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ENTRE TÚ Y YO

Madres que nunca verás en las revistas

Pura Hernández-Gil Viernes, 30 de Abril de 2021 Tiempo de lectura:

Especial día de las madres

 

Ya está aquí el Día de la Madre y en Entre Tú y Yo no podemos olvidarnos de este día tan mágico y especial. Por ello, hoy rendimos homenaje a todas las supermamás, y yo, en especial a la mía, por todo el esfuerzo que ha hecho y hace, todos los días, dando lo mejor de ella, cuidándome y mimándome, aun cuando debería ser, al contrario. ¡Gracias, mamá!

 

Madres hay muchas, todas extraordinarias, cada una a su manera y con sus circunstancias que las hace únicas, especiales e irremplazables, porque madre… madre hay solo una.

 

A veces podemos pecar de controladoras, duras, exigentes, perfeccionistas, superprotectoras, sufridoras o incluso de pasotas y permisivas, pero lo cierto y verdad, es que todas queremos lo mejor para nuestros retoños y daríamos la vida por ellos. La maternidad es una aventura para toda la vida, que nos roba el sueño y nos enfrenta a un nuevo “yo”.

 

Hoy presentamos a nuestros lectores a Carmen, Raquel, Paqui, María Dolores, Sandra y Lola. Esas madres que nunca veremos en las revistas ni en los anuncios, ya me entendéis, queridos lectores.

 

Madres “todoterreno”, mujeres incombustibles, con una energía inagotable, que nos van a abrir sus corazones para hablarnos de este vínculo afectivo tan estrecho, que se establece entre madre e hijos, que se nutre de amor y vida desde el momento cero, y sin fecha de caducidad.

 

Faltas TÚ, madre que ama y sufre en silencio. Este reportaje de hoy va especialmente dedicado a ti.

 

Carmen Vivo Párraga, madre full time

 

Hija de Teresa, Carmen, a sus 53 años ha formado una preciosa familia con su marido Joaquín, y sus hijos Teresa de 28 años, y Javier de 26.

 

“El tiempo lo cura todo y ahora me levanto y no pienso si Teresa tiene o no Síndrome de Down, Teresa es Teresa y punto”.

 

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¿Cuándo os enterasteis de que Teresa tenía Síndrome de Down?

 

Tengo que hacer un gran esfuerzo para recordar ese día, Pura. A los ocho meses de embarazo me comunicaron que su cráneo no había crecido lo suficiente y cuando nació-aunque los médicos tardaron en diagnosticarlo- y vi sus ojos rasgados yo lo supe, sabía que mi hija tenía el SD, así que cuando me lo comunicaron no me pilló por sorpresa, la verdad.

 

¿Cómo se afronta algo así?

 

Esto es como un viaje, planificas tu maternidad con mucha ilusión como si de un viaje se tratase, eliges un destino y cuando vas a coger el avión resulta que te cambian Roma por el Congo. En ese momento te cambia todo y sabes que tu maternidad va a ser muy diferente, sobre todo hace 28 años que no había el conocimiento que hay ahora. Sentí miedo a la incertidumbre, era un tema desconocido para mí. Acababa de nacer y yo ya me preguntaba qué sería de ella cuando yo faltase ¡Imagínate! Pero es cierto, que el tiempo lo cura todo y ahora me levanto y no pienso si Teresa tiene o no Síndrome de Down, Teresa es Teresa y punto.

 

¿Qué apoyos has recibido para criarla y educarla? ¿Cómo ha sido el camino desde su incorporación a la escuela hasta ahora?

 

El camino no ha sido fácil, se sacrifican muchas cosas. Mi marido y yo siempre estuvimos de acuerdo en que yo que dejara mi trabajo para sacarla adelante. Había que llevarla a su psicomotricidad, logopeda, a la asociación…el apoyo de profesionales fue básico desde pequeña. Pero cuando fue creciendo la saqué de la asociación porque allí no está todo muy personalizado. En cada etapa de su vida, me he ido adaptando y cuando empezó la escuela me incorporé a trabajar. Cursó el instituto en escuelas adaptadas hasta los 18 años que se incorporó a un proyecto de la UCAM y pudo moverse en un ambiente universitario. Esto le hizo fomentar su independencia y autonomía, pues tenía que coger sus autobuses con escalas para llegar a clase. Actualmente va de la mano de FUNDOWN, que nos están ayudando mucho en la pandemia y apoyando con su trabajo.

