
No invertir en investigación, desarrollo e innovación convertirá a España en un país "subalterno" en el concierto mundial ante los nuevos retos a los que se enfrenta la Humanidad, como el cambio climático, la aparición de nuevas epidemias o la digitalización, según ha puesto de relieve un equipo de científicos.
Así lo han plasmado en el informe "La Ciencia y la Tecnología en España. Cómo reconstruir el sistema de I+D+i tras la pandemia" de la Fundación Alternativas, un trabajo que han coordinado el investigador Vicente Larraga -que dirige uno de los grupos del CSIC que desarrolla una vacuna contra la covid- y el científico Mariano Barbacid y que se ha presentado hoy de forma virtual.
"Transformar la economía sin ciencia e innovación es simplemente suicida", han concluido los investigadores, que han aseverado que la pandemia ha puesto de manifiesto la debilidad de las infraestructuras sanitarias y de investigación en España y la falta de adaptación y diversidad de una economía "demasiado dependiente del turismo y sus sectores allegados y, por lo tanto, de decisiones que se toman fuera de nuestro país".
Apuntan que la pandemia mundial puede ser un promotor del cambio como lo fue la peste negra en la Edad Media; y que un sistema de ciencia y tecnología de excelencia no requiere solo una inversión intensa y continuada y superior al 2,5 por ciento del PIB, sino también cambios en las "burocratizadas" estructuras actuales, que según los investigadores dificultan en gran medida que se pueda alcanzar una ciencia de excelencia.
En la elaboración del informe han participado quince investigadores de varias áreas científicas: Isabel Álvarez, Carmen Andrade, Jesús Ávila, Jorge Barrero, Enrique Castellón, Bruno Estrada, Ana García Laso, Santiago López-García, Raquel Marín, Domingo Martín, Federico Mayor Zaragoza, Emilio Muñoz y Miguel Ángel Quintanilla, además de Larraga y Barbacid.
Sus conclusiones inciden en que la ciencia y la innovación deben ser la base de una economía sólida, en las consecuencias que tuvo el "austericidio" que siguió a la crisis de 2008 y la reducción de las inversiones en ciencia y que dejó un sistema sanitario "seriamente degradado" y en el límite de sus capacidades, "como se ha podido comprobar durante la pandemia, con terribles consecuencias en el número de fallecidos".
Vicente Larraga ha subrayado durante la presentación del informe que la pandemia "nos ha cambiado a todos", pero sobre todo ha cambiado la visión que la sociedad tiene de la ciencia hasta consolidar el convencimiento, "ahora sí", de que los científicos son capaces de cambiar y de mejorar la vida de los ciudadanos.
"¿Queremos ser un país de subalternos?", se ha preguntado Larraga durante el debate que ha sucedido a la presentación del informe, y ha aseverado que las transformaciones y los cambios que va a experimentar "no son el futuro; es el presente" y España debe apostar por incorporarse a esos cambios que se van a sustentar sobre el conocimiento científico y tecnológico.
El informe reconoce que la necesidad de duplicar la financiación y modificar radicalmente la gestión del sistema de I+D+i se ha abierto camino en la conciencia social y señala la importancia de mejorar la transferencia del conocimiento, ya que el modelo actual no facilita el traspaso de ese conocimiento desde el laboratorio a la empresa.
En ese sentido, los investigadores apuestan por estructuras "ágiles y flexibles" para poder hacer frente a diferentes catástrofes, obtener los mejores resultados de la investigación y transferirlos de forma inmediata a la industria. También abogan por favorecer la creación de empresas emergentes (start-up) que conecten la ciencia básica con la empresa, y por la conexión también de éstas con empresas de capital-riesgo para mantener económicamente un proyecto que tiene visos de ser exitoso (como un fármaco o una vacuna).
Los investigadores consideran que el fracaso de las instituciones públicas en el tratamiento de esta crisis se debe en buena medida a la falta de cultura científica en España, que la última década, a la que aluden como "década perdida", ha sido "una de las más perniciosas" para la I+D en España desde la guerra civil.
Mariano Barbacid se ha referido a esa "década pérdida", y aunque ha valorado la letra del Pacto por la Ciencia que ha promovido el Ministerio de Ciencia e Innovación, ha cuestionado su "música" y ha calificado de "decepcionante" el objetivo de que la inversión pública alcance el 1,25 por ciento del PIB en 2030.
La pandemia ha evidenciado la vulnerabilidad de la economía española y su dependencia del sector servicios, ha manifestado Barbacid, y ha valorado el incremento de las partidas destinadas a la investigación y el desarrollo en los Presupuestos Generales del Estado para este año -que él ha cifrado en el 9,5 por ciento-.
Moderado por la periodista y divulgadora científica Rosa Tristán, el debate ha sido introducido por el vicepresidente ejecutivo de la Fundación, Diego López Garrido, quien ha calificado de "histórico" el momento que está viviendo el planeta.
Todos los ponentes han coincidido en la importancia de contar con un sistema de I+D+i "consolidado y ordenado" para que la economía española sea "menos frágil" que la actual, pero también en que los grandes cambios que se han registrado en el mundo a lo largo de la historia han ido siempre de mano de cambios o avances científicos y tecnológicos.





