Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TÚ Y YO

¿Eres feliz?

Mariate Almela Viernes, 05 de Marzo de 2021 Tiempo de lectura:

 

Me llamo Alma y hasta hace dos días formaba parte de los humanos vivos, pero eso ha cambiado… Ahora lo veo todo desde otra dimensión. 

 

- ¿Qué te aporta más felicidad? ¿Comer algo de lo que siempre te privas sin sentir culpa o no comértelo y reforzar tu fuerza de voluntad?

La felicidad de la que tanto se ha hablado a lo largo de la historia conlleva sensaciones de bienestar que se desencadenan en el cerebro y su definición es, más allá de la descripción de un estado, muy diferente según quien hable de ella.

 - Difícil pregunta Salva. Te diría que lo segundo pero lo primero también debe ser increíble -rió el alumno. Hace mucho tiempo que no me como un bocadillo de nocilla, sin sentir luego que no tenía que haberlo hecho y esa frustración que me produce es la sensación contraria a la felicidad...

Me encontraba en una sala donde se estaban impartiendo varias charlas sobre distintos conceptos y me quedé en esta porque me llamó poderosamente la atención que la mayoría de las seis personas que hablaban del tema tenían un serio semblante, hecho que me extrañó precisamente por lo que se estaba tratando allí. Sólo dos de ellos se mostraban relajados y sonrientes.

- ¿Puedes estar serio y ser feliz? - Salva volvió a lanzar otra pregunta- ¿Es lo mismo estar feliz que ser feliz? ¿Existe la felicidad plena? - tenéis media hora para escribir vuestras respuestas y después las pondremos en común, chicos.

Mientras la sala estaba en silencio, y tras aquella invitación a la reflexión, me acomodé en un rincón y desde mi perspectiva etérea, comencé a enlazar momentos de mi vida en los que me había sentido realmente feliz. Los miré desde este presente eterno en el que me encuentro y como si de una larga cenefa se tratara fui colocando imaginariamente cada una de mis vivencias dichosas encontrando un hilo conductor entre todas ellas, hasta llegar al último momento de mi vida en el que morí en paz. Y aquella paz era mi marcador de la felicidad plena. Mi respuesta era SÍ, en mayúsculas. Claro que existe el summum de la felicidad y lo sabes al final. Con suerte eres consciente de esta realidad, antes, mucho antes o justo un poco antes de despedirte, pero existir existe, de eso estoy segura.

Pasada la media hora Salva pidió un voluntario para que comenzara abriendo el debate.

- A ver chicos, ¿Quién se anima?

- Yo misma - contestó Candela- yo creo que sí se puede estar serio y ser feliz. Mi padre es así y creo que es la persona más dichosa del mundo. Dice que le sobra todo, excepto sus seres queridos y un buen vino para dar un toque de placer a la compañía consigo mismo o con quien quiera estar con él.

- Yo te diré que no, nunca he pensado que exista la felicidad plena. No es posible sentirla mientras en el mundo están pasando tantas catástrofes - comentó Tomás convencido de lo que exponía.

- Yo en cambio opino que debemos ser capaces de abstraernos de todos esos hechos externos y ahí, Tomás, es donde sería posible sentir esa felicidad plena que niegas - le contestó Alejandra.

- A veces -intervino Salva- basta con poner atención en una meta y de pronto, todo adquiere trascendencia y plenitud. De hecho, solo cuando ponemos nuestra atención en un estímulo, logramos que eso que observamos forme parte de nuestra existencia. Si pasamos por el mundo sin poner atención a nosotros mismos, caminaremos por un vacío absoluto en el que nada adquirirá importancia para nosotros, y será más difícil sentirnos felices - concluyó el maestro.

 Yo escuchaba desde mi zona de confort, desde esta dimensión que en aquellos momentos me otorgaba un plus de sabiduría en cuanto al entendimiento de que muchas variables pueden nublar o aclarar la felicidad, pero ninguna de ellas la determina

- Recapitulemos chicos, votos a favor de que la felicidad se puede alcanzar independientemente de que se den las condiciones idóneas o no en el mundo. Levantad la mano los que sí -dijo Salva-.

 Alejandra y Candela levantaron sus manos, (¡y yo claro!).

- Vale, entonces... ¿quién tiene dudas? - dijo Salva.

Tomás levantó la suya.

- Veo que ninguno de vosotros negáis en rotundo la existencia de la felicidad. Y eso es símbolo de esperanza, la que nos proporciona ese impulso frente a la resignación y nos mantiene vivos y satisfechos - concluyó Salva.

Me extrañó que las otras dos personas no participaran en el debate, ni nadie se dirigió a ellas. En el grupo eran seis y sólo habían interactuado cuatro contando al profesor.

- ¡Solo cuando realizamos una lectura consciente de nuestras necesidades, emociones, e inquietudes, sabemos entender la felicidad! - dijo levantándose uno de los que no había hablado y junto al que se sentaba a su lado se marcharon sin dejar rastro y mirándome a los ojos.

No me había dado cuenta de que yo los veía y escuchaba y los demás no...y en aquellos momentos me eché a reír y desaparecí también. Todos buscamos esa felicidad que nos brinda la vida que estando al alcance de todos a veces se nos escapa como arena entre las manos.

 

 

¡Hasta pronto, sed felices!

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.