 

¿Cómo es Teresa?

 

Es muy activa, terca y cabezota (risas), esto le ha servido para aprender y hacer muchas cosas. Actualmente trabaja en Supercor, va a pilates y le encanta viajar. Estuvo en Corea del Norte en una especie de paraolimpiada de esquí y se trajo dos medallas. Estoy muy orgullosa de ella.

 

¿Qué ha sido lo más difícil de transmitirle y explicarle durante todos estos años?

 

Lo más difícil siempre ha sido enseñarle a identificar los sentimientos, que es la envidia, los celos, el estrés en el trabajo… Explicarle que es muy poco probable que ella pueda ser madre, principalmente por su pánico a ir al médico y la dificultad de encontrar pareja. El que pueda conducir, ya que ante una situación difícil no saldría muy airosa. Hablarle de sexualidad y, en definitiva, situaciones que para ella son más difíciles de gestionar.

 

¿Qué te ha enseñado a ti Teresa?

 

Si algo me ha enseñado mi hija es a ser humilde y a vivir el día a día, el mañana…ya se verá.

 

¿Cómo te sientes tras 28 años de experiencia?

 

Soy feliz con este viaje no planificado y no me arrepiento del tiempo invertido, espero que siga creciendo en autonomía y pueda vivir su vida con amigos e incluso que encuentre una pareja y sea feliz.

 

No puedo terminar de hablar con Carmen sin preguntarle por sus originales bolsas KARMELUKI, unas prácticas bolsas para ir a la compra, al yoga, pasear al perro…

 

Pues las hago para hacer recordar a mi madre que está enferma de Alzheimer, a ella le apasionaba coser. Yo le pregunto cosas y ella con una simple servilleta me lo explica todo, porque eso sí, de las cosas de costura se acuerda de todo. Mis manos son su memoria.

 

 

Raquel Yelo Yelo, profesora

 

Nacida en Abarán, Raquel tiene 38 primaveras y es docente de tercero de infantil. Hija de Carmen y madre de dos preciosidades, Irene y Paula, de 8 y 6 años respectivamente.

 

Desde bien pequeña jugaba a enseñar a mis muñecas, las ponía en fila bien sentadas y les daba mi clase”

 

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¿Siempre quisiste ser profesora? Y… ¿madre?

 

Soy docente por vocación. Desde bien pequeña jugaba a enseñar a mis muñecas, las ponía en fila bien sentadas y daba mi clase. Tengo mucha suerte de poder dedicarme a ello y puedo afirmar que no hay nada mejor. Disfruto cada día compartiendo, enseñando, jugando, bailando con mis niñ@s, ¡son lo mejor! Madre quise ser siempre, era otro de mis objetivos junto al de dedicarme a la enseñanza. Mis hijas son mi mayor triunfo, el mejor regalo que me ha dado la vida, mi mayor reto y fuente de felicidad.

 

El momento más bonito de tu maternidad

 

El nacimiento de mis hijas, ese momento en el que te ponen a tu bebé en el pecho y lo sientes respirar, su calorcito, el latido de su corazón... Es cuando realmente eres consciente de que ya está aquí, que es real. Es un momento precioso.

 

¿Jugáis con ventaja a la hora de criar las docentes?

 

Jajaja, contamos con la ventaja de tener conocimientos en pedagogía, pero igualmente es una tarea muy complicada, el día a día te va enseñando, te equivocas, rectificas y aprendemos juntas. Pero ser madre es mucho más difícil que ser docente, en el trabajo tienes compañeros que te apoyan, se trabaja en equipo y si te equivocas es más fácil de rectificar. El trabajo de una madre va más allá.

