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ENTRE TÚ Y YO

Caballero de oz

Juan Vila Lunes, 08 de Marzo de 2021 Tiempo de lectura:

 

¿Has leído el cuento de oz?

 

“El mundo de oz”, no es un cuento que me fascine, ni siquiera recuerdo haber visto la película tanto para que sea parte de nuestros viajes compartidos. 

 

Su valor es un cuento que al llegar a una etapa de vida te recuerda emociones tan importantes y tan complejas en su simpleza. Lo fácil y lo complejo que es llegar a sentir. En este cuento había varios personajes; el león sin valentía, al caballero de hojalata sin corazón y el espantapájaros sin cerebro, siendo un poco alquimista mezclaremos personajes y viajaremos en nuestro propio camino de baldosas amarillas.

 

Estás en ese paso lleno de magia, eres un pequeñajo y paras a sentirte. Ves que llevas una armadura de hojalata oxidada que te hacía sentir seguro, nada frágil y mucho menos vulnerable. Nadie podía dar en ninguna parte de ti. Hace tanto que llevas esa armadura de hojalata oxidada, que corrías con ella y no la notabas, a veces sentías que es maravilloso ser así, porque nada te afecta dentro, lo llamaste zona segura.

 

[Img #79923]

 

Estando todo ese mundo interno tuyo bajo control y en zona segura, no importó nunca si empezaba una batalla tras la armadura de hojalata oxidada, siempre que fuera todo en el exterior como debía ser. No tenían que mirar dentro y así no compartir explicaciones o activar defensas. Si nadie miraba debajo de la hojalata oxidada nadie vería la realidad y todos felices, todo está bien.

 

Lo malo es lo bueno en esta fábula, llegó un día una persona de luz, sutil con amor y respeto, y te hacia verte en tu fragilidad, que daba miedo a nadie excepto a ti. Tras varios pasos compartidos, fuiste consciente que el paso sin hojalata, es más ligero y sentir emociones que te hacen pensar con cerebro de espantapájaros es mágico. Sentir solo era cuestión de tiempo al escucharte y escucharte era parar y mirar tu verdad. Poco a poco esa hojalata oxidada iba cayendo en cada paso. Alguna vez intentabas colocar otra pieza en otra parte para aparentar tener más, pero según dejabas huecos más entraba en ti. Y un día al parar nació en ti el león que te dio la valentía y el corazón empezó a latir, tal vez latía con una fuerza y un brillo que te cegaba solo a ti porque todos lo veíamos. Fuiste dando pasos compartidos, corriendo en la dirección correcta, descansando en un abrazo con sabor a estar en casa.

 

Aprendiste a parar y mirar, a reconocerte tras una armadura que has dejado en pasos compartidos. Ser valiente es sentir fragilidad y también ser vulnerable, pensar lento en una realidad de un mundo sempiterno lleno de magia y dejar brillar tu corazón de león, tú corazón valiente. Ahora miras dentro y ves un corazón de luz latir, piensas que tu suerte es mágica y con la valentía que sientes lloras de felicidad o acompañas la tristeza.

 

Se luz, sigamos caminando.

Juan Vila “Mr. Sapiens&co”

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