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Opinión |
Lunes, 08 de Marzo de 2021

Un 8 de Marzo sin empleo y sin igualdad de oportunidades

 

La pandemia del COVID 19 ha tenido un impacto desproporcionalmente negativo en el desempleo femenino

 

 

Todos sabemos que el 8 de Marzo se celebra el día Internacional de la Mujer y también sabemos que ese día, mires al país al que mires, todos estaremos reivindicando los derechos de las mujeres y su papel en la sociedad actual.

 

Si en las manifestaciones multitudinarias que por todo el mundo se celebraron el año pasado, el infausto 2020, ya sobrevolaba el temor o la posibilidad de encontrarnos a las puertas de una pandemia mundial, en la celebración de este 2021 nos encontramos ante los datos más negativos para las mujeres como consecuencia de esa pandemia. Si tenemos claro que para las mujeres, para sus derechos, su libertad y su futuro, el empleo es una pieza fundamental, podemos decir con absoluta claridad que en 2021 celebramos el 8 de Marzo con las peores cifras de paro femenino de las últimas décadas.

 

Según la Organización Internacional del Trabajo la situación laboral de las mujeres se ha visto muy perjudicada ya que la mayoría trabajan en el turismo, el comercio minorista y los sectores de servicios que han sido los más afectados por la crisis sanitaria. En España la tasa de paro de las mujeres se sitúa en el 19,3% en el cuarto trimestre de 2020, frente al 14,1% de los hombres, y la contratación femenina ha bajado un 32%,  frente al 26% de los hombres según el Servicio Público Estatal (SEPE).

 

La situación es de una gravedad manifiesta, ya que seguimos constatando que en momentos de crisis y de incertidumbre económica, el sector más vulnerable y que más sufre las consecuencias es el femenino.

 

Como creadora de LIFEM, movimiento en pro del liderazgo femenino en el mundo laboral y de reconocimiento al papel de la mujer en los diferentes sectores productivos del país, pienso que urge un impulso de políticas activas de empleo y contratación, que posibiliten a las mujeres más expuestas y vulnerables, una reinvención o una adaptación a las nuevas realidades laborales que la pandemia ha puesto de manifiesto.

 

Creo firmemente que el 8 M debe de servir como revulsivo para no dejar de trabajar en el fin de la precariedad laboral que nos amenaza constantemente. Debe ser un punto de encuentro entre diferentes agentes como: instituciones, organizaciones y empresas donde consigamos establecer los cambios que necesitamos para transformar esta realidad que ahora mismo tenemos delante.

 

Las mujeres necesitan ocupar en la sociedad, y por supuesto en el mercado laboral, el puesto que merecen y no pueden ser siempre las más perjudicadas cuando la economía se resiente y el empleo decae.

 

Desde LIFEM  defendemos que sumar siempre nos aporta, que las mujeres necesitamos estar unidas y organizadas para seguir reivindicando lo que en justicia merecemos. Por este motivo, creemos que los proyectos colaborativos entre diferentes entidades y organizaciones, son muy positivos para posicionar el discurso que defiende la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral.

 

Debemos pensar con optimismo, y aunque nos enfrentemos a una realidad bastante incierta, seguir luchando pore sa sociedad en la que la mujer no tenga que estar constantemente preocupada por su situación laboral y en la que, el 8 de Marzo celebremos cómo han cambiado las cosas y cómo la mujer ha reforzado su papel en el mundo laboral.

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