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ENTRE TÚ Y YO

Bernstein y la necesidad de comunicar

Soledad Hernando Miércoles, 03 de Marzo de 2021 Tiempo de lectura:

Vivimos en la era de la comunicación. Un mundo de conexiones. El modo de aprendizaje ha ido evolucionando del conductismo, observación de la conducta, al cognitivismo, atención al procesamiento de la información en nuestro cerebro, pasando por el constructivismo, en el cual el propio sujeto construye su aprendizaje, para llegar al conectivismo actual. Para el conectivismo, el aprendizaje ya no es una actividad individual, sino que el conocimiento se distribuye a través de una red de conexiones y, por lo tanto, el aprendizaje consiste en la capacidad de construir y atravesar esas redes. En nuestra sociedad digital, las conexiones y las conectividades dentro de las redes conducen al aprendizaje. En este mundo de conexiones hay personas que disfrutan acumulando conocimientos por el mero placer de saber sin sentir la necesidad de compartir. Otros, sin sentir la necesidad de aprender, hablan sin saber de qué hablan. Y hay además quien siente pasión por aprender y una necesidad imperiosa por compartir lo que saben con los demás.  Bernstein sintió toda su vida la necesidad de difundir lo que aprendía.

 

Leonard Bernstein nació en Massachusetts en 1918, por tanto no vivió en el mundo digital, pero sí fue un conector y trasmisor de ideas. Lo hizo con el medio que tenía a su alcance, la televisión. Entre 1958 y 1972, de la mano de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, presentó los programas de televisión “Conciertos para jóvenes” en los que acercaba la música clásica a las nuevas generaciones. Era consciente de que la música se salvaba legándosela a los más jóvenes para que, al conocerla pudieran a su vez transmitirla. El programa fue un éxito rotundo. Ha sido el programa de música clásica que más años se ha emitido en televisión. La clave de su éxito fue su pasión por la divulgación del saber de manera sencilla y accesible para todos. Para Bernstein no existe una línea que separe la música clásica de otros estilos. La música es música. En sus programas, para explicar las obras clásicas, ponía ejemplos con canciones de los Beatles y de Elvis Presley. 

 

La música es creada por el hombre para el hombre. ¿Qué sentido tiene que pertenezca solo a unos pocos? ¿Qué se busca con el elitismo de una música clásica que solo entienden unos pocos y los distancia de otros? Bernstein empeñó su vida en romper barreras, dentro y fuera de la música. El día de Navidad de 1989 dirigió la Novena Sinfonía de Beethoven en Berlín como parte de una celebración por la caída del Muro. El concierto fue retransmitido en directo para más de veinte países, teniendo una audiencia estimada de cien millones de personas. En el 4º Movimiento, parte donde se encuentra la famosa “Oda a la Alegría”,  Bernstein cambió la palabra alegría por libertad, “Oda a la Libertad“. Estoy seguro de que Beethoven nos hubiera dado su consentimiento”, aseguró.

 

 

Bernstein disfrutó del éxito en vida. Fue el músico americano más exitoso del S. XX. Pero es probable que el éxito arrollador de su musical “West Side Story” encumbrara obras maravillosas como sus 3 Sinfonías, su ópera “Candide”, su ballet “Fancy Free”, música de cámara y muchos otros géneros. Porque si hubiese que clasificar el estilo de Bernstein, ese sería ecléctico. Exploró todos los géneros musicales ya que fue un músico inquieto y versátil.

 

“West Side Story” es el musical de musicales. Han pasado más de 60 años y continúa en los escenarios. No pasa de moda ni la temática, inmigración y conflicto social, ni la partitura que combina a la perfección el jazz, los ritmos latinos y la orquestación clásica. Su versión cinematográfica de 1961 consiguió diez Óscar. En este musical se pueden apreciar todas las características de la personalidad de Lenny: su academicismo en la estructura tripartita véase realidad, sueños, realidad; su amor por la música popular en los ritmos latinos como por ejemplo el mambo, la inspiración en una obra literaria como es el “Romeo y Julieta” de Shakespeare y su contextualización en el mundo contemporáneo.

 

 

Agradezco a Leonard Bernstein su faceta de divulgador, ya que gracias a ella todos podemos acercarnos más a la música. Murió en Nueva York en 1990, pero su talento perdurará por siempre. En palabras de Rubistein fue: “el mejor pianista entre los directores, el mejor director entre los compositores y el mejor compositor entre los pianistas”. Yo añadiría que ha sido el mejor comunicador musical de entre los músicos.

 

Un comunicador abrazo sonoro

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