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Opinión | Una claridad diferente
Martes, 01 de Junio de 2021
José Luis Reverte

La gran 'metida' para las PYMES en el reparto de los fondos europeos

 

Según datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, aproximadamente el 99,8% de empresas en España son (somos) PYMES (ya sean microempresas, pequeñas o medianas empresas) y autónomos. El restante 0.2% son grandes empresas, y ojo que no quiero ser ventajista, y "al César lo que es del César", suponen el 35,8% de creación de empleo. Dicho esto, para contextualizar un poco la situación, me centro al contenido ad hoc.

 

La dichosa pandemia ha supuesto un ¡boom! a todos los niveles, y desde luego la esfera económica ha sido una de ellas. Países como el nuestro esperan ansiosos las ayudas procedentes de la Unión Europea (ahora los que se catalogan de antieuropeístas no verán con malos ojos el dinerito que llega y llegará). Pues bien, el famoso y ansiado Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ‘España Puede’ que presenta el Gobierno a la Comisión Europea es un caramelito demasiado goloso y complicado de gestionar de manera eficiente y equitativa. Estamos hablando “nada más y nada menos” de 140.000 millones de euros en subvenciones y préstamos proveniente del paquete de ayudas europeas Next Generation EU (NGEU).

 

Es una considerable inyección de dinero destinada, según el relato oficial, para la recuperación económica y la transición digital, energética y ambiental de la economía europea, pero como diría mi tocayo J.L. Perales ¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre? Pregúntale ¿Por qué ha robado un trozo de mi vida? Es un ladrón, que me ha robado todo; que llevándolo al terreno económico y de “a pie” podríamos preguntarnos algo así como ¿de dónde viene? ¿a dónde va? ¿hay que devolverlo? ¿habrá algún/os ladrón/es como curiosamente dice el gran Perales que nos robe/n un trozo de nuestras vidas?

 

Pues bien, centrémonos y comentemos algunas cuestiones técnicas que es posible que se desconozcan. Los fondos europeos generarán deuda pública, recortes y austeridad. Los fondos, tanto las subvenciones como los préstamos, se conseguirán a través de la emisión de deuda por parte de la Unión Europea. De forma que, aunque las empresas reciban dinero a fondo perdido, todo el presupuesto tiene que devolverse a los mercados financieros por los Estados en los próximos 5 a 30 años. Y claro, podríamos pensar, bueno oye si me dan ayudas a mí como autónomo o a mi empresa y no tengo que devolverla pues genial, ¿no? Cuidado con esto porque que no sean las empresas de manera directa quienes vayan a devolver el dinero no quiere decir que el Estado no vaya a repercutir (como ya se está pensando) sobre las empresas esa devolución en forma de subidas de impuestos y demás historias que ya se inventarán pero que recaerán sobre los mismos de siempre (las pymes y autónomos).

 

Dicho esto, en cuanto al reparto de los mencionados y cuantiosos fondos europeos, de nuevo los “pececillos” (nosotros, los pequeños empresarios) hemos sido o seremos fagocitados por los mismos “tiburones” (dicho desde el máximo respeto a nuestras grandes e importantes empresas).

 

El dinero se está repartiendo entre las grandes empresas, sin valorar la necesidad de reforzar lo público ni asegurar que también reciben ayudas actores pequeños como las PYMES, autónomos, economía social y solidaria, que son los que más empleo generan y mayor potencial transformador tienen. Los proyectos hasta ahora presentados al gobierno para aspirar a los fondos del Plan ‘España Puede’, son infraestructuras y reformas de grandes dimensiones, donde empresas como Endesa, Iberdrola o El Corte Inglés se llevarán miles de millones de dinero público. Solamente los proyectos presentados por Endesa e Iberdrola ya suponen uno de cada dos euros de las subvenciones totales de Europa para el conjunto del Estado. Pero bueno, la verdad que como empresario y cartagenero esta falta de equidad en el reparto de “los dineros” me quiere sonar.

 

Volviendo al tema, que me desvío, hay riesgo de que supongan un lavado de cara verde para multinacionales y no apuntan a las lecciones de la pandemia. Un lavado verde para rescatar industrias contaminantes y mantener el control centralizado de la energía.

 

Por cierto, el proceso se desarrolla con opacidad y sin participación ciudadana. Tampoco se han generado los procesos y espacios para una participación real de la sociedad civil, entendida en un sentido más amplio al tradicional binomio patronales-sindicatos. El Gobierno de España no está teniendo un diálogo democrático con todos los actores, incluyendo las comunidades autónomas, los municipios, los actores pequeños como las personas autónomas, la economía social, solidaria o feminista y la sociedad civil. La verdad que esto me parece un INSULTO a los que cada mañana nos levantamos para ir con ilusión a trabajar, generar empleo y contribuir con el exagerado pago de impuesto al mantenimiento de este bonito y malogrado país, que es España. Pero claro si la quitamos la S a INSULTO, posiblemente demos con la clave, ¡tata tachán! Sí amigos, el INDULTO parece que ser que a día de hoy es lo que más importa. Efectivamente, la concordia siempre tiene que estar por encima de la revancha y el castigo, y de hecho confío plenamente en la reinserción, pero para aquellos que al menos muestran voluntad de no romper las reglas del juego, que recordemos, son las mismas para todos.

 

Veis, me vuelvo a desviar, en fin, es que son tantas cosas que si pasamos de una a otra esto se va a convertir en ‘Las Hilanderas’ de Velázquez.

 

Está claro que gobernar un país es muy complicado y hacerlo en medio de una pandemia mundial, más, por eso no quiero que mis palabras se confundan y sean interpretadas como una crítica exclusivamente al Gobierno de España, ni mucho menos, para mí no se salva NADIE en la política española ahora mismo. Y es triste que ni en estos momentos sean capaces de entenderse por el bien del país al que representan y a sus ciudadanos que tienen ganas (lo ponen difícil) de confiar en ellos.

 

Por lo tanto, si son INCAPACES de ponerse de acuerdo nuestros políticos y de tomar decisiones sensatas y pensando ÚNICAMENTE en el bienestar social y no en lo caliente o fría que esté la “silla”, pues al menos en lo que respecta al “pan de nuestras gentes” nombren un equipo de profesionales y expertos DE VERDAD que ya tenemos experiencias nefastas sobre grupos de expertos para analizar la pandemia. Profesionales que sepan del tema, independientes y de ningún color político, que tengan experiencia en gestionar porque está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos, y el mío me da más igual pero el de mis hijas que acabo de ser recientemente padre que no lo toquen que muerdo.

 

Hagamos caso a otros países de la Unión Europea que ponen al frente de estas cuestiones a profesionales de reconocido prestigio y si se equivocan que al menos no haya sido por un tema de “colores” ni de “sillas”. En fin, que parece ser que tenía razón Voltaire: “El sentido común no es nada común”.

 

Y no olvidemos que la política debe estar al servicio de la ciudadanía, y nunca la ciudadanía al servicio de la política.

 

Palabra de un socialdemócrata de verdad (no de corazón), europeísta, español y cartagenero.

 

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