
Todo lo que sube, baja, todo lo que entra, sale y todo lo que empieza, acaba.
Sí, ha llegado el momento de la despedida, y el destino, siempre caprichoso, ha hecho coincidir que este día, catorce de mayo, publiqué la última palabra de mi abecedario particular, y sea el mismo día que escribí mi carta de presentación en la sección “Entre tú y yo” que echaba a andar en ese momento, hace ahora exactamente un año. Me costó tanto escribir aquellas cuatro frases, que aún no sé cómo he podido estar tantos viernes con vosotros.
![[Img #82040]](https://murciaeconomia.com/upload/images/05_2021/3582_img-20210513-wa0019.jpg)
Mi presentación era algo así como “buscadora de tesoros, transformadora de objetos y creyente de las segundas oportunidades...”, afanes que ni este año tan complicado me ha podido arrebatar, manteniendo intacta la ilusión en seguir buscando tesoros, transformando objetos y creyendo en las segundas oportunidades, como os he mostrado en más de una ocasión.
Viajera incansable, ahora en “erte”, ecléctica convencida, familiar, con falta de muchos encuentros, amiga de mis amigos, mediterránea de corazón, agradecida con la vida, y este último año, “coleccionista de amaneceres”, haciendo capturas fotográficas en los pocos minutos que dura un amanecer para tener constancia de que ningún día es igual a otro, y hacerme recordar que siguen siendo únicos e irrepetibles.
![[Img #82041]](https://murciaeconomia.com/upload/images/05_2021/4867_img-20210513-wa0021.jpg)
Viernes a viernes, he compartido sueños, ideas, recuerdos, inquietudes, viajes o sentimientos desde mi inexperiencia literaria, pero con mucho esfuerzo y deseo de superación, solo he querido y he podido ser yo. Quien me conoce, me reconoce en cada uno de mis artículos y quien no, dejo demasiadas pistas para que se haga una idea.
Así que solo me faltaba una palabra para decir adiós y no he podido encontrar ninguna mejor para una mediterránea hasta la médula, zarpar.
Siempre tienen algo de “trágico” las partidas, pero sin ellas no habría nuevos huecos que rellenar. Demasiado tiempo en dique seco, sin soltar amarras, solo hace perderse maravillosas travesías donde llegar a nuevos puertos donde arribar, para buscar refugio o un próximo destino.
Os echaré de menos.
Levo anclas... ¡hasta siempre!

