
Dicen que la música clásica no está de moda, y menos entre los jóvenes. Los más de 200 componente de entre 16 y 30 años de la Joven Orquesta Sinfónica de Cartagena (JOSCT) no pueden estar más en desacuerdo con esta afirmación. Y es que como sostenía Ludwig van Beethoven, uno de los músicos más importantes de la historia, "la cultura de las artes y de las ciencias ha sido siempre, y será, el más bello eslabón de unión entre los pueblos, aún los más distantes".
Su presidente, Álvaro Valdesueiro,recientemente reelegido por unanimidad en el cargo, es además uno de sus fundadores. Graduado en ADE y violinista, este joven cartagenero apostó en 2016, junto a varios de sus compañeros, por este importante y arriesgado reto que permitió a Cartagena volver a contar con una orquesta sinfónica propia más de 75 años después.
La JOSCT continúa con su crecimiento, y para conocer sus proyectos futuros y pasados, y muchas más cosas, MurciaEconomía ha charlado con su presidente. "Tengo claro es que el día que no tenga nada que aportar, que entorpezca más que aporte, que deje de ilusionarme o que los músicos piensen que ha llegado el momento, me echaré a un lado". asegura. Pero para eso, aún falta mucho.
¿Cómo y cuándo surge la JOSCT?
La JOSCT nace formalmente en abril de 2016, tras la Semana Santa de ese año. Antes, ya llevaba varios años dándole vueltas a la idea de una orquesta de jóvenes. Al principio se lo comenté a algunos de mis profesores del Conservatorio pero no conseguí nada. Luego hablé a mis compañeros de la idea. A todos les parecía buenísima y necesaria, pero daban por hecho que era una locura de las mías. Una madrugada de Viernes de Dolores, antes de que llegaran la Soledad del Consuelo y el Cristo del Socorro al Bar Sol, le comenté a Álvaro Pintado y a algún compañero más, que estaba decidido a llevar el proyecto a cabo y que los convocaría cuando pasara Semana Santa. El proyecto era algo necesario. Por un lado, Cartagena llevaba más de 75 años sin una orquesta sinfónica propia. Quince años antes, un grupo de profesores del Conservatorio formó una orquesta de cámara y muy de vez en cuando la ampliaban para dar algún concierto sinfónico. Pero eso era todo. Por otro lado, los jóvenes no contaban con una formación de esas características en Cartagena donde poder desarrollarse y era una lástima, porque la ciudad formaba cada año músicos con un nivel muy bueno.
¿Te gustaría seguir al frente de la JOSCT muchos más años?
La JOSCT crece rápido y fuerte pero no podemos olvidar que apenas tiene 5 años, aún queda mucho por hacer y tengo mucho que aportarle. Sigo disfrutando con ella y me sigue ilusionando como el primer día e incluso más. A día de hoy, mi idea es seguir al frente de la orquesta. Lo que sí tengo claro es que el día que no tenga nada que aportar, que entorpezca más que aporte, que deje de ilusionarme o que los músicos piensen que ha llegado el momento, me echaré a un lado. La JOSCT es una hija para mí. Pero eso no quiere decir que piense que tenga algún derecho sobre ella. Solo quiero lo mejor para su desarrollo, su futuro. He visto muchas instituciones estancarse y atrofiarse porque sus líderes no han sabido dar un paso atrás y dejar sitio a nuevas ideas y maneras de trabajar. No quiero convertirme en uno de ellos.
¿Cuántos músicos componen la JOSCT? ¿De qué edades?
Músicos de la Joven Orquesta Sinfónica de Cartagena hay más de 200 con edades comprendidas entre los 16 y los 30. A veces tocan unos, otras veces tocan otros. Todos los años convocamos pruebas y a los seleccionados hay que llamarlos a lo largo de ese año sí o sí. Algunos convocados no pueden y se llama a otros. A lo largo del año, a parte de nuestros dos sinfónicos, salen conciertos de cámara, para grupo de viento, Big Band, Zarzuela, bolos privados. En este aspecto, Álvaro Pintado y yo trabajamos para que, al final del año, hayan participado el mayor número de músicos posible y no dejar a nadie que quiera participar fuera. Es un trabajo minucioso.
¿Qué cualidades hay que tener para pertenecer a la JOSCT?
Para que aceptemos una solicitud de inscripción, el aspirante tiene que haber superado el cuarto curso de enseñanzas profesionales. Aún así, podemos escuchar a aspirantes que lo soliciten de nivel inferior (te llevas muchas gratas sorpresas). A parte de este tecnicismo, el músico de la JOSCT tiene que tener ganas de trabajar, de aprender y mejorar, unos principios férreos de respeto a la música y ganas de pasarlo bien. No podemos ofrecer las condiciones de otras orquestas de jóvenes con muchísimo más presupuesto que nosotros, pero una cosa está clara: el músico que prueba la JOSCT siempre quiere volver. Lo pasamos bien, somos una familia cada vez más grande pero que mantiene el trato personal y la confianza. Como anécdota, a todos nos da pena cuando acaba una concentración, pero los músicos que vienen de fuera suelen irse llorando a sus ciudades y pidiendo ser convocados para la próxima y no perder el contacto con los nuevos amigos.
