
El concepto “Persona” viene de un principio filosófico que expresa la singularidad de cada sujeto o individuo de la especie humana, estudiando lo común como grupo las cualidades que abarca el concepto de persona, los elementos básicos que se le atribuyen indispensables para su desarrollo individual y social, a tener en cuenta. Un concepto que está muy por encima y se opone a un animal o cosa. La racionalidad y la vida son atributos que cumplen un desarrollo biológico y psíquico, desde que se nace hasta que muere.
Persona, viene del latín “persöna”, que significa “máscara de actor” que a su vez viene del griego “prósopon: “delante de la cara” y se traduce máscara… De esta manera persona quiere demostrar en su principio la máscara que se ponían actores griegos y romanos para actuar como defensa, diciendo cosas en público, sin ser reconocidos; a veces llevaban una bocina para dar relevancia a la voz, que de esta manera llegara a los espectadores. Cuando nos referimos a una persona es un concepto femenino, abstracto, filosófico que encuadra al hombre o a la mujer sin conocimiento concreto de quién es. De ahí que se utilice en Filosofía, Gramática, Política, Derecho, situando a alguien, como sujeto protagonista de una expresión humana, que a veces puede ser respetuoso o peyorativo.
A finales de los años 50 del siglo pasado, se consideraba a Carl Jung el psicólogo más famoso del mundo. Se hizo psiquiatra por casualidad, un descubrimiento tan fuerte como un flechazo. Conoció a Freud, mantuvieron conversaciones largas y penetrantes, analizaron sus sueños mutuamente, se hicieron amigos y más tarde discreparon profesionalmente. Se llevaban muy bien hasta que Jung llegó a la conclusión de que no podían llegar a acuerdos porque cuando Freud tenía un pensamiento sobre algo era inamovible, y él dudaba de todo. Se distanciaron por divergencias profesionales; también los separó la imposibilidad de discutir algo a fondo, porque Freud no tenía una educación filosófica, mientras que Jung estudiaba a Kant y estaba fascinado: al darse cuenta de las diferencias que existían entre ellos, Jung se alejó de su mentor, como así lo consideraba. Continuó en solitario su investigación sobre la esquizofrenia y cambios de personalidad.
Al empezar a diseñar este artículo, lo primero que he hecho ha sido poner el título, me atraía y también me interesaba hablar sobre la película de Ingmar Bergman “Persona”. De este modo he dado un repaso a los apuntes de mis cuadernos, donde guardo todo, y he aprendido un poco de Carl Jung. La complejidad de esta historia, está contada por el más extraordinario investigador del mundo interior del ser humano. Y es que Bergman, en sus películas, buscaba la misteriosa complejidad de la persona, diseccionaba sus estados anímicos más obsesivos para recrear la atmósfera perfecta para sus personajes. Intimista, controvertido, oscuro, emocional, espiritual… se situaba al borde del drama íntimo, cotidiano. Me apasiona.
“Persona” (1966), interpretada como una representación de la teoría de Jung que postula que existe un “inconsciente colectivo” que es anterior al inconsciente individual. Con elementos de terror psicológico, las imágenes que se proyectan en el interior de un hospital psiquiátrico demuestran el desorden interior que allí habita. Bergman teje un suceso sobre una enfermera Alma (Bibi Andersson) y su paciente, una conocida actriz de teatro Elisabet Vogler (Liv Ullman), que ha dejado de hablar. Para una mejor convalecencia, las dos mujeres se trasladan a una cabaña donde Alma cuidará de su paciente.
Rodada en blanco y negro, luces, sombras, y primeros planos, la historia mantiene un ritmo lento, difuso, que se sumerge en escenas y situaciones que traspasan los límites de la coherencia entre las relaciones íntimas, personales. Con mucho dramatismo aborda el tema de la dualidad, la locura, la identidad personal; explora el lesbianismo, la maternidad, el aborto... Una película perturbadora. Así es el cine de Bergman, con sus demonios amenazando siempre.
De una manera experimental, tanto el prólogo como su narrativa han sido objeto de discusión. Es una enigmática película a la que han llamado el Monte Everest del análisis cinematográfico porque todo lo que se dice sobre Persona se puede contradecir y si no es así, será cierto. Cuando Bergman escribió el guión tuvo muy en cuenta a las dos actrices, indagando en sus personalidades y sus identidades, como el escenario de la película que se desarrollaría en Estocolmo y la isla de Fârö, donde vivía el director.
Para terminar, me gusta una frase de Jung, este genio de la psicología profunda, la alquimia, el arte, la interpretación de los sueños…
“Hay que vivir como si se fuera a vivir siglos”
¡Feliz semana!