 

¿Qué actividades os unen día a día?

 

Pues desde desayunar o comer juntas, hasta hacer los deberes del cole, el aseo diario, hacer la cena… y lo que más me gusta es cuando comparten conmigo su día a día en el cole, con sus amigos y sus vivencias.

 

¿Cómo expresarías el amor que sientes por tus hijas?

 

Realmente no podría expresarlo con palabras, es un sentimiento tan grande, que te llena tanto, que no hay una palabra exacta que pueda describirlo. Amor incondicional sería la adecuada, sí, creo que esa sería.

 

¿Te has quedado con ganas de un niño? ¿Vendrá?

 

Jajaja… algunas veces lo pienso, mis hijas me lo han llegado a pedir, pero ya no. Mis niñas ya están mayores, son muy independientes y, la verdad es que me da un poco de pereza volver a empezar a de nuevo.

 

¿Qué tipo de hija eres?

 

Pues soy muy buena (risas). Mi madre y yo nos llevamos muy bien, sobre todo en el momento en que fui madre por primera vez pude entender muchas cosas y comprender todo lo que me decía de pequeña, sus riñas, sus enseñanzas… Nos entendemos con solo mirarnos, tenemos mucha complicidad, aunque en la adolescencia tuvimos nuestros momentos (más risas) como todos, creo.

 

¿Qué le vas a regalar a tu madre este año?

 

Pues nos iremos a comer juntas ahora que ya la situación está un poco más controlada. Llevamos tiempo sin poder hacerlo debido a la pandemia, nos encanta compartir esos momentos tan nuestros, de confidencias y risas.  Regalar momentos es muy bonito.

 

Y tú… ¿esperas algo especial?

 

Pues la verdad es que mis hijas siempre me regalan alguna manualidad que han hecho en cole (me encantan), con alguna frase de esas super bonitas que te hacen llorar. Realmente tenerlas a ellas es mi regalo, así que cualquier detalle, viniendo de ellas, me gustará seguro.

 

Francisca Meseguer Lozano, trabaja en el Registro de la Propiedad

 

Paqui es de Molina de Segura, luce unos fantásticos 46 años y trabaja desde hace 16 años en el Registro de la Propiedad de Molina de Segura. Hija de Josefa y madre de Daniela y Manuel de 11 y 9 años respectivamente, dos grandes promesas del golf en nuestra región.

 

“Solamente hablar de mi madre se me aprieta el corazón y me emociona. La quiero con toda mi alma”

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Los hijos lo revolucionan todo ¿Ser madre te ha cambiado como mujer?

 

Rotundamente sí. Ser madre es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida. Antes de tener hijos, escuchabas a otras mujeres hablar de los suyos, y pensaba, por favor, pero que exageradas, ¡no será para tanto!, hasta que me convertí en mamá. Desde el primer minuto que tuve a Daniela en mis brazos me di cuenta de que todo había cambiado, dejar de ser YO para convertirme en nosotros. La llegada de Manu culminó nuestra felicidad.

 

¿Hay diferencia entre criar a un niño o a una niña? ¿Se les da la misma educación hoy en día?

 

En nuestro caso no existe diferencia a la hora de criar a nuestros hijos. Para pertenecer a entornos totalmente distintos mi marido y yo, mi familia mucho más conservadora, con unos roles muy marcados y diferenciados entre hombres y mujeres, y el de mi marido, criado en un ambiente mucho más liberal, hemos conseguido un buen equilibrio. Estamos intentando infundir una educación no sexista, donde no somos un hombre o una mujer sino personas con los mismos derechos y obligaciones y, a la misma vez, reforzando los valores que nos han inculcado nuestros padres. Es muy gratificante cuando mantengo alguna charla con ellos sobre la amistad entre chicos y chicas, su manera de relacionarse con unos y otros, sus juegos, sus conversaciones con los amigos, y ahí te das cuenta de que algo está cambiando en nuestra sociedad.

 

¿Cuál es el momento más duro que recuerdes de algún embarazo?

