Nuestro Producto Interior Bello
¿Qué es la vida sino filosofía? ¿Qué es la vida sino la proyección de esas reflexiones profundas producto de nuestra mayor exaltación como seres humanos que no es otra que el razonamiento?
Ese Producto Interior Bello que nos emana cuando ejercemos el arte de filosofar o "examinar de manera racional usando los conocimientos de la realidad". Claro queda, siempre desde la tranquilidad y la conciencia que debe derrochar quien posee la responsabilidad, no de seguir el camino, sino de marcarlo, de hacerlo.
En ese afán de querer ejercer de consejeros, de dirigentes, hagan el favor de parar, de dejar de dar el espectáculo, de sentarse como el abuelete poco oficiado, relájense, sueñen por un instante que dirigen una comunidad, los designios de un 1.500.000 de ciudadanos e intenten jugar a ser lo que soñaron ser porque interpretando el papel, así de primeras, en el presente, no les funciona. Con ánimo constructivo hagan este ejercicio de abstracción, miren sus adentros y saquen su PIB, pero no el Bruto, sino el Bello. Saquen su belleza interior olvidada, razonen y actúen.
Por un momento piensen en nuestras vidas, en las de 1.499.000 de murcianos -el que falta ya saben que soy yo, y ahí queda la cifra por no poner en mi boca la decisión de otros que sé de buena gana, no se aleja de la mía-.
Hagan el ejercicio de salir de su zona de confort y ‘control’, piensen en sí mismos por un momento, en su ciclo vital como un organismo más multicelular en un universo infinito en el que tenemos grabada como cualquier criatura nuestra secuencia y fecha de caducidad sin vuelta atrás, por mucho I+D que le meta a su economía, por mucho universo que quede por descubrir por la NASA y Elon Musk.
Olvídense del carguico y sus pajas cerebrales, de su orgullo propio y del partido y piensen sobre algo básico, algo como... ¿Qué ser o sistema crece hasta el infinito sin estallar antes? ¿Qué organismo ha sido creado para vivir solo en este mundo justificando su autodestrucción, la de sus semejantes y el resto de seres, medio, por unas monedas, productos o indicativos superfluos e inertes?¿Qué indicador magnánimo de vida puede estar basado en el crecimiento constante, incesante a toda costa? Vayan poco a poco, no vayan a quemarse demasiado el seso.
Ustedes pueden cantar misa e insistir mil y una veces que esta Comunidad lidera el crecimiento en base al PIB que yo y seguro que, en poco, muchos más, les responderemos con un contundente y seco: ¿Y qué?
¿De qué sirve este indicador si quedó relegado a un emplazamiento secundario en el mismo instante en que la ciencia y el sentido común vislumbraron sus límites y variables de acción? ¿Del constante crecimiento por la insuficiencia de recursos?
No en su razonamiento, claro está, éste forma parte de los deberes que hoy se les interpela desde este humilde artículo.
Y es que esta Comunidad, con su flamante PIB, es líder en casi nada, de lo bueno me refiero. Y muestra ineficiencia absoluta en esto tan básico que se llama observación, razonamiento y adaptación al entorno de esas conclusiones evacuadas, algo del todo darwinesco de cuya relación con la economía expondré en otro momento.
La Región, en aquellos indicativos que la ONU, organismos internacionales y naciones avanzadas comenzaron a usar hace ya tiempo tales como el de Felicidad Interior Bruta o IDH Índice de desarrollo Humano que evalúan cosas de la vida, de la ‘vida real’, no esa de los mercados secundarios y el IBEX... asuntos como la salud del entorno, medio ambiente, educación, género, justicia, reparto justo de los recursos, equidad, transparencia... en eso en lo que realmente se mide la CALIDAD DE VIDA y avance social, que creo es lo que nos interesa aún a todos, en eso el cate es claro y sonado .
Durante siglos, las políticas neoliberales nos han atado a ese acrónimo como indicativo absoluto del crecimiento, del bienestar, pero nada más lejos de la realidad, o es que de verdad ustedes creen que en una comunidad en la que dicen nuestros consejeros y presis, -y también yo, que conste- que más crece el PIB puede ser un BUEN y DEFINITIVO resultado, o tan siquiera compatible con el objetivo de éxito o meta, que deciros de un dato como para sentirnos orgullosos teniendo que convivir con los máximos niveles de vulnerabilidad socioeconómica del país.
O es que acaso creen que la calidad de vida puede convivir con datos como que más del 30% de los ciudadanos de esta Comunidad está hoy en riesgo de pobreza, situándose como la segunda comunidad con más hogares que llegan a fin de mes ‘con mucha dificultad’; las mayores tasas de analfabetismo, de abandono escolar… los más alejados de la excelencia educativa en todo el país.
Por desglosar un poco más alguno de estos datos, en la Región, el 19,75% de la población es analfabeta o no tiene estudios, una cifra que está más cerca de duplicar la media española que de alcanzarla.
No insistan más en un valor sin bien útil, para nada absoluto llamado Producto Interior Bruto. No se auto vanaglorien por ello. No insistan en querer hacer llegar el mensaje a esa masa de Gasset que en ese caldo de cultivo de la ignorancia que parecen apremiar con sus erróneas políticas atiende a convencer. Puede que aún les resulte rentable, que no moral, pero hoy choca de frente con las conclusiones de algunos que por aquí pacemos; sobre todo por inmoral.
Estos antisistema entendemos que la verdadera riqueza se mide por el estado de nuestro medio, de tener unos campos y mares descontaminados, de tener acceso a una educación pública fuerte y desinteresada, de promocionar un turismo de calidad y sostenible y no de cantidad. De no superponer la cantidad de puestos de trabajo, o el beneficio de las empresas al del respeto al medio o la salud y dignidad de sus trabajadores, transparencia, acceso a la salud y la felicidad
Si uno va más allá, solo un poco, puede llegar a entender por qué no quieren hablar de todo ello si a la gestión de los máximos responsables de nuestra casa se unen verbos transitivos que no transparentes como difamar, enturbiar, engañar. Por qué no quieren hablar de este verdadero PIB.
Una mayor capacidad de razonamiento abstracto nos proporciona una mayor cantidad de opciones por las que adaptarnos a los cambios. A fin de cuentas, se trata de una aptitud muy relacionada con la inteligencia. Una inteligencia que escasea por donde debiera abundar y ser referencia.
Así que, si de veras tienen ustedes voluntad de servicio público, si de veras quieren empezar por cambiar algo de todo por el bien de todos, empiecen por aquí;
Saquen de una vez de nuestras vidas su PIB; saquen de una vez de sus vidas, su Producto Interior Bello. Lo demás vendrá solo.





















