
Hoy me gustaría traer a este artículo una bonita historia basada en un hecho real. Una de esas referencias de cómo el talento puede cambiar el destino de un país y de muchas personas. Es inevitable que ya estemos pensando en algo diseñado fuera de España. Como si aquí no fuésemos capaces. Nos cuesta vendernos, la verdad. En este caso, no es así. Ya verán.
Esta historia comienza en nuestra tierra, en concreto en la ciudad de Cartagena. Y para eso hay que remontarse al año 1851. El año en que se estrenó, en Venecia, la obra Rigoletto de Giuseppe Verdi; que se patentó en Londres la máquina de hacer hielo; en Boston, la máquina de coser; se fundó el periódico New York Times; se publicó la novela Moby-Dick o se empezaron las obras del Canal de Isabel II, en España. Fue en junio de ese año, cuando nació nuestro protagonista, D. Isaac Peral y Caballero. Un científico militar que inventó el primer submarino y cuyo original se exhibe aún en esta ciudad portuaria.
Si alguno de ustedes quiere saber cómo puede lograrse algo así, recomiendo leer su historia. No difiere mucho de las que protagonizan los emprendedores de hoy en día. Lo de siempre, ya saben: talento, esfuerzo, superación y levantarse ante el fracaso, la competencia y las zancadillas. Pero las zancadillas de las de antes, que yo creo que eran peores.
La máquina que hace 170 años inventó este ilustre cartagenero, volverá a sumergirse este jueves en el Mar Mediterráneo. Pero esta vez con otra tecnología, también Made in Spain. El primer submarino de la serie S-80 Plus, fabricado en Navantia. Con el mismo nombre: Submarino Peral. Muy bien traído, por cierto.
En semanas como ésta, me gusta imaginar lo ilusionante que debió ser sentarse a dibujar planos del buque y calcular los sistemas eléctricos necesarios para mover el submarino, por debajo del agua. Ahora a esto se le conoce como AIP (Sistema de propulsión independiente de aire), que permite mayor autonomía al nuevo submarino. Atrás quedan las 66 horas límite del primer prototipo que echó a navegar en la bahía de Cádiz.
En unos días, se cierra un ciclo maravilloso. El Submarino Peral, versión 2021. La innovación vuelve a los mares y el talento al impulso de un sector importante. Y no será necesario un viento de levante para llevarlo a todas partes, como dice la canción de Los Rebujitos, pero seguro que mucha suerte en esta nueva andadura tecnológica que paseará por todo el mundo cientos de horas de insomnio y de trabajo de nuestro amigo Isaac. Isaac el emprendedor. ¡Mucha suerte!