 

Por suerte, ninguno. Mi ginecóloga siempre me ha dicho que he tenido dos embarazos de libro. Aunque si me resultó difícil cuando estaba embarazadísima de Manu y Daniela requería de mi atención, en ese momento se creó un vínculo muy especial entre Daniela y Dani, mi marido.

 

Una canción de nana para ayudarlos a dormir…

 

Jajaja, teniendo al tito Andrés, compositor de música infantil, han crecido con las canciones de “La pandilla de Drilo”. Su canción favorita para dormir es “Nana para dormir a los muñecos”. Escuchadla, es preciosa.

 

¿El mejor día de la semana? ¿A qué lo dedicáis?

 

Sin duda, el domingo. Si los torneos de golf en los que participan Daniela y Manu nos lo permiten, habitualmente vamos los cuatro a misa de niños, después a visitar a los abuelos, y por la tarde vamos a echar una partida de golf. Para nosotros es la mejor manera de compaginar deporte y familia.

 

Dicen que la vida no viene con un manual, viene con una madre ¿cómo te llevas con la tuya?

 

Solamente hablar de mi madre se me aprieta el corazón y me emociona. La quiero con toda mi alma. Siempre está ahí, en cada momento de mi vida. Es una mujer grandiosa, con unos valores extraordinarios. Querida y admirada por quienes la conocen. Es mi pilar y mi espejo. ¡Mi todo!

 

¿El mejor consejo que te ha dado para afrontar la maternidad?

 

Si te digo la verdad, ninguno. Solamente me cogió de la mano y me dijo: “hija, lo vas a hacer muy bien, disfruta del regalo que te ha dado Dios”.

 

¿Qué te parece que las madres tengamos un día especial?

 

Las madres somos y nos hacen sentir madres todos los días del año, pero es verdad que es muy bonito recibir los trabajos que nuestros hijos nos hacen en el cole con tanto cariño y la emoción que les provoca entregárnoslos y a nosotras recibirlos. Yo también sigo haciéndole a la mía algún detallito, una carta, un montaje fotográfico, flores, poema… Lo que no me gusta es en lo que se ha convertido tanto este día como otros que se celebran, en una sociedad de consumo que ha perdido la esencia de lo que realmente significa la celebración de esos días tan señalados, Reyes Magos, día del Padre o de la Madre, los enamorados. Creo que no hacen ningún bien a nuestros hijos.

 

¿Cómo lo vas a celebrar este año?

 

Pues este año lo vamos a celebrar por partida doble, el día 1 de mayo como hija, comeremos con los abuelos que por fin están vacunados. Y el día 2, como madre, acompañando a mis hijos a un torneo de golf. Posteriormente haremos una merienda y mis hijos me entregarán sus regalos.

 

 

María Dolores Clavel Flores, ejecutiva de Seguros

  

Esta murciana de 43 años es una “mujer de bandera”. Directora Gerente de H+ Seguros del Grupo Hefame. Hija de María Dolores y madre de Paula, Lucia y Alfredo, de 16, 16 y 13 años respectivamente.

 

“La cesárea no fue un momento bonito, sin embargo, ver a mis mellizas aparecer tras la sábana, cogerlas, abrazarlas, creía que iba a explotar de felicidad”

 

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Ser madre es la profesión más bonita que una mujer puede tener y también la más difícil, sobre todo si sois familia numerosa ¿Qué es ser madre hoy en día?

 

Bueno, lo de profesión se me queda corta (risas). Ser madre para mí, es empezar a vivir de otra manera, más generosa, amorosa, te pones a prueba constantemente, es un reto continuo y a mí a veces me parece que me han dado la vuelta como a un calcetín (más risas). Por otra parte, la época que nos ha tocado vivir hace que las exigencias sean muy altas, necesitas trabajar, seguir preparándote, estudiar, con lo que no me resulta fácil dar una sola respuesta, sería como un cambio de estado en el que te transformas, dejas de ser hija de mamá y papá, para ser madre de … entonces empiezas a comprender o a sentir un amor completamente gratuito, generoso, infinito, hacia esas personas que son tus hijos, que te empujan a sacar lo mejor de ti de forma vitalicia y sin descanso….por contra también sacan lo peor ( jajaja ). La vida cambia completamente. Para mí fue como nacer de nuevo, podría tener cuatro cumpleaños al año.

