
El Consejo de Administración de Renfe ha anunciado que volverá a licitar la compra de 72 trenes que tiene pendientes dando prioridad al uso de tecnologías limpias como el hidrógeno. En un comunicado, la operadora ferroviaria asegura perseguir "una mayor eficiencia energética y mantener el liderazgo del transporte sostenible".
Las licitaciones, que tenían un valor total aproximado de 1.300 millones de euros, se sustituirán por unas nuevas en los próximos meses para comprar trenes de Media Distancia y Cercanías que funcionen con energías limpias para circular por vías no electrificadas.
Así, Renfe mantiene su compromiso medioambiental con un sector del transporte ferroviario más eficiente y con menos emisiones de CO2, además de seguir la línea de instituciones europeas y nacionales apostando por tecnologías no contaminantes como el hidrógeno verde.
En este sentido, Renfe cree que la comprar de material diésel, además de ir en contra de la responsabilidad social y medioambiental de la compañía, podría no ser rentable, ya que la vida útil de estos trenes se verá afectada por los objetivos de reducción de emisiones de CO2.
Además, la compra de activos de tecnologías limpias podría significar que Renfe recibiese ayudas financieras y ayudaría a la compañía a alcanzar su objetivo de reducir, e incluso eliminar, las fuentes de energía no renovables.
Estas licitaciones se enmarcan dentro del plan de renovación del 50% de los trenes de la compañía dedicados al servicio público, que comenzó en 2019 y por el cual ya se han adjudicado contratos para comprar 248 trenes, un 78% del total, por 3.000 millones.
Además de los 72 trenes pendientes ya mencionados, que se licitarán en los próximos meses, Renfe tiene previsto adjudicar próximamente la compra de 40 cabezas motrices destinadas a las líneas de Alta Velocidad.







