
El grupo de investigación en Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia (UMU) ha demostrado que se pueden utilizar los materiales que se desechan en el procesamiento de frutas y hortalizas para crear ingredientes ricos en fibra y compuestos bioactivos.
Gracias a este estudio, han descrito que se pueden aprovechar los restos de pieles, semillas, frutos desechados y excedentes de la industria agroalimentaria para la obtención de ingredientes que son beneficiosos para la salud. Esto es posible gracias a que los productos resultantes presentan un alto contenido en compuestos bioactivos, similar a los vegetales originales.
Los resultados de esta investigación pretenden dar respuesta a la demanda de los consumidores por alimentos saludables, ya que de los residuos vegetales se pueden obtener compuestos con una concentración significativa de sustancias de interés nutricional (principalmente fibra dietética y antioxidantes). Estos ingredientes se pueden añadir a diferentes alimentos como batidos, zumos, galletas, cereales y yogures para enriquecerlos y mejorar su composición. También sirven para diseñar complementos alimenticios, que pueden ser comercializados como nutracéuticos.
En estudios previos el grupo de investigación ha evaluado la obtención de fibra dietética a partir de residuos de alcachofa y pieles de tomate. Actualmente, dentro de esta la línea de investigación han demostrado que, tras el proceso de industrialización de la frambuesa, se pueden obtener ingredientes con alto contenido en fibra y compuestos fenólicos, que actúan como prebióticos. Es decir, que activan el crecimiento de bacterias beneficiosas para el intestino, destacando que el efecto prebiótico de los compuestos fenólicos es superior al de la fibra dietética. Este estudio ha sido publicado en la revista científica LWT-Food Science and and Technology, dirigido por Mª Jesús Periago y Rocío González-Barrio.
La huerta de Murcia es el entorno ideal para llevar a cabo el proyecto, según afirma el equipo de investigación. La industria agroalimentaria de la Región copa el 25% de todo el procesado y conservación de frutas y hortalizas de España, un hecho que implica, en consecuencia, toneladas de residuos que son desechados cada año. De emplear los resultados del estudio, las empresas de este sector obtendrían el máximo beneficio de las materias primas y lograrían un uso más sostenible de los recursos.