 

¿Crees que el día de la madre es un día comercial?

 

 Depende de cómo lo vivas. Yo lo entiendo como una manera de celebrar la maternidad, reunirte con tus seres más queridos y celebrar. Para mí es fundamental tener días para celebrar, intento no perderme ninguno (risas).

 

¿Cómo recuerdas tu primer parto?

 

Ufff, ¡Con mucho miedo y sufrimiento! No me ponía de parto, venían dos y al final cesárea programada. La cesárea no fue un momento bonito, sin embargo, ver a mis mellizas aparecer tras la sábana, cogerlas, abrazarlas, creía que iba a explotar de felicidad. Es curioso, antes de tener a Alfredo, pensé, “va a ser imposible querer a otro hijo tanto…” y fue alucinante, cuando tuve a Alfredo en mis brazos volví a experimentar esa sensación y ese sentimiento.

 

Si miras atrás… ¿Cómo has podido compaginar trabajo y tres churumbeles?

 

Con mucho esfuerzo y sacrificio, ha sido realmente duro, tenía un trabajo con un horario incompatible con la familia, sobre todo desde que mi hijo Alfredo cumplió un año, lo recuerdo con horror, iba siempre corriendo a todos lados, queriendo aprovechar al máximo las horas, con un exigencia muy alta, dando muy buenos resultados en el trabajo, sin dejar de estudiar para seguir mejorando, porque los niños “no vienen con un pan bajo el brazo” y sin dormir por las noches los seis primeros años de vida de mis hijas.  En fin, muy duro.

 

3 consejos que a ti no te dieron para afrontar la maternidad

 

A mí me los dieron, al menos los importantes, ahora bien, no los entendí, ¡ahora sí! Es curioso cómo hay personas, entre las que me incluyo, que hasta que no vivimos las cosas, no las acabamos de entender. Ahora que lo pienso, si apuntaría algo que no recuerdo que me contaran y son las dificultades, porque es cierto que es muy difícil, al menos a mí me lo parece. Se lo he dicho alguna vez a mi madre, pero ella dice que para ella no fue así. Sinceramente, me pregunto si nuestras madres son de otra pasta (risas).

 

¿Fue difícil elegir sus nombres? Ahora que ya son “personitas” y tienen forjada su personalidad ¿crees que elegiste bien?

 

 Fue muy fácil, en eso su padre y yo lo vimos claro, cada uno eligió uno de ellos, yo elegí el de Lucía, y él el de Paula, después con Alfredo, no tuve nada que decir, vino por herencia y  no me importó porque me gusta el nombre, es original y tiene personalidad, a él no le veo otro nombre, sin embargo, las niñas sí creo les podría haber ido un nombre más fuerte, porque son dos mujercitas de armas tomar, de hecho en su día pensamos en Lola y Carmen y tengo que reconocerte que lo he pensado más de una vez (jajaja).

 

¿Qué tipo de madre crees que eres?

 

¡Una madre leona! Sería una mezcla de cuidadora, preocupada, miedosa e insegura y a la vez muy fuerte, luchadora y amorosa. Puede parecer incompatible la parte de miedo e inseguridad con la fuerza de la leona, pero es así. Creo que soy todo eso, y que, según las circunstancias o las épocas, así va predominando más una cualidad que otra, con el amor infinito de fondo de armario.

 

¿Cuáles son los principales valores que crees que les has transmitido?

