
Una de las obras más trascendentales, importantes y populares de la música y el arte, La Sinfonía n.º 9 en re menor, op. 125, conocida también como «Coral», es la última sinfonía completa del compositor alemán Ludwig van Beethoven.
Coincidiendo con el día de ayer se cumplió el bicentenario de su estreno, el 7 de mayo de 1824 en el Kärntnertortheater de Viena.
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Este último movimiento es un final coral sorprendentemente inusual en su época, que se ha convertido en símbolo de la libertad. Desde 1985 es el himno de la Unión Europea (UE), donde forma parte, junto con otros sobresalientes monumentos, de la herencia espiritual de la Humanidad.
Beethoven venía trabajando desde 1793 sobre la idea de componer un arreglo a la Oda a la alegría (Ode an die Freude) del poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán Friedrich Schiller cuyo fallecimiento tuvo lugar el 9 de mayo de 1805, en Weimar, Alemania, hace también doscientos años.
Por otro lado, en España Francisco de Goya y Lucientes, pintor aragonés, decide plasmar a través de su pintura y de manera crítica la injusticia y horror de la guerra y las consecuencias de la represión política. La Carga de los mamelucos del 2 de mayo y los fusilamientos del día después en Madrid el 3 de mayo de1808, reflejan finalmente un contundente ejemplo de la sinrazón de la violencia y de la estupidez humana.
![[Img #81817]](https://murciaeconomia.com/upload/images/05_2021/932_800px-el_tres_de_mayo_by_francisco_de_goya_from_prado_thin_black_margin.jpg)
Resulta paradójico e interesante comparar las diversas fechas coincidentes. Cuando la suma de estos días da un total de 21 (9+5+7), tal vez tenemos ante nuestro 2021 un extraño reencuentro, tal vez sirva recordar aquello que escribió el compositor alemán frente a su sórdida esperanza por querer teorizar a través de su virtuosismo, pues como algunos especialistas han señalado, tenía una clara “decisión de llegar a tocar a la humanidad común en la forma más desnuda posible".
Más allá de su valor musical, la Novena Sinfonía ha tenido a lo largo de casi dos siglos un recorrido propiamente histórico. Tanto la obra en su conjunto como el último movimiento han sido empleados y apropiados por ideas muy variadas; tal es así que en algunos casos ha tenido un papel simbólico en la reconciliación entre pueblos, y también fue la pieza escogida por la radio alemana para anunciar el suicidio de Hitler en 1945.
El vitalismo que caracteriza toda esta pieza sonora responde, pues, al de un acuerdo solo de sentimientos y pasiones humanas, y no a una cuestión de interés científico.
Pese a ello Viena sabía que Beethoven, considerado entonces el más grande de los compositores, estaba completamente sordo. Pese a todo, continuó con la tarea encomendada y creía firmemente en un camino.
Es en nuestra manera de interpretar la realidad: -sobre qué es “bueno” y sobre lo que es “malo”- donde se puede afirmar que también Goya estuvo movido por estos sentimientos, ya que seguramente pudo haber investigado sobre el origen de los valores, distinguiendo maneras de valorar a través de la pintura.
Goya, esculpió con la mirada desde lo mas oscuro y sintió la sordidez, el desgarro y la masacre de un pueblo y del mundo. Es decir, tuvo que deslizarse entre lo mediocre y lo excelso; en definitiva, entre los que van por la vida cargados de resentimiento, odio, envidia y que, a menudo, son vengativos y capaces de generar las mayores atrocidades, y quienes, por encima de todo anteponen los mejores valores y un sentimiento de fraternidad que comprende a toda la humanidad.
Pues en el cuadro de los Fusilamientos se puede expresar otra clase de Oda, donde el único atisbo de esperanza es la luz proyectada por el candil del conjunto de verdugos que están a punto de disparar sobre esas personas y arrebatarles el canto a esa alegría que quedó en olvido.
Otra coincidencia más: Goya era también sordo, como Beethoven. Eran de aquellos que, a pesar de todo, hacían gala de ser dueños de su poder, amando a través de su música o de su pintura, o del pensamiento más profundo y poético. Como es el caso Schiller, que inspiró al gran compositor alemán para que pudiera expresar su propia libertad y vitalidad, valores que yo interpreto como necesarios y buenos para forjar el carácter moral del individuo, siempre dispuesto a afirmar la vida.
En definitiva, para ampliar su significado: aunque el destino del hombre es la libertad, el desarrollo completo de ese destino debe desembocar en la alegría.

