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ENTRE TÚ Y YO

Elegía

Ramón González Viernes, 12 de Marzo de 2021 Tiempo de lectura:

 

Como los alegatos hermosos y conmovedores de aquellos poetas del pasado, dedico mi sentido homenaje a aquellos compañeros que, debido a dramáticas circunstancias, trascienden a otro horizonte.

 

“La perdida”, una idea que se evoca desde el ser humano como un misterio esencial de la vida. Pues si ella no fuera un cauce de desdichas, no existiría tal vez el propio hombre. Ya que sólo la historia, dijo Hegel, tiene el poder de arrebatarlo todo en el desarrollo del tiempo.

 

Recuerdo en 2003 la visita a la Galería Nacional de Arte de Karlsruhe, uno de los Museos mas antiguos de Alemania. En lugares así es donde puedo sentir cómo la huella indeleble del tiempo se mantiene intacta.

 

[Img #80094]

 

En la visita me crucé con un grabado renacentista de Alberto Durero, Melencolia I.

 

Según algunos expertos, esta estampa creada en 1513-14 es considerada la imagen más misteriosa diseñada por este maestro y se caracteriza, como muchas de sus obras, por su iconografía compleja y su simbolismo.

 

Durante mis visitas a ese antiguo edificio tuve la suerte de mantener una discreta e interesante conversación con uno de los responsables del museo. Entre las conclusiones a la que él había llegado sobre Melancolía I , me señaló su convencimiento de que esta obra había sido concebida bajo el sentimiento de duelo por la pérdida. Sin embargo, yo no veía ninguna razón para ello: al menos no alcanzaba a apreciar tal metáfora.

 

[Img #80096]

Algunos años después he vuelto a ver esta imagen con una mirada distinta. Es una composición donde la alegoría queda sustancialmente  abierta a diversas interpretaciones por el variado conjunto de elementos creados con buril. Aunque  el tamaño de esta obra es de tan solo de 24 cm alto y 18.8 cm ancho, para mí constituye una de esa idealizaciones que conservo en mi memoria por su dimensión conceptual.

 

Durero presenta a una joven alada, con una corona de verbena, en ademán pensativo y con la mirada perdida mientras sostiene en la mano un compás con el que se pretende sugerir que la inutilidad del saber humano es aún salvable. El tono sombrío de su rostro alude a la fase de la alquimia desde el primer momento del proceso de transformación, tanto en sentido espiritual como material y ante la pérdida de la esperanza. Tal vez se vislumbra la posibilidad de trazar nuevas fórmulas y cartografiar un nuevo horizonte posible, pues se percibe un trazo de luz al fondo de un paisaje desértico.

 

[Img #80095]

 

Y es a partir del Renacimiento cuando eclosiona una imagen de la luz, una gran manifestación iconográfica que desde la melancolía se interpela al lector para que no olvide  nunca su finitud como ser humano. Algo que la persona sólo puede gestionar desde su interior.

 

Cortó el tallo de una pequeña rosa, la depositó sobre su pecho y dijo:

“ La brevedad de esperarte cuando volvamos a nacer en el tiempo”

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