 

Buena pregunta, esto es algo muy difícil. Quieres enseñarles, darles herramientas para que se defiendan en la vida con el menor sufrimiento posible, que puedan ser felices. He intentado transmitirles los valores que he aprendido con el tiempo, de la experiencia de poner en práctica lo que mis padres me enseñaron. Creo que es fundamental tener valores en la vida, todavía recuerdo a mi padre explicarme en uno de nuestros paseos, hace más de 20 años, que lo único que tenemos las personas y nos diferencia a unas de otras, son nuestros valores, cuantas veces recuerdo aquella conversación, aun así, sé que mis hijos se equivocarán, como lo he hecho yo, que pasarán momentos difíciles o aparentemente imposibles y lo único que quiero es estar ahí para poder acompañarlos. Lo más importante para mí es que sean buenas personas, que sean felices, que hagan la vida mejor a su alrededor, que luchen por lo que se propongan, que intenten hacer las cosas bien, y que, si se proponen algo con todas sus fuerzas, lo pueden conseguir, como dice mi madre.

 

¿Te arrepientes de algo como madre?

 

Solo hay una cosa que pienso ahora que haría diferente y es tomarme las cosas con calma, no tener tanto miedo, disfrutar más del camino, CONFIAR. El problema es que me ha costado mucho tiempo y mucho estrés llegar a esa conclusión, por tanto, entiendo que si volviera para atrás sería igual (jajaja). Bueno, la parte positiva es que todavía estoy a tiempo y tal y como veo esta etapa, adolescente y preadolescente, me van a hacer falta muchas dosis de calma y buen humor.

 

Simone de Beauvoir dijo: “Una hija es al mismo tiempo una copia de su madre y una persona distinta y única”. ¿En qué te pareces a tu madre?

 

¡Me gusta la frase! Creo que nos parecemos mucho en lo físico (ella rubia y yo morena) y en otros aspectos como la forma de expresarnos, de movernos, la forma de andar, de pisar, incluso el tono de voz (risas) y en lo luchadoras y fuertes que somos, en reírnos de nosotras mismas, los despistes tontos y frecuentes…no sé... ¡seguro que me dejo algo!

 

Sandra Martínez Diez, enfermera de Atención Primaria

 

Nacida en Valladolid, a sus 36 años, esta risueña y chispeante enfermera de atención primaria, es hija de Natalia y madre de una parejita encantadora, Carlota e Iñigo, de 11 y 8 años respectivamente.

 

“Siempre digo que si los hombres dieran a luz seríamos hijos únicos y que si se lo cuentan unos a otros se extingue la especie”

 

 

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Cuéntanos, Sandra ¿El instinto maternal nace o se hace?

 

El instinto nace, te nace en el momento en el que sabes que una vida crece dentro de ti y se reafirma cuando te ponen por primera vez a tu hijo en los brazos. Otra cosa es cuando como madre lo descubres, que es en el día a día; lo que sale diariamente es el instinto de protección, hacia esa persona indefensa que depende de ti y que es el mejor regalo que te puede hacer la vida.

 

Como enfermera y como mujer ¿Crees que los hombres, saben realmente a lo que nos enfrentamos en el paritorio?

 

¡Ni se lo imaginan! Siempre digo que si los hombres dieran a luz seríamos hijos únicos y que si se lo cuentan unos a otros se extingue la especie, jajaja.

 

¿Cómo recuerdas tu primer parto?

 

Lo recuerdo como algo muy bonito y duro a la vez, muchas horas, mucho miedo y muchas incertidumbres; pero todo eso se olvida en cuanto ves esa carita.

 

¿Qué es lo mejor de ser madre?, y ¿lo peor?

 

Lo mejor de ser madre es conocer ese amor incondicional y experimentarlo todos los días. Lo peor, el miedo, nunca se deja de ser madre y nunca dejas de preocuparte por ellos. Tengan los años que tengan.

 

 Si retrocedemos en el tiempo, date un consejo a tu “yo” embarazada.

 

Le diría, tranquila va a ir todo bien; ¡lo vas a hacer muy bien!

 

Un consejo que te dieron estando embarazada y que tú, no darías nunca.

 

Más que un consejo me hizo una pregunta: “¿no tienes miedo de que venga con algún problema?” Es algo que embarazada no quieres ni pensar.

 

Háblanos de tu madre

 

Es una luchadora y una valiente; dos valores que nos ha inculcado a mi hermana y a mí desde pequeñas.

