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ENTRE TÚ Y YO

La era del capitalismo de la vigilancia

Javier Escolano Miércoles, 03 de Febrero de 2021 Tiempo de lectura:

 

“Nadie debería fiarse de un conjunto de hombres que no se consideran responsables ante nadie” Thomas Paine (Thetford, 1737).

 

 

Tras la caída del Muro de Berlín (9 de noviembre de 1989) y la constatación empírica del fracaso de los regímenes comunistas clásicos; así como la demostración de la errónea doctrina capitalista de “El fin de la historia” (Francis Fukuyama), en cuanto predicción de una era de prosperidad global y crecimiento rápido, al parecer ilimitado,  desmentida con la crisis financiera de 2008; el debate que viene ocupando a intelectuales, políticos y académicos, en los últimos años, puede resumirse en la pregunta: ¿qué tipo de capitalismo queremos y, por tanto, que sociedad  alumbra tal elección?

 

Para la adecuada respuesta a tal interrogante, nada mejor que poder discernir que ocurre actualmente en nuestras vidas y sociedades; y, para ello, hoy me atrevo a recomendarles el libro, calificado por The Guardian como uno de los cien mejores del siglo XXI, de Shoshana Zuboff, (USA, 1951), catedrática emérita de la Universidad de Harvard: “La era del capitalismo de la vigilancia” (Paidós, 2020).

 

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Es un estudio extenso e intenso, pero esclarecedor de nuestro espacio - tiempo digital, con el que la autora parce culminar una trilogía, iniciada con “In the Age of the Smart Machine” (Editorial Basic Books, 1988), sobre el futuro del trabajo y el poder, en el cual anticipó el impacto de la introducción de los ordenadores en los puestos de trabajo;  seguida de “The Support Economy” (Editorial Allen Lane, 2003), que pronosticó la expansión de la digitalización; y, ahora, tras siete intensos años de investigación, nos ofrece “trazar el mapa inicial de un territorio inexplorado que denomina “capitalismo de la vigilancia”, con el objetivo de desarrollar los conceptos que nos permitan apreciar el patrón que une a fenómenos y prácticas que están transformando nuestro mundo real.

 

Para ello, desarrolla “su mapa, en lo que creo constituyen cuatro escenarios fundamentales; a saber:

 

1ª.- Concepto y origen:

 

Shoshana Zuboff define al “capitalismo de la vigilancia”, como un “nuevo orden económico que reclama para sí la experiencia humana como materia prima gratuita, aprovechable para una serie de prácticas comerciales ocultas de extracción, predicción y ventas”. Es decir, aunque algunos de dichos datos se utilizan para mejorar productos y servicios, el resto se considera como un “excedente conductual propiedad de las empresas” que lo usan como materia prima para, a través de la “inteligencia de máquinas”, fabricar “productos predictivos” que anticipan lo que cualquiera de nosotros haremos en breve y más adelante. Estos productos predictivos son vendidos en los denominados “mercados de futuros conductuales”.

 

Ahora, los procesos automáticos llevados a cabo por máquinas no solo conocen nuestra conducta, sino que también moldean nuestros comportamientos.

 

Shoshana Zuboff señala como pionera del capitalismo de la vigilancia a Google, cuando  se lanzó a una operación comercial sin precedentes hacia los espacios inexplorados de internet, donde halló pocos obstáculos legales y competidores; y se benefició de acontecimientos como los atentados del 11-S, cuando todo el sistema de seguridad nacional, sintió la necesidad de alimentar, imitar, cobijar y hasta hacer suyas las funciones emergentes de extracción de datos privados y predicción de  conductas.

 

2ª.- Migración desde el entorno digital hasta el mundo real.

 

Nuestra dependencia del mundo digital es un elemento básico del proyecto de la vigilancia comercial; por cuanto las necesidades que sentimos de aumentar la comodidad y la gratuidad en nuestras vidas, nos hacen superar la resistencia a consentir las intrusiones en nuestra privacidad, por osadas e intensas que sean.

 

Según Shoshana Zuboff, este conflicto produce un entumecimiento psíquico que nos habitúa a la realidad de ser monitorizados, analizados, explotados como minas de datos y modificados conductualmente. Dicho de otro modo: “no solo estamos encadenados, sino también vivimos contentos de estarlo”.

 

Como no tiene precedentes, nos encontramos indefensos para reconocer lo que pasa, pues carecemos de experiencia que nos alerte.

