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ENTRE TÚ Y YO

A un solo clic

Lucio Fernández Lunes, 26 de Abril de 2021 Tiempo de lectura:

 

La evolución de la comunicación ha acompañado al ser humano desde el inicio de los tiempos. El hombre es un ser social, por lo que necesita comunicarse para evolucionar, para crecer, para avanzar.

 

Desde mi punto de vista, dos momentos han marcado la historia de la comunicación.

 

En 1854, un inventor florentino emigrado a Estados Unidos llamado Antonio Meucci construyó el primer prototipo de un aparato que llamó teletrófono. Años más tarde, en 1876, Alexander Graham Bell lo patentó formalmente. Durante años Bell fue considerado como el inventor del teléfono hasta que en 2002 esa invención se atribuyó a Meucci.

 

Este aparato conseguía que dos personas se pudieran comunicar a través de la voz, estando a mucha distancia.

 

El segundo momento que ha marcado la historia de la comunicación fue internet. Lo que conocemos como Internet en la actualidad empezó a tomar forma con Leonard Kleinrock, ingeniero, experto en computación y profesor de Ciencias de la computación en la UCLA. En 1962, el informático estadounidense J.C.R. Licklider, dio su visión particular sobre una posible red global. A ambos expertos se sumó otro informático estadounidense, Robert W. Taylor.

 

Ahora no solo podríamos hablar con otra persona que estaba a miles de kilómetros, sino que podríamos escribirle una carta, o compartir un documento.

 

Internet se ha convertido en una herramienta esencial para todos nosotros. Cada año se publica una interesante infografía que muestra qué ocurre en internet cada 60 segundos.

 

Algunas cosas que han pasado en internet cada 60 segundos en 2020:

 

  • 1,3 millones de personas acceden a Facebook.
  • 59 millones de mensajes enviados.
  • 4,7 millones de videos vistos en YouTube.
  • 190 millones de correos enviados.
  • 194.000 personas twitteando.
  • 400.000 aplicaciones instaladas.
  • 1.400 vídeos creados en Tik Tok. En 2020 es la primera vez que aparece esta red social.

 

[Img #81393]

 

Estamos en el mundo de la inmediatez. Nos hemos mal acostumbrado a tenerlo todo en un solo segundo, de manera inmediata. De hecho, nos ponemos nerviosos si mandamos un WhatsApp y vemos que la persona lo ha leído (maldito doble check azul) y no nos contesta. Estamos educados en el ya y ahora, en el cortísimo plazo.

 

Pero, nuestra vida no es solo ocio. Parte de ella debemos dedicarla a estudiar o a trabajar. Y es aquí cuando chocamos frontalmente con este mundo de instantes.

 

La educación necesita tiempo, reposo, reflexión, análisis. No podemos, ni debemos educar en la inmediatez, en el todo ya, porque no estaremos haciendo ningún bien a nuestros hijos.

 

Por otro lado, tenemos el trabajo, las empresas. Hemos trasladado a nuestro trabajo el cortoplacismo que, en nuestras vidas personales, hemos instaurado, y eso es un error tremendo.

 

En las empresas debemos trabajar desde dos perspectivas: el corto plazo, ya que es necesario en algunas situaciones; pero, sobre todo, el largo plazo. Las estrategias empresariales no se construyen en 60 segundos. Hemos de incorporar tiempo, mucho tiempo a pensar, a reflexionar, a soñar. Debemos perseguir la utopía, ese horizonte que se aleja un paso en cada paso que damos, ese horizonte que nunca logramos alcanzar, pero que nos invita a avanzar día a día. Alejemos la idea del ahora a las personas que conforman nuestras organizaciones como la única forma de conseguir los objetivos que debemos conseguir.

 

En el ámbito de la dirección de personas me gusta decir que el corto plazo solo se aplica en temas laborales (nóminas, contratos,), toda la parte de desarrollo (talento, comunicación, formación, experiencia de empleado, carreras, design thinking...) está instalada en el largo plazo. Debemos trabajar el ahora, pero teniendo como objetivo el mañana.

 

Si no somos capaces de trabajar en el ahora y también en el después habremos fracasado como padres, como directivos, como mandos y como personas. La vida no se construye a golpe de clic.

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