¿Sois todos cartageneros?
En absoluto. Somos un porcentaje alto, un 60% de músicos pertenecientes a Cartagena y municipios que forman la Comarca. Si sumamos a los del resto de la Región, el porcentaje crece hasta un 70%. El resto viene de otras Comunidades Autónomas. Traemos músicos de Castilla La Mancha, Comunidad Valenciana, Andalucía, Cataluña, Madrid e incluso Islas Baleares.
¿Te sigues poniendo nervioso antes de cada concierto?
Los nervios previos al concierto van en función de si has estudiado más o menos, llegas al escenario con más o menos seguridad. Trabajamos por concentraciones de 5 a 9 días en jornadas intensivas de 8 horas. Durante esos días, los músicos hemos recibido clases de profesores super cualificados, músicos excelentes. En los ensayos grupales (los tutti), Álvaro Pintado es muy conciso a la hora de trabajar con la orquesta: sabe interpretar la partitura a la perfección, sabe lo que quiere y sabe transmitirlo y consigue sacar todo el rendimiento al conjunto. Cuando llega la tarde del concierto, los músicos nos sentimos perfectamente preparados para afrontarlo y solemos salir al escenario con seguridad y con ganas de ofrecer lo mejor de nuestro trabajo y disfrutar haciendo música.
¿Cuáles son tus principales referentes?
Como presidente, desde el principio me enfrenté a este proyecto solo, confiando en mis conocimientos sobre asociacionismo aprendidos en la universidad, mi experiencia en la orquesta del Conservatorio y en mi intuición. Siempre soy fiel a mi intuición. Poco a poco he ido aprendiendo de mi trabajo, lo he ido conociendo al tiempo que lo he ido haciendo. Ahora veo hombres y mujeres gestores culturales que dirigen ya no solo orquestas, sino museos, teatros, auditorios, galerías de arte, etc. que despiertan mi admiración y me empujan a saber más, a seguir formándome con el fin de poder aportar a Cartagena mi trabajo y conocimientos y contribuir a colocarla en el mapa de la cultura en España. Hay muchos nombres que podría decir como, por ejemplo, el exministro José Guirao. Creo que Alberto Garre, gerente de la OSRM, es muy bueno en su ámbito. Pero si tengo que decir uno, me quedo con la marca Cartagena y digo Paquito Martín, por supuesto.
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¿Ha afectado mucho la pandemia en el desarrollo habitual de vuestras labores?
Mucho. Durante los meses de confinamiento estuvimos totalmente parados. Tuvimos que suspender el concierto de marchas de procesión que teníamos previsto para conmemorar el 75 aniversario de la imagen del Jesús Nazareno y era algo que nos hacía mucha ilusión. La concentración de julio fue imposible llevarla a cabo. Con el levantamiento de las medidas restrictivas de verano pudimos presentar a la ciudad la Big Band, participamos en el ciclo de las Xtraordinary Nghts del Batel con un cuarteto de cuerda y acompañamos a la Compañía Lírica Española en una zarzuela. Todo esto con aforo muy limitado. Afortunadamente, a final de año pudimos salvar la concentración de Navidad. Fue muy duro porque nos enfrentábamos a nuestra plantilla más grande, casi 70 músicos en el escenario, en el peor momento posible. Trabajamos muchísimo, con un cuidado increíble. Hubo momentos de mucha dificultad, pero era necesario y muy importante superar ese reto, de otra manera hubiese sido muy duro terminar el año sin hacer ninguno de los dos sinfónicos. Sin duda, mereció la pena. Resultado musical perfecto y 0 contagios.
¿Crees que se valora lo suficiente vuestra labor en Cartagena y en la Región?
Cartagena valora nuestro trabajo, eso es algo que se comprueba concierto tras concierto. Cada vez se nos conoce más y tenemos más apoyos y más seguidores. Los conciertos de verano suelen ser los que menos público llaman. Por ello fue muy estimulante y gratificante conseguir ser, en verano de 2019, la orquesta de la Región que más público concentró con diferencia. Es un gran logro y un indicador muy bueno de que nuestro trabajo gusta y que nuestro público va en aumento. En cuanto a nivel regional, considero que es ahora el momento de empezar a trabajar este territorio. De momento, algunos municipios ya nos han ofrecido sus auditorios para repetir nuestros conciertos de verano o Navidad allí. Es un paso y algo en lo que trabajar esta legislatura que empezamos.
¿Existen otros proyectos similares al vuestro en otras ciudades de España?