 

Como afirma la autora: “el capitalismo de la vigilancia no es una tecnología; es una lógica que impregna la tecnología y que la pone en acción”. Y, “la tecnología no es -ni jamás podrá ser- una cosa en sí misma, aislada de la economía y de la sociedad. Esto significa que la inevitabilidad tecnológica no existe”.

 

3ª.- Poder instrumentario: “Gran Otro”.

 

Shoshana Zuboff habla de una “infraestructura computacional ubicua, sensitiva e interconectada en red que llama Gran Otro. Es decir, una especie de poder, el instrumentarismo, que al no tener precedentes, resulta muy esquivo identificar y, más aún comprender.

 

El poder instrumental hace de la sociedad un nuevo objeto de extracción y control y con ello aspira a organizar y estimular a la sociedad para que alcance una confluencia social uniforme, en la que la presión del grupo (“no podemos dejar el rebaño”) y la certeza computacional (“una verdad oficial y algorítmica”) sustituyan a la política y a la democracia. Con ello se extinguen, tanto la realidad sentida como la función social de una existencia individualizada compartida.

 

4ª.- Imposición de una idea colectivista totalizadora de la vida real.

 

Según la autora, está en marcha el primer experimento global de” colmena humana”; basado en la libertad sin trabas para los actores del “capitalismo de la vigilancia”, un conocimiento absoluto (de toda experiencia humana) y la imposición de una idea colectivista totalizadora de la vida en la colmena (mediante la predicción y alteración de conductas), con los capitalistas de la vigilancia y su casta de “científicos de datos” a los mandos de la supervisión y el control.

 

En palabras de Shoshana Zuboff: un golpe desde arriba, no como derrocamiento del Estado, sino más bien como un derrocamiento de la soberanía del pueblo y como una fuerza prominente en la peligrosa deriva hacia la desconsolidación de la democracia que actualmente amenaza a los sistemas democráticos de Occidente”. “Si queremos que el futuro digital sea verdaderamente nuestro hogar, debemos ser nosotros quienes hagamos que lo sea”.

 

En mi opinión: el libro que hoy les recomiendo, es una “herramienta esencial” para descubrir y luego comprender, la realidad actual de nuestras vidas digitalizadas y el terreno desconocido en el que se está transformando nuestra sociedad amputada de derechos individuales y colectivos, efectivos y suficientemente protegidos  Aunque la autora ha centrado su investigación en las cinco grandes tecnológicas americanas; no debemos olvidar el papel que, las empresas tecnológicas del régimen Chino, están teniendo para el control totalitario y la agenda internacional de dicho régimen, irrespetuoso con los derechos y libertades.

 

Como indicaba al principio y he comentado en otros artículos de esta sección, es imprescindible “comprender que nos pasa individual y colectivamente” y “conocer los términos del debate sobre la reformulación del capitalismo el cual empieza a no quedar circunscrito a intelectuales o académicos, tales como, las propuestas de Joseph E. Stinglitz de un “capitalismo progresista” ( E. Taurus, 2020), de la senadora del partido demócrata Elisabeth Warner del “capitalismo inclusivo, o el patrocinado por Klaus Schwab,  fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial (World Economic Fórum), del capitalismo de las partes interesadas (“stakeholder capitalism”).

 

Por cuanto ha desembocado, tras la pandemia, en un proyecto de cambio concreto en la “Agenda 2030”, que pretende llevarnos a un futuro, disruptivo con el presente y pasado propio de nuestras sociedades democráticas occidentales, con fecha cierta (año 2030), y tras lo que las élites mundiales denominan un “Gran Reinicio” del capitalismo (véase el programa de las actuales sesiones del WEF 2021).

 

Pero como bien dice Shoshana Zuboff: “… la confianza compartida es la única protección real frente a la incertidumbre. Nos demuestra que el poder, si no es domesticado por la democracia, solo puede conducirnos al exilio y a la desesperanza… de nosotros depende usar nuestro conocimiento, recobrar el rumbo, espolear a otros a hacer eso mismo, y fundar un nuevo comienzo”.

 

Queridos lectores, tras la densidad de lo expuesto, en quince días, espero poder orientarme en la niebla artificial que nos desorienta, en la que casi es imposible hacer, por inabarcable, una mera lista de nuestras preocupaciones; y anticiparles algunos cambios que los expertos dan por inevitables.

 

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