
Mientras empezaba a darle vueltas y más vueltas al diccionario para llegar a escoger la palabra que quería para representar a la equis, otra vez con la dificultad añadida de ser de las letras con menos entradas en el diccionario. Las primeras elucubraciones que me asaltaron fueron el uso de la x, exenta de cualquier acompañamiento de vocal o consonante, para designar cosas muy dispares y algunas completamente opuestas entre ellas.
Repaso el significado de la equis en una quiniela, donde marcarla servía para predecir un empate entre dos equipos de fútbol, y nada que ver este significado con las antiguas salas “X” donde se proyectaban películas para adultos, mayormente destinados a hombres, allá por la década de los 80.
Sigo haciendo memoria y me asalta el empleo de la equis a modo de firma, hoy impensable por la maravillosa obligatoriedad de la enseñanza primaria, siendo utilizada como rúbrica aquellas personas que no sabían leer ni escribir.
Y por último me reencuentro con las que me han producido más quebraderos de cabeza, todas aquellas “x” que tuve que despejar en ecuaciones de primer o segundo grado, con la dificultad que nunca se me dieron bien las matemáticas.
Así que después de esta introspección en los recuerdos, despejo la equis y vuelvo al punto de partida que no es otro que la elección de la palabra de la semana.
Solución: x= xenofobia.
Esta palabra hace referencia al odio, al recelo, la hostilidad y el rechazo hacia los extranjeros, haciendo resaltar más las diferencias, bien sean culturales, religiosas o educacionales, como insalvables, erróneas y equívocas, generando discriminación sin opción al acercamiento, convirtiendo en enemigo a la totalidad de un pueblo.
Y cada vez más, ante el convencimiento de estar en posesión de la verdad absoluta, estamos haciendo una xenofobia “de barrios”, a menor escala, donde el “enemigo” es aquel que no defiende el mismo club de fútbol al que uno pertenece, aquel que cree que su partido político es el único que merece ser votado, y aquel que afirma que todos los inmigrantes han venido a quitarles lo que les pertenece.
Muchos problemas desaparecerían si nos molestáramos todos más en saber y querer ver lo que nos une, no lo que nos diferencia.
Así que nada me gustaría más que multiplicar (otro término que se representa con x) por 0 a la xenofobia y el racismo.
¡Hasta el próximo viernes!

