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ENTRE TÚ Y YO

Creatividad

Soledad Hernando Miércoles, 03 de Febrero de 2021 Tiempo de lectura:

 

En tiempos de covid-19 todos los supuestos de la educación tradicional entran en cuestionamiento. ¿Seremos capaces de dar respuesta a los nuevos desafíos que se le presentan al ser humano del S.XXI?

 

El paradigma industrial de la educación ya estaba obsoleto mucho antes de la pandemia. Pero la pandemia ha visibilizado con más fuerza que una enseñanza estática no provee recursos flexibles y adaptativos a los cambios. El S.XXI transita en la incertidumbre de no saber qué va a ocurrir mañana. Ante ese desafío necesitamos una educación que potencie la creatividad, no que la mate. Como decía Picasso: “todos nacemos creativos, lo difícil es seguir siéndolo con los años”.

 

La Creatividad es la capacidad que tenemos las personas para dar repuesta a nuevos retos. No es patrimonio de unos pocos, sino que todos somos creativos, lo que ocurre es que desde que nacemos la sociedad, primero a través de los padres, y más tarde a través de los profesores, nos va inculcando un pensamiento único y direccional. No se nos invita a ver las cosas desde diferentes prismas. No se fomenta el pensamiento divergente para pensar de manera original y para desarrollar conductas creativas adaptativas a una realidad en continuo cambio.

 

Uno de los grandes enemigos de la creatividad es el miedo al error. Si no nos permitimos explorar diferentes respuestas, si no estamos dispuestos a equivocarnos, no podremos llegar a obtener nuevos resultados. Los adultos penalizamos el error y consecuentemente los niños se van alejando de sus capacidades creativas.

 

 

Habitualmente se ha relacionado ser creativo con ser artista, como si la creatividad solo perteneciera al mundo del arte. Sin embargo, no es así. Hay muchos tipos de creatividad. Existe una creatividad mimética que consiste en copiar elementos e ideas y aplicarlas a otro campo diferente. Una creatividad analógica que hace referencia a la analogía y la comparación para comprender, relacionar y conectar aquello que desconoce. Hay una creatividad bisociativa que consiste en unir un concepto con otro para formar otro mayor. Una creatividad narrativa que conecta personajes, tramas, diálogos y situaciones de tal modo que tengan una coherencia y un sentido. Y una creatividad intuitiva que es la capacidad imaginativa y de abstracción.

 

 

Podríamos calificar como creativos a la mayoría de los compositores de la Historia de la Música, pero elijo Stravinsky por su trayectoria cambiante y su atrevimiento innovador.

 

Igor Stravinsky compositor ruso nacionalizado francés y, posteriormente, estadounidense, nació en 1882 en Lomonósov y murió en Nueva York en 1971. Su padre era cantante de ópera, pero le obligó a estudiar derecho, que no terminaría porque su pasión por la música le empujaba a componer.  Ser alumno de Rimsky-Korsakov fue una oportunidad maravillosa, pero el acontecimiento que produjo su lanzamiento fue conocer al empresario fundador de los ballets rusos Sergei Diaghilev. Diaghilev le encargó una partitura para ser estrenada por su compañía. El resultado fue “El pájaro de fuego”, obra en la que se advierten ya algunos de los rasgos que definirán el estilo posterior de Stravinsky, como su agudo sentido del ritmo y el color instrumental.

 

 

Una de las fechas clave que señalan el nacimiento de la llamada música contemporánea es el 29 de mayo de 1913, día en que se estrenó el ballet de Stravinsky “La consagración de la primavera”. Su armonía politonal, sus ritmos abruptos y dislocados, y su agresiva orquestación provocaron en el público uno de los mayores escándalos de la historia del arte de los sonidos.

 

 

De manera similar a Picasso, en el campo de las artes plásticas, el compositor se caracterizó siempre por transitar de un estilo a otro con absoluta facilidad, sin perder por ello su propia personalidad. Stravinsky abría caminos y cuando todo el mundo pensaba que su obra iba a desarrollarse en ese sentido daba un giro que desconcertaba a sus propios seguidores. El ruso, el neoclásico y el dodecafónico son, a grandes rasgos, los tres períodos en los que puede dividirse la carrera compositiva de este maestro, uno de los referentes incuestionables de la música del siglo XX.

 

Si Stravinsky hubiese tenido miedo a equivocarse no se habría replanteado las estructuras rítmicas, los cambios tonales, las posibilidades tímbricas de la orquesta y la música seguiría el camino propuesto por los clásicos y no habría evolucionado.

 

¡Aceptemos el desafío del cambio como una oportunidad de crecimiento y evolución!

 

Un abrazo creativamente sonoro

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