
Hace unas semanas, el programa de Salvados (La Sexta), emitía un reportaje sobre el aborto en la Región que generó la indignación de los espectadores. La Ley del aborto se aprobó hace 11 años, sin embargo, en el Hospital Virgen de la Arrixaca, el mayor complejo hospitalario del Sistema Sanitario Público de Murcia, el 80% de la plantilla recurre a la objeción de conciencia.
Lucía (nombre ficticio) compró un test de embarazo al notar un retraso en su periodo "que era puntual como un reloj"’ asegura. No había duda, el dispositivo marcaba dos rayitas: embarazada. Automáticamente, la joven se lo contó a su madre y pidieron cita en su médico de cabecera.
Dos días más tarde, le realizaron una prueba de orina rápida en la consulta y esta volvió a dar positivo. La madre de Lucía suplicó al médico que realizara más pruebas, que debía tratarse de un error, pero el doctor fue claro: "Es irrefutable, su hija está embarazada de 6 semanas".
"Entré en un vacío emocional, me sentía en una especie de hoyo negro oscuro y veía mi vida arruinada por mi corta edad, pensé que no iba ni poder acabar bachillerato", recuerda la joven.
En cambio, los planes de su madre eran sólidos: Lucía pospondría sus estudio por un año, regresaría a su país natal, tendría allí al bebé y se lo entregaría a su tía, que no podía tener hijos propios. Todo quedaría en familia y nadie podría enterarse de que estuvo embarazada.
Esa misma semana le citaron con una trabajadora social, que nada más recibirla, intentó convencerla de que tenía que seguir adelante con el embarazo, que eso no iba a parar su vida. Sin embargo, cuando Lucía se sinceró con la trabajadora sobre los planes que tenía su madre para ella, esta pidió automáticamente cita en una clínica privada, "el protocolo ya está en marcha, tienes siete días para pensártelo