El material incautado tiene un valor de medio millón de euros
Agentes de la Policía Nacional han intervenido ochenta toneladas de cobre en una nave industrial de Molina, donde se encontraban almacenados, sin que los responsables del establecimiento pudieran acreditar la procedencia del material.
Esta operación policial se enmarca dentro del plan operativo que la Policía viene desarrollando en los centros de tratamientos de residuos y comercio al por mayor de chatarra y productos de desecho, mediante la realización de inspecciones y controles exhaustivos de todos los movimientos de los materiales que gestionan estos centros.
Los hechos se remontan al pasado día 6 de julio cuando en una de estas inspecciones los agentes detectan una gran cantidad de cobre y metales no férricos almacenados en una nave industrial de la localidad, en concreto 80.000 kilos de material dispuesto para fundir.
En el transcurso de la inspección los agentes pudieron comprobar que la nave carece de todos los permisos y licencias obligatorias para el desarrollo de la actividad que lleva acabo, no pudiendo en ningún momento acreditar la procedencia de las toneladas de cobre ni del resto de material.
El material recuperado tiene un valor estimado de mercado de 456.000 euros.
Esta operación policial se enmarca dentro del plan operativo que la Policía viene desarrollando en los centros de tratamientos de residuos y comercio al por mayor de chatarra y productos de desecho, mediante la realización de inspecciones y controles exhaustivos de todos los movimientos de los materiales que gestionan estos centros.
Los hechos se remontan al pasado día 6 de julio cuando en una de estas inspecciones los agentes detectan una gran cantidad de cobre y metales no férricos almacenados en una nave industrial de la localidad, en concreto 80.000 kilos de material dispuesto para fundir.
En el transcurso de la inspección los agentes pudieron comprobar que la nave carece de todos los permisos y licencias obligatorias para el desarrollo de la actividad que lleva acabo, no pudiendo en ningún momento acreditar la procedencia de las toneladas de cobre ni del resto de material.
El material recuperado tiene un valor estimado de mercado de 456.000 euros.







