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Opinión | Emprendedor global
Miércoles, 03 de Marzo de 2021
Pablo Cantero y Paco Méndez

La lucha de EE. UU. por los semiconductores

 

 

La semana pasada, el presidente de EE.UU., Joe Biden, firmó una orden ejecutiva dirigida a revisar las cadenas de suministro que se han visto afectadas por la pandemia y que han tenido graves consecuencias para su industria nacional.

 

La revisión se centra en cuatro productos: semiconductores, minerales y tierras raras, productos farmacéuticos y baterías. El objetivo de esta orden ejecutiva es incrementar la producción nacional de estos productos, así como las importaciones de países aliados.

 

Esta orden prioriza los semiconductores, ya que incluye un fondo de 37.000 millones de dólares para aumentar drásticamente la fabricación de estos componentes, también denominados "chips", en el país. En otras palabras, lo que pretende el presidente Biden es la independencia de ciertas industrias de tecnologías procedentes de países como China.

 

Los semiconductores se conocen como el "cerebro de la electrónica" y, por lo tanto, son vitales para el desarrollo de tecnología avanzada y el funcionamiento de muchos dispositivos electrónicos, incluidos los vehículos, especialmente los eléctricos.

 

Las restricciones comerciales durante la pandemia, la guerra comercial con China y el aumento de la demanda de productos electrónicos han puesto en evidencia la falta de producción nacional de chips.

 

Por ejemplo, empresas como Ford y GM han tenido que disminuir significativamente la producción de ciertos vehículos y Sony no ha podido satisfacer la demanda de consolas como la PlayStation 5.

 

Estos problemas, junto con un fuerte deseo de superar a China en la producción de chips y la producción de tecnología avanzada, han llevado en última instancia a una apuesta por la producción de semiconductores como una de las principales prioridades de la Administración de Biden.

 

Si bien China tiene la cuota de fabricación más grande de semiconductores, las empresas estadounidenses representan el 47% de las ventas mundiales. Aunque esta estadística es impresionante, todavía no satisface a la nueva Administración, que sabe que el presupuesto de investigación y desarrollo de China casi coincide con el de EE. UU.

 

En un esfuerzo por combatir esta realidad, EE.UU. ha trabajado recientemente con Países Bajos para bloquear la venta de equipos de fabricación de semiconductores al mayor fabricante de chips de China, Semiconductor Manufacturing International Corp.

 

Como parte de esta campaña, EE. UU. planea formar una "alianza de semiconductores" con otros socios estratégicos como Japón y Corea del Sur.

 

Sin duda, será interesante seguir de cerca cómo se desarrollan los acontecimientos, pues es obvio que China no se quedará sin dar respuesta.

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