Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TÚ Y YO

Primavera en fiestas

Ángeles Hernández-Gil Jueves, 08 de Abril de 2021 Tiempo de lectura:

 

Con muchas restricciones y sin procesiones ha pasado la Semana Santa. El segundo año de cierre total de actos procesionales en la calle, sin olvidar lo que significa para la sociedad murciana. Una intensa semana que empieza con la entrada de Jesús en Jerusalén para celebrar la Pascua judía y termina con la resurrección el Domingo de Pascua: la pasión de Cristo, el tono espiritual y popular reflejado en la fe de la gente. Un periodo de intensa actividad. Ese es el sentido profundo que se realiza en este acontecimiento único en la historia: la cultura judeo cristiana a la que pertenecemos. Con todo, la vida ha cambiado, las nuevas generaciones tienen otras costumbres. El sentido místico ha dado paso a una tradición compulsiva, donde es complicado reestructurar conocimientos que se van olvidando.

 

Estamos en un mundo de tensión y anomalía. Nada es sencillo. Quedan muchas cosas por resolver. Una primavera agónica unida a nuestras fiestas. Después de tanta inseguridad, la situación de duda y desencanto echa por tierra todos nuestros planes. Es difícil decidir sobre lo que se puede o no se puede hacer; una dejadez alentada por relajarse de las normas, o por tomar la decisión personal de encerrarse en casa. Tampoco existe un gran entusiasmo más allá del recreo que reporta estar en la calle. Nos acechan fronteras que nos impiden el paso sin ninguna consideración.

 

Nos conformamos con establecer la calma en un respetable ir y venir, ya que nuestro vivir en sociedad necesita relacionarse a tiempo perdido, sí. La ciudad se impregna no solo del azahar que desprenden los naranjos; largos o cortos estos días son el despertar a una primavera conmovida por la fiesta, una sencilla evidencia, que cada uno empleará como pueda.

 

Recuerdo cuando disfrutábamos de flexibilidad, con la cara destapada, y no había signos malignos de peligro. La ciudad era la misma, también el poder de decisión para tomarla o dejarla, como ahora, pero nada más. A la gente le gusta su terreno en libertad. Aun así, las cosas, el rumor de la cuarta ola está presente y parece que ya está dando algunas señales.

 

¿Qué se puede hacer entonces? Algo menos de lo que hemos hecho antes, ya que la utopía de conseguir unas calles organizadas solo se obtiene cumpliendo la franja horaria y el cierre parcial de la hostelería. Y es que la leyenda de la pandemia se ha convertido en un tira y afloja. Cuántas veces hemos tenido que informarnos sobre este tema, preguntar cómo va todo.

 

Además, están las experiencias… ¿Qué vamos a dejar a las otras generaciones? Dicen que debemos hacer duelo de las cosas que nos pasan. Es lógico hacer de las emociones causas prioritarias, vivencias que nos motiven y nos impliquen en algo que sea auténticamente novedoso, aunque lo cierto es que no sabemos si existe algo que supere este adjetivo, como no sea la capacidad de ser sabios para dar un poco de luz. Lo demás, en un plano muy general, si nos atenemos a lo que nos rodea, está lleno de desajustes y nos echaremos las manos a la cabeza Que sepamos solo tenemos un presente, con un pasado que ya se fue, y un futuro que no existe todavía: una incógnita, una responsabilidad que tal vez nos anime a pensar.

 

Vivir en tiempos de pandemia es una gran prueba que hay que superar como sea. Ha deshecho los castillos que estaban demasiado en el aire. Ha bajado los humos a una sociedad que se ha resquebrajado por el efecto de un peligro letal y absurdo. Pisar la tierra para muchos es mirar al cielo. Y es que nos creíamos súper héroes de una civilización inalterable. Pero solo reconoceremos a los héroes que modifican su carácter con el esfuerzo, paciencia, trabajo, insistencia. Ellos son los que nos cuidan de alguna manera. Una admiración que siempre la tendremos presente y nos ayudará a situarnos cerca de su estatura humana…

 

Sin embargo, no podemos descartar que nos movemos por círculos de abatimiento generalizado cuando todos los días nos parecen iguales. Y como dice el sabio: A orillas del río Piedra me sentaré y lloraré.

 

¡Feliz semana de Primavera!

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.