
El otro día tuve la ocasión de coincidir y disfrutar con uno de nuestros grandes ejecutivos. Una de esas personas que han llegado muy alto, combinando talento empresarial con capacidad de liderazgo. La verdad es que, de todo lo que contó, se me quedó grabada una frase que no había oído antes y que me sorprendió escucharla de alguien así. Un contraste atípico, que quería compartir en una fecha atípica. En un martes de elecciones.
Decía Marcos de Quinto que, muchas veces tenemos la tentación de empujar a todo el mundo a emprender. Grave error. Y eso me hizo reflexionar de nuevo. Hay que ver lo rápido que va el mundo. Las prisas que tenemos en nuestra sociedad por intentar un salto que muchas veces es al vacío y sin red. Pero da la impresión que es como casi una obligación emprender. De lo contrario, parece que la sociedad te excluye. Igual es que el planeta se deshace si no inventamos coches voladores, máquinas que se muevan con las pestañas o robots humanoides cocineros. Y mientras tanto, seguimos cocinando con ollas y sartenes, los cubos de playa de los niños siguen sin ser electrónicos y hasta aún te cruzas los Seat 600 por la autovía. Pero a ras de suelo, nada de volar. Es increíble lo rápido que va el mundo, gracias a nosotros y muy a nuestro pesar.
Que un ex-vicepresidente ejecutivo mundial de Coca Cola, nos anuncie lo que ya sabemos todos, lo de zapatero a tus zapatos, le da aún más valor a esta realidad. ¿Por qué apostamos por el emprendimiento? Es obvio la importancia que tiene para el autoempleo, para la realización personal, por la satisfacción de superar un reto y por el retorno económico que, en muchos casos, puede ser espectacular. A la Región de Murcia, por ejemplo, han llegado este año pasado 18M€ de grupos inversores para 16 startups. Algunas de estas historias ya he tenido ocasión de contarlas en esta misma sección y son un ejemplo, desde luego.
Pero, en un país el que uno de cada tres jóvenes no recibe ingresos de ningún tipo, el emprendimiento es una solución, pero no todo el mundo vale para ello. Y no pasa nada, pero cuando se afronta un reto, hay que tener ilusión. Mucho más que necesidad. Porque la vida son retos y superarlos te hace feliz. Es una experiencia inolvidable. Al fin y al cabo, es lo que nos llevamos. Como decía un amigo, si eres valiente te eliges a ti mismo. Y entonces ya puedes emprender. Emprender libremente.
Y aunque yo, de momento, prefiera tener que cambiar las ruedas de mi utilitario, antes que las hélices de mi coche volador, ojalá ahora mismo, en un garaje particular, se estén dando los primeros pasos de inventos voladores, como ya hicieran en su momento, Leonardo Da Vinci o Juan de la Cierva y hoy en día, Tesla o Virgin. Mientras tanto, la máquina que plancha las camisas o el microondas que enfría las cervezas, se hacen esperar.

