
La exposición a los sonidos y a la música puede ayudarnos a desarrollar plenamente nuestras capacidades cerebrales. El oído no sirve únicamente para escuchar, también determina el equilibrio y estimula el cerebro en sus diferentes áreas. Sin embargo, los patrones de activación del cerebro cambian según lo que se escucha.
No toda la música es buena ni sirve para lo mismo. Algunos tipos de música estimulan la imaginación y la creatividad, otros despiertan sentimientos de unión y de relación social e incluso pueden ser terapéuticos, pero hay otros tipos de música que son poco nutritivos para nuestro cerebro y que además generan relaciones violentas e insanas entre las personas.
El reggaetón, género musical de origen caribeño que escuchan actualmente nuestros jóvenes se caracteriza por un ritmo facilón y repetitivo y una letra que va entrando sin darnos cuenta. Escuchar reggaetón no estimula nuestro cerebro ya que al basarse en un ritmo repetitivo sin variaciones es fácilmente predecible por lo que nuestras neuronas no tienen que esforzarse. Pero más grave aún, según un reciente estudio de la Universidad de Helsinki, “la escucha continuada del reguetón podría promover un deterioro cognitivo prematuro”. El estudio, llevado a cabo por un grupo de estudiantes de postdoctorado del Cognitive Brain Research Unit (CBRU), señala que el reguetón no estimula nuestra capacidad cognitiva ni nuestra inteligencia debido a que no tenemos que hacer ningún esfuerzo para intentar seguir sus compases. Este estudio también ve posible que los niños y adolescentes que escuchan este tipo de música desarrollen a corto plazo pequeños trastornos psicológicos. Fue en 2013 cuando un grupo de científicos de la Universidad de Miami determinó que dañaba el hipotálamo y disminuía la capacidad cerebral y la memoria a corto plazo. Actualmente, la otorrinolaringóloga chilena Catalina Matalón está trabajando en demostrar el impacto negativo del reggaetón en nuestro oído debido a su estructura sonora y sus frecuencias.
Las neuronas se comunican entre ellas a través de pequeños impulsos eléctricos que llamamos ondas cerebrales. En función de las frecuencias que emiten, existen 5 tipos de ondas cerebrales. Las ondas DELTA (1 a 3 Hz) son las que tienen una mayor amplitud de onda y se relacionan con la paz interior y el bienestar. Las ondas THETA (3,5 a 8 Hz) se relacionan sobre todo con nuestras capacidades imaginativas, con la reflexión y el sueño. Las ondas ALFA (8 a 12Hz) surgen en ese crepúsculo intermedio donde hay calma, pero no sueño, donde hay relajación y un estado propicio para meditar. Las ondas BETA (12 a 35 Hz) se relacionan con estados de ansiedad y con actividad o atención al mundo externo. Las ondas GAMMA (35 A 80 Hz) se relacionan con tareas de un alto procesamiento cognitivo. Las ondas cerebrales que activa el reggaetón son las ondas Beta.
Hemos hablado del ritmo y de las ondas cerebrales, pero nos queda un detalle importante: las letras de las canciones de reggaetón. Las letras que escuchan nuestros jóvenes contienen mensajes que cosifican a la mujer e incitan a la violencia. Por supuesto que el machismo no es el resultado de una canción sino de un sistema paternalista que llevamos interiorizado. No obstante, si tenemos en cuenta que la música es una fuente de culturización y que va conformando nuestra manera de interpretar y estar en el mundo: ¿qué conductas van a desarrollar nuestros jóvenes dentro de unos años? Las mujeres y los hombres de mi generación llevamos años tratando de modificar patrones de conducta que consideramos vejatorios para ambos sexos y que no favorecen relaciones sanas basadas en el respeto. Las letras de las canciones de reggaetón son una apología de la violencia hacia las mujeres. Hablan de ellas como un mero objeto sexual del que hacen uso y abuso. El ritmo repetitivo hace que el mensaje llegue sin darnos cuenta. Pongamos conciencia crítica. No todo vale.
Un abrazo sonoro