Orquestas de jóvenes hay por toda España. Calculo, aproximadamente, unas 50. Las que más son regionales o provinciales. Proyectos como el nuestro hay alguno, pero somos los más escasos. En nuestro proyecto, los directivos trabajamos de forma totalmente independiente, altruista y con mucho menos presupuesto. Estamos muy orgullosos del resultado y el nivel que ofrecemos a pesar de estas diferencias. Lo cual no quiere decir que se deba hacer más con menos, todo lo contrario, tenemos que luchar por seguir ampliando la subvención pública, lograr la privada, para poder mejorar las condiciones de nuestros músicos, gratificar a los profesionales que nos ofrecen su trabajo, dignificar, en fin, nuestra actividad.
¿Qué le falta a Cartagena para terminar de arrancar en el aspecto cultural?
Sin duda, dinero. Mucha inversión, tanto pública como privada. También necesita, muy importante, equidad. Hay mucha desigualdad en la Región en este respecto. No hay que fijarse mucho para ver que existe una programación cultural subvencionada por la Comunidad Autónoma muy extensa en la ciudad de Murcia que no llega al resto de municipios. En cuanto a la inversión privada, ese es un aspecto en el que tenemos que trabajar todos los miembros de la comunidad artística y la administración pública. Existe una frase muy extendida que es que en España no hay ley de mecenazgo. No es así, pero creo que hay que trabajar mucho en ella. En mi opinión el mecenazgo y el patrocinio necesitan una mesa redonda donde expertos se enfrenten a una reforma importante. En cuanto a la demanda, Cartagena es una ciudad que históricamente ha demandado mucha cultura, sobre todo musical. Creo que Cartagena tiene un gran potencial pero hay que pararse a estudiar muchos factores, uno de ellos la ley de ruidos.
¿Es suficiente el apoyo que recibís por parte de los gobernantes locales y regionales?
Bueno, en cuanto a nivel local tenemos amigos de todos los colores. José López y todo el grupo de MC no se pierden un concierto. Es en gran parte gracias a él y a Ricardo Segado que estemos hoy aquí y no con el proyecto guardado en un cajón. Están muy implicados con nuestra actividad e interesados por nuestro desarrollo y futuro. Se mantienen constantemente en contacto con la orquesta. David Martínez Noguera es otro de los que no falla a ningún concierto. Ha estado, también desde el primer momento y hasta día de hoy, implicado con la JOSCT. Carlos Piñana y Álvaro Valdés son también fieles seguidores. Siempre están dispuestos a ayudarnos en todo lo que puedan y nos han echado muchas manos. Pero también hay otros y otras que aun no han pisado en estos casi 5 años un concierto nuestro, que no nos han recibido en su despacho y que no han demostrado ningún interés por nuestra actividad. Es una pena porque somos una institución cada vez más importante de la ciudad. Un nombre a destacar en cuanto a apoyo a nivel regional es Carmina Fernández. Por lo demás, el apoyo institucional regional es inexistente.
¿Cuál es el sueño de un joven músico cartagenero?
Hay tantos como músicos. Algunos trabajan para convertirse en grandes concertistas, otros prefieren el mundo de la orquesta, los hay que prefieren dedicarse a la enseñanza, son varias las opciones. En general, a la mayoría de nosotros nos gustaría poder desarrollar nuestra carrera profesional de manera digna en Cartagena. Por eso un proyecto de futuro muy importante para mí es el de una orquesta sinfónica profesional para la ciudad.
¿Te imaginas organizando un día el Concierto de Año Nuevo desde Viena?
Estaría muy bien, pero no creo que llegue a eso. Como digo, estoy más concentrado y me hace más ilusión trabajar en Cartagena. Hay mucho por hacer aquí y la satisfacción de lograr algo grande en casa para mí es mayor. Me hace más feliz imaginarme dirigiendo una sinfónica estable y fuerte desde el Palacio de El Batel junto al mar que organizando el Concierto de Año Nuevo en Viena.
¿Qué escucha un joven músico como tú, además de música clásica?
Casi de todo. Me encanta la música clásica y escucho muchísima. Me encanta el pop-rock español, sobre todo de los 80, su época dorada: Loquillo, Los Secretos, Héroes del Silencio, Hombres G…; el pop actual, indie… En la discoteca no puede faltar reguetón antiguo y nuevo. Las bandas sonoras es algo que nos vuelve locos al 99,9% de los músicos. Digo casi todo porque no soy mucho de música electrónica (techno, house, etc.) pero no la desecho. Sí soy gran admirador de los músicos de jazz, soul, funk, blues y me gustaría profundizar más en ese mundo, además tengo buenos amigos expertos en esos estilos. La música es maravillosa y una de sus más grande genialidades es la gran variedad de estilos que tenemos donde elegir según el estado de ánimo, la situación, momento, lugar, etc.







