
Hace unos días estábamos observando en el parque con detenimiento como se “movía” una niña de casi 2 años. Lo hemos comentado ya en varias ocasiones todo lo que nos pueden enseñar los niños. Y es que son fábricas de movimiento inteligente.
Zoé, entretenida en sus quehaceres vespertinos (jugar en el parque y curiosear) nos deleitaba con delicias biomecánicas, metafóricamente hablando. Como hacía la flexión de la zona lumbar, girar el cuello, inclinarse para sujetar algo, la movilidad de tobillos, etc. De repente algo capto nuestra atención todavía con más intriga.
La llamaron sus padres y se detuvo como no he visto a nadie detenerse, con un control excéntrico que ni los coches de fórmula 1 cuando hacen su parada en boxes.
Sus padres le preguntaron qué adivinase de qué color eran los cubos de colores que había depositados en el banco.
Zoé, significado etiológico de “vida”, participó en el juego sin acertar nada de lo que sus padres le preguntaban. Seguía respirando. Lo intentó. Lo presenciamos. Se esforzaba, siempre con una sonrisa, sin importar lo que pensaban ellos. Seguramente pensaba que vaya idiotez, enojarse por no distinguir los colores, cuando hay cosas mucho más importantes en el parque.
A continuación, nos dio una lección de saber estar, de calma y de control corporal, que ni los “doctores mención honoris causa norte americanos” del movimiento consciente hubieran sido capaces de entender. (Of course, ellos no entienden de parques y juegos).
Se dio la vuelta y se fue a coger una flor del parque para acariciarla. Fue un movimiento sutil, sweet, pensado hasta el más mínimo centímetro y ángulo. Como si esa etapa ya hubiera concluido, dio paso a otra más interesante.
Y es que muchas veces para moverse bien hay que pararse con elegancia, dar 2 pasos hacia atrás y volver a intentarlo.
¿Y qué tiene que ver eso con el movimiento? Que hay que aceptar que somos unos troncos, patosos enclenques y débiles para poder progresar. Abraza la vulnerabilidad como un niñ@ de 2 años y verás como todo empieza a ordenarse.
El movimiento de hoy es la sencillez, la frescura, la rotación de cintura que infirió para seguir con su “inspiración”. Pocos lo logran ver, pero cuando lo hacen solo quieren moverse bien.
Un saludo,
Vuestros entrenadores del movimiento consciente y la alta intensidad.

