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ENTRE TÚ Y YO

Evitar un trágico final

Juan Luis Pedreño Martes, 09 de Febrero de 2021 Tiempo de lectura:

 

Ayer, víctima de ese gran hermano que nos vigila en cuanto enchufamos cualquier dispositivo conectado a internet - como puede ser una SmartTV -, una de estas plataformas de contenidos audiovisuales me recomendó una película protagonizada por Javier Gutiérrez, un gran actor de los nuestros. A mí me encanta. Y eso me animó a verla. Ya ven que nuestra voluntad de elegir, muy libre no parece que sea ¿verdad? Si aciertan, fenomenal. Y si no, pues ya nos recomendarán otra, basada en estas tecnologías como Big Data o Inteligencia Artificial, que hoy son disruptivas y que dentro de poco y al ritmo que vamos, serán tecnologías del pasado. Muy deprisa vamos, me parece a mí. Que digo yo, que también podríamos decidir ver lo que nos de la gana, pero parece que nos fiamos más de la inteligencia artificial que de la nuestra, la natural. Esto confirma mi teoría de que tenemos que mirar un poco al pasado, donde los protagonistas éramos nosotros. Para lo bueno y para lo malo, siempre nosotros.

 

A lo que iba. La película en cuestión se llama “El Autor” y describe la vida de un emprendedor empeñado en escribir una novela y triunfar con ella. En este caso, nuestro protagonista sufre los dos principales problemas del emprendedor: la competencia - que la tiene en su propia casa-, y un mentor -inversor equivocado -, de los que piden mucho y dan poco. El desenlace ya se lo dejo a ustedes. 

 

Pero mientras disfrutaba del guión y la interpretación, yo me preguntaba ¿por qué no cambia de inversor? Inmediatamente lo trasladé al mundo de nuestros emprendedores cuando eso ocurre. Algún caso conozco. ¿Dónde acudir? ¿Qué inversores me podrían ayudar? 

 

Esta historia me recordó mi reciente encuentro con ASCRI, el colectivo que aglutina en España a la mayoría de los inversores privados para lanzar empresas de tipo StartUp. Grandes firmas con grandes capitales para invertir en innovación de emprendedores y pequeñas empresas. Y me

 

contaban que cada vez hay más inversores particulares privados que están deseando invertir en proyectos innovadores, por su capacidad para arriesgar ese dinero, pero con la ilusión de lanzar un proyecto que pueda ser uno de tantos que triunfan. Y ya sabemos que, con herramientas digitales, las posibilidades de éxito tienden a multiplicarse. Busquen si no, qué tipo de empresas copan las diez primeras posiciones en el ranking de las más capitalizadas.

 

Lo primero que habría que hacer es solucionar las trabas existentes para que nuestros protagonistas emprendedores puedan recurrir a esos capitales particulares, cuyas imposiciones fiscales, les impiden invertir con garantías. Creo que es importante premiar al que arriesga, porque la economía actual va a depender mucho de los que están dispuestos a echar una mano con su dinero. Por eso, me alegra comprobar que la última iniciativa inversora en España, LuaFund, liderada por mi estimado José Carlos Díez, es una de estas apuestas. Capital privado al servicio de la innovación. Mucha experiencia y capacidad de atracción. Porque emprender con la ayuda adecuada puede evitar un fracaso o un trágico final. Y si no, vean la película y juzguen.

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