
Te invito al siguiente ejercicio, deja de pensar por dos segundos y reduce ese dialogo interno que tienes.
Coloca en una balanza imaginaria, tres aspectos buenos tuyos y con las mismas le pides a tres personas que se merezcan esta oportunidad, digan tres cualidades buenas tuyas. Me apuesto un arroz con conejo y caracoles a que tu cara será la de sorpresa de verdad y es que tendemos siempre a restarnos, unos más que otros, nos gusta ponernos en una posición menor de la quien somos, con ello tampoco digo que sea real lo que te han dicho, solo que en el equilibrio encuentras la opción más saludable.
Mirar dentro es mirar un paisaje por saborear lleno de luz y oscuridad, una sin la otra no sabe bailar.
El camino de reconocerte con tus propios ojos genera tantos automatismos inconscientes que notas como cambia la respuesta, por otro proceso más saludable frente a una emoción. Tenemos la manía de querer justificar todo, de entender la no respuesta.
Tras reconocer en ti que ven casi quien eres, sin armadura de hojalata y con un corazón de luz, consciente y sabiendo rodearte de personas de luz, paras a sentir nuevos registros que al cambiar nos remueven el mundo construido. Seamos realistas, no son cambios, es libertad de ser, evolución en cada paso donde se reformulan paisajes, no es un efecto que sea de “ahora para antes” y menos que lo veas al día siguiente.
Imagina esa persona que pasa vergüenza cuando recibe un regalo sorpresa y su reacción es no mostrar más que su cara idiota y al ser consciente de quien era, da pasos con muchos tropiezos en ser la persona quien es. No siempre funciona así, algunas veces los automatismos obsoletos vuelven con fuerza o sacan a la luz otros que vivían escondidos y podría rendirse, tu que tienes magia, contágiala y acompaña con cuidado, con el sabor de un abrazo por la espalda o un beso pedido por devolver. Es mágico el baile de ser, es mágico el baile cuando suena Miss cafeína y bailas por Luis Eduardo Aute, Hilario Camacho, lo es porque caminar descalzo por un camino de baldosas amarillas sin más pretensión que seguir andando o bailando sin juicios externos o internos es mágico.
Te planteas si lo que vives resultó ser tan fácil pero complejo que no sabes si cambiaste o siempre fuiste así; si sabes que no hay marcha atrás, tus emociones no son escondidas o controladas. Has evolucionado y escuchas tus emociones y menos las escondes, ahora sientes en tu balanza, que regulas en cada paso mejor las emociones que viven en ti.
Sentado mirando el comienzo de un nuevo día o el cierre de un día especial, solo saber llegar a nuestro particular “oz” ha sido un viaje especial. El equilibrio en quien
eres y ver es tan fácil como complejo y ahora que hemos llegado al hogar, comienza un nuevo viaje y tomaremos un descanso para saborear la luz también, para perdernos en un mar infinito lleno de oportunidades. Ha sido un viaje especial y ahora cambiaremos zapatillas y bailaremos con nuestro propio ritmo, suene la canción que suene.
Ahora que has llegado al final de un camino que descubre otro, ves cómo te acompañaron y no todos llegaron para quedarse, sientes que estas en el sitio correcto al aceptar tu magia, el mundo se ve con otros filtros cuando las balanzas de ti se han equilibrado, lo que tengo es lo que ves.
Es quien…