 

 

Una canción que te recuerde a ella

 

Ufff ¡Muchas! En mi casa siempre se escucha música, pero sobre todo los domingos por la mañana Los Panchos, que a ella a su vez le recuerda a su madre.

 

¿Qué deseas para tus hijos?

 

Que sean felices. ¡No pido más!

 

Lola Pardo Martínez, felizmente prejubilada de Banca

 

A Lola, murciana de 59 años, hija de Gloria, le cambió la vida el día que le anunciaron que sería madre de mellizas, Alicia y Elena de 19 años y por supuesto el día que paso a disfrutar al 100% de su tiempo como prejubilada de banca con tan solo 53 ¿Se puede pedir más?

 

“Mis hijas me han permitido conocerme mejor a mí misma y he aprendido de ellas a trabajar la paciencia y la serenidad

 

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¿Qué es para ti ser madre?

 

Amor pleno, desinteresado y… ¡para siempre!

 

¿Una se queda embarazada cuando quiere o cuando puede? Cuéntanos tu experiencia Lola

 

En mi caso, no fue cuando quise, tuvo que pasar mucho tiempo, concretamente 11 años desde ese momento de querer, hasta que por fin sucedió. Fueron muchas visitas a especialistas, muchas pruebas, mucho esfuerzo, tanto físico como económico, aunque siempre muy bien llevado, quizá por el gran apoyo recibido de todo mi entorno, familia, amigos y equipo médico.

 

¿Qué se siente cuando de repente te dicen…” vienen dos”?

 

Ufff ¡Muchísima alegría! Imagínate, Pura, después de todo el esfuerzo es una maravilla, en un solo embarazo, mis dos niñas... Fue muy reconfortante.

 

¿Cuál ha sido la etapa más dura para ti?

 

Cuando eres madre, no es que tú pases a un segundo plano, sino que tienes a unas personitas que dependen totalmente de ti. Tienes que optimizar el tiempo extraordinariamente y sin duda, la época que recuerdo con mucha angustia fue la de los tres primeros años de vida de mis hijas. Esa culpabilidad por no estar más tiempo con ellas tardó en desaparecer. No existía el teletrabajo y las jornadas laborales excesivamente amplias que no ayudaban en nada a la perseguida conciliación, pero bueno, ese es otro tema.

 

Recomendaciones para una madre que tenga un embarazo múltiple

 

La única recomendación que me atrevería a dar es que el tiempo que se esté con los hijos sea de CALIDAD, lo importante no es la cantidad.

 

La relación madre e hijas se alimenta de complicidad y mucho amor desinteresado ¿Cómo debe ser la relación de una madre con una hija? ¿puede llegar a existir verdadera amistad?

 

Está claro, la gran base es el amor desinteresado, pero lógicamente la relación madre e hijas atraviesa por muchas etapas en el tiempo y es quizá, el mantener en las primeras etapas esa posición separada lo que hará crecer en amistad más adelante, sin dejar nunca esa barrera invisible madre e hija.

 

Algo que hayas aprendido de ellas…

 

Mis hijas me han permitido conocerme mejor a mí misma y he aprendido de ellas a trabajar la paciencia y la serenidad.

 

Como recuerdas tu infancia, siendo la mayor de una familia numerosa. Y, ¿a tu madre?

 

Mi infancia la recuerdo con muchísimo cariño. Fui muy feliz, una niña que se sintió muy querida siempre. Siendo la mayor de cinco hermanos era la responsable de todos. Así me enseñaron (risas).

 

A mi madre la recuerdo plenamente dedicada a la familia, pero también recuerdo que buscaba su tiempo, aunque fuera mínimo. Siempre me sentí privilegiada porque ella estuviera en casa cuidándonos y aún sigue haciéndolo.

 

Para terminar, Lola, una madre… ¿perdona siempre?

 

Sin ninguna duda, sí, no hay peros.

 

Madre, en tu Día, con las vidas construimos tu canción

(Silvio Rodríguez, Mujeres)

 

 

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