Este era el precio que nos pedía la UE
Nadie da nada a cambio de nada y menos cuando lo que se da –o presta con difícil recuperación- es dinero. En Bruselas han hecho al Gobierno dos concesiones de gran calado que deben servir para aliviar bastante nuestra agónica situación financiera.
Nos han mejorado en un punto –del 6,3 al 5,3%, del PIB- el ajuste presupuestario para este año, a la par que se retrasa un año la reducción hasta el 3%.
Por otra parte se concede un adelanto de emergencia de 30.000 millo-nes de € para sanear el sistema financiero. Sin duda se trata de dos medidas de importancia, pero su costo también lo es.
La obligada reducción del déficit presupuestario supone un ajuste de 65.000 millones de € hasta finales de 2014. Cifra que cada trimestre alcanza, nada más ni nada menos, que 6.500 millones de €. La proyección de esto a la realidad son las fuertes medidas de ajuste adoptadas por el Gobierno. Medidas que, aunque duras y protestadas desde diversos sectores, eran absolutamente necesarias. El mismo presidente lo dijo así cuando afirmó “La única opción que la realidad nos permite es aceptar los sacrificios y renunciar a algo; o rechazarlos y renunciar a todo”.
Las ayudas para la banca española tienen como contrapartida la pérdida de soberanía. La supervisión financiera pasa a ser dominio del presidente del Banco Central Europeo lo que supondrá cambios importantes en nuestro sistema financiero. Bruselas solo concederá un mes más para presentar sus planes de recapitalización a aquellas entidades financieras que a mediados de septiembre no superen la prueba de estrés.
Por el momento solo nos queda esperar la evolución de la economía y aceptar la medicina, aunque amarga, si produce la ansiada mejoría. Y los políticos disconformes deben pensar que entregaron un Estado quebrado, con sus comunidades autónomas quebradas y la Seguridad Social en el límite de la resistencia.
En esta situación de debilidad y desconfianza por el futuro, no es de extrañar que los inversores pierdan confianza y la prima de riego alcance valores muy peligrosos. Veremos como evolucionan las cosas esta semana en la que el tesoro español espera colocar dos subastas de letras a doce y dieciocho meses y de bonos y obligaciones del Estado.
En cuanto al paro, situado en el 24,6%, la OCDE sugiere que su alta tasa continuará a causa de la recesión en la que se encuentra nuestra economía; pues la bajada del mes pasado –que puede repetirse en este– se debe más al efecto de temporada que a otra causas más estable.
El Índice de confianza empresarial empeora más de un punto, debido a la mayor desconfianza de los empresarios sobre la evolución previsible.
Los efectos de comercio devueltos se redujeron en mayo el 0,8% en relación al mismo mes del pasado año; alcanzando un importe de 653 millones de €.
![[Img #8520]](upload/img/periodico/img_8520.jpg)
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Nos han mejorado en un punto –del 6,3 al 5,3%, del PIB- el ajuste presupuestario para este año, a la par que se retrasa un año la reducción hasta el 3%.
Por otra parte se concede un adelanto de emergencia de 30.000 millo-nes de € para sanear el sistema financiero. Sin duda se trata de dos medidas de importancia, pero su costo también lo es.
La obligada reducción del déficit presupuestario supone un ajuste de 65.000 millones de € hasta finales de 2014. Cifra que cada trimestre alcanza, nada más ni nada menos, que 6.500 millones de €. La proyección de esto a la realidad son las fuertes medidas de ajuste adoptadas por el Gobierno. Medidas que, aunque duras y protestadas desde diversos sectores, eran absolutamente necesarias. El mismo presidente lo dijo así cuando afirmó “La única opción que la realidad nos permite es aceptar los sacrificios y renunciar a algo; o rechazarlos y renunciar a todo”.
Las ayudas para la banca española tienen como contrapartida la pérdida de soberanía. La supervisión financiera pasa a ser dominio del presidente del Banco Central Europeo lo que supondrá cambios importantes en nuestro sistema financiero. Bruselas solo concederá un mes más para presentar sus planes de recapitalización a aquellas entidades financieras que a mediados de septiembre no superen la prueba de estrés.
Por el momento solo nos queda esperar la evolución de la economía y aceptar la medicina, aunque amarga, si produce la ansiada mejoría. Y los políticos disconformes deben pensar que entregaron un Estado quebrado, con sus comunidades autónomas quebradas y la Seguridad Social en el límite de la resistencia.
En esta situación de debilidad y desconfianza por el futuro, no es de extrañar que los inversores pierdan confianza y la prima de riego alcance valores muy peligrosos. Veremos como evolucionan las cosas esta semana en la que el tesoro español espera colocar dos subastas de letras a doce y dieciocho meses y de bonos y obligaciones del Estado.
En cuanto al paro, situado en el 24,6%, la OCDE sugiere que su alta tasa continuará a causa de la recesión en la que se encuentra nuestra economía; pues la bajada del mes pasado –que puede repetirse en este– se debe más al efecto de temporada que a otra causas más estable.
El Índice de confianza empresarial empeora más de un punto, debido a la mayor desconfianza de los empresarios sobre la evolución previsible.
Los efectos de comercio devueltos se redujeron en mayo el 0,8% en relación al mismo mes del pasado año; alcanzando un importe de 653 millones de €.
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