia y amigos, a nuestro clima, a nuestra gastronomía, a nuestra cultura… supone, a fin de cuentas, renunciar a una parte de ti. Pero claro, cuando te están arrebatando el 47% de las rentas que percibes te lo piensas. ¿No será que tenemos unos impuestos muy confiscatorios?
Son muchos los que afirman que sin esos impuestos tan altos -en otros países de Europa son aún mayores- no podríamos costear nuestra excelente sanidad, nuestra envidiable educación o nuestras infraestructuras. Sin embargo, el sistema sanitario de Andorra poco tiene que envidiar al de España, de hecho, ha sido proclamado por el ranking de The Lancet como el mejor del mundo. Tampoco tienen nada que envidiar a España ni su sistema educativo ni sus infraestructuras. Entonces, ¿Cómo consigue Andorra tener una buena educación, unas buenas infraestructuras y una excelente sanidad con impuestos tan bajos? La respuesta de algunos: porque son un paraíso fiscal.
En realidad, ni la OCDE ni el Fondo Monetario Internacional consideran a Andorra un paraíso fiscal. Se trata sencillamente de un país con unos impuestos más bajos que la mayoría de estados de su entorno. Algunos consideran que esto es una práctica de dumping fiscal, es decir, una forma de competencia desleal consistente en reducir los impuestos para captar riqueza de los países vecinos. Pero, ¿Por qué debe ser más legítimo que un gobierno democrático decida tener impuestos altos a tenerlos bajos? De hecho, no lo es. Andorra es un estado soberano y, en tal medida, está tan legitimado como España para decidir cómo articular su sistema fiscal. Lo que parecen no entender los políticos que diseñan nuestra fiscalidad es que, en un mundo en el que la circulación de personas y empresas es cada vez más fácil, la competencia fiscal entre países es sencillamente inevitable. España puede subir los impuestos tanto como quiera, del mismo modo que Andorra puede bajarlos lo que le venga en gana. Son nuestros políticos los que, a sabiendas de que algunas de las personas y empresas que mayor riqueza producen pueden decidir abandonar el país, optan por mantener una fiscalidad alta. ¿Por qué lo deciden así? Según ellos para costear nuestros magníficos sistemas de sanidad y educación, pero, como ya hemos visto, Andorra -y otros países con impuestos más bajos- cuentan con sistemas mejores. El argumento se me queda algo escaso. ¿No será porque el que parte y reparte se lleva la mejor parte?
En definitiva, la marcha de El Rubius y de otros youtubers no hace más que recordarnos que la fuga de riqueza es una consecuencia de la elevada carga fiscal. La existencia de países con impuestos más bajos es absolutamente legítima. Aquellos que tratan de deslegitimar a países como Andorra calificándolos como “paraísos fiscales” lo hacen únicamente para justificar los infiernos fiscales que les gustaría imponernos.

