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Opinión | Consejero Editorial de MurciaEconomía
Martes, 02 de Febrero de 2021
Francisco Martínez Ruiz

Trump. El tren. La idea (III)

 

En el interín de todos estos acontecimientos que le van sucediendo a nuestro nuevo vecino: el asunto del millón y medio de metros de suelo industrial sugerido nada más llegar; la hábil evasiva de quitarse de encima el prometedor equipo de futbol –todo un clásico en la plaza-, lo de los lodos, el velódromo en Barranda, etc., le surge al matrimonio un viaje a Madrid. Las miradicas de los mediadores...

 

Trump consulta con los atildados si aquí es costumbre alquilar un helicóptero para realizar el trayecto Santomera/ Puerta de Hierro. Estos le indican que no que –dicho en bruto– iba a parecer Noriega huyendo a Ciudad Real. Que la gente aquí no entiende estos despliegues. Que lo mejor es el tren (les recomiendo mi artículo Elx-Parc).

 

El tren.

 

Trump no había viajado en tren desde la campaña presidencial, cuando recorrió los Estados del centro de USA como si fuera Lincoln acompañado de Salomé, en una gira que recuerda con no especial agrado. Más calor que en Los Nietos, polvo por todos lados; poblaciones que parecían la de Amanece que no es poco y un conjunto de gente que ni el mismo suponía que podían ser norteamericanos del norte. El tren no era su opción preferida, en principio.

 

Contrastó las distintas opciones by train desde Murcia con el grupo de los atildados y con el grupo de los mediadores. Parecía la conjetura de Poincaré: que si desde Murcia o desde Albacete o tal vez Orihuela. Incluso alguien propuso comer en la costa y enganchar el trayecto en Balsicas, por aprovechar. Entre 4 y 6 horas, más o menos. Cuando el asunto alcanzó el mayor grado de confusión posible, un miembro del grupo de mediadores propuso una solución ecléctica: T’os en coche para Madrid. Como en los buenos tiempos.

 

Qué pijo iban a ir en tren, que iban a parecer el Paso del Perdón. Los de Murcia cuando viajan a Madrid no viajan simplemente, sino que implementan una operación logística que incluye medio de transporte, abastecimiento, contactos, descanso, comunicaciones… e inteligencia y contrainteligencia.

 

Y echaron el viaje. Iban un poco ajustados, pero a Trump no le disgustó el formato. Desenfadado, sin prisas, bien comido… Estos de Murcia lo desconcertaban a veces, pero eran listos. Los payos estos, como el oía decir.

 

El viaje fue un éxito, excepción hecha de que a los de Murcia -incluidos los atildados– no los dejaron pasar al Real Club de Golf Puerta de Hierro, pero ellos se fueron a cenar al Chistu y arreglado el problema. Luego tomaron unos refrescos por la zona... y a dormir hasta el día siguiente, día de vuelta.

 

De nuevo en la Casa del Agua, miró a Melania, que siempre estaba observando desde los ventanales la oscuridad, parecía Rebeca, y le dijo: “no sé si vamos a estar aquí mucho tiempo – por la cara de Melania le daba que no- pero por eso quiero hacer algo por esta gente.

 

Tengo una idea...

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