
¿Qué es lo que hace que una ciudad sea bonita? ¿O que sea agradable vivir en ella? Las respuestas no tienen por qué coincidir, y pueden ser tan numerosas como personas hay en el mundo. Algunos dirían que son las zonas verdes, otros el aire limpio, otros la calidad de los servicios o la variedad de establecimientos, tal vez la tranquilidad.
Sería imposible conseguir una opinión unánime sobre algo tan subjetivo, pero hay algo que no tiene discusión posible: que una localidad debe cuidar su salubridad. Y, para ello, es imprescindible atender a las colonias de animales.
Cuando una persona visita Cartagena por primera vez, no es para nada raro que lo primero que se le cruce en el camino sea una rata. Tal vez tarde en darse cuenta de que es una rata, o no llegue a asimilarlo, por el tamaño que alcanzan estos animales. Pero, sí, son ratas. ¿Y cómo es que, con el ritmo de reproducción de las ratas, Cartagena no está en guerra civil con ellas? Precisamente, porque existen los gatos ferales.
“En Cartagena a los gatos los deberíamos tener en un altar”. Eso ha declarado Ana Rama, presidenta de la Asociación Cuatro Gatos. La Asociación Cuatro Gatos se encarga de cuidar a más de 500 gatos organizados en colonias; tanto de alimentarlos como de esterilizarlos y darles atención veterinaria si es necesario. Es una asociación sin ánimo de lucro que, por ahora, no ha recibido “ni un céntimo” por parte del ayuntamiento de Cartagena, según confirma Ana Rama.
La lucha por los derechos de estos animales ferales en Cartagena ha sido extremadamente dura desde que la Asociación se fundó como tal, en 2012. “Hasta hace cuatro días – aclara Rama, en relación con la Ley de Sacrificio Cero – los gatos no tenían ningún derecho aquí, y podían ser llevados casi al matadero. No lograron el ‘derecho a ser’ hasta 2017”.
Rama confiesa que sienten que desde el ayuntamiento los “toman por tontos”, y que es muy difícil que comprendan la importancia de esta situación. “Los gatos son responsabilidad del ayuntamiento, hay que cuidarlos, aunque sea, por salubridad”, declara. Según Ana Rama, las colonias felinas solo generan problemas cuando no se cuidan: “Si no se hace por esterilizarlos se van a acabar reproduciendo muchísimo y se crean problemas de convivencia vecinal: animales peleándose, marcas con orines que huelen a rayos, problemas de superpoblación”.
Esa es solo una de las caras de la moneda. Hay que tener en cuenta, también, que los gatos ferales “pueden estar en la calle solos”, según afirma Ana Rama, pues no portan ninguna enfermedad ni hay riesgo de agresión, siempre que se hayan tratado. “Que los gatos estén ahí, bien cuidados, hace que la ciudad sea más humana, más bonita y acogedora. A lo mejor la gente recupera el hábito de salir a hacer las cosas a la calle”.
El Centro de Acogida de Animales Domésticos
Ana Rama se ha mostrado extremadamente preocupada, también, por la situación del Centro de Acogida para Animales Domésticos. “El ayuntamiento quiere suplir las carencias del CATAD con más dinero – sentencia −, pero eso no es lo que hace falta. Lo que hace falta es que el centro apueste por más medidas sociales, que intenten que los animales puedan ser aprovechados para hacer un bien a la sociedad y a las personas que los puedan necesitar para su bienestar psicológico”.
Otro gran problema del CATAD que ha destacado Ana Rama es su incapacidad para cuidar gatos ferales. “En su momento se intentaron llevar una colonia entera, aunque conseguimos que solo fuesen seis. Al final, uno de esos gatos murió y los otros cinco fueron devueltos a las calles. Los gatos que nacen en la calle deben vivir en la calle, en su casa”.
Los gatos ferales, historia de Cartagena
“Los gatos llevan en Cartagena desde que los traían los romanos y los fenicios”, informa Ana Rama. “Eran indispensables en las embarcaciones y los asentamientos. Tanto que nos llenamos la boca con orgullo de Cartago Nova, y estamos despreciando a unos animales que son historia de nuestra ciudad”.
“Los lugares donde ahora, supuestamente, ‘molestan’ los gatos – continúa Rama −, algunos yacimientos históricos, son lugares que ya convivieron con los gatos siglos atrás. Los gatos forman parte de la historia de Cartagena”.
¿Qué hacer si nadie cuida de los animales?
Raquel López Teruel, jurista y formadora especializada en derecho animal, fundadora de DeAnimals y directora jurídica del Instituto de Protección Animal (IPA), asegura que los ayuntamientos de toda España “están obligados a ocuparse de los animales ferales”, independientemente de la Comunidad Autónoma.
“Los ciudadanos también tenemos derecho a exigir que se cumplan las competencias”, continúa. En un artículo publicado en el blog del IPA, Raquel López explica que, si somos conscientes de que las autoridades no cumplen su deber con los animales, “debemos solicitar información pública por escrito”, pedir datos sobre actuaciones específicas y presupuestos. El ayuntamiento está obligado a respondernos y, cuando lo haga, si la respuesta confirma que no se cumplen las normativas, “estamos en nuestro derecho de exigir que se cumplan”.
Aunque el cuidado de animales ferales no es la única responsabilidad pública con los animales. También lo son los centros de acogida. Desde 2017, con la Ley de Sacrificio Cero, cada centro de acogida ha buscado una forma distinta de actuar una vez el aforo se completa. Según Raquel López, cuando esto sucede, “lo que hay que hacer es subcontratar servicios y pedir ayuda, como se hace en todos los demás ámbitos cuando, puntualmente, el sistema público se satura. Lo que no puede ser es que un servicio público se paralice con la excusa de que no tiene más espacio”.
Una luz al final del túnel
Aun con todo, Ana Rama está “segura de que todo esto se va a resolver”. Tardará, pues, como ella misma afirma, los cambios van “a paso de tortuga”, pero se resolverá. A pesar de todas las quejas que suscita el comportamiento general del ayuntamiento, confiesa que “ahora, gracias a Dios, cuentan más con los gatos: pero sigue siendo muy lento, a un paso vergonzoso”.
![[Img #82880]](https://murciaeconomia.com/upload/images/06_2021/9930_bianco-cementerio-de-los-remedios-murciaeconomia.png)
Bianco, uno de los gatos de la colonia del cementerio de Los Remedios
Actualmente, la Asociación Cuatro Gatos está a la espera de recibir el primer borrador de un convenio que, en principio, supondrá un gran paso para esta lucha. Ahora bien, la Asociación aún está esperando ver ese escrito para, después, enviárselo a un abogado que lo analice. El proceso podría llevar un buen tiempo aún.
“Nosotros no queremos dinero”, sentencia Rama. “Si el ayuntamiento se puede hacer cargo de su responsabilidad con los animales sin que pase un duro por la cuenta de Cuatro Gatos, mucho mejor”. Para Ana Rama, los problemas se solucionan de otra manera. “Menos subvenciones y más actuación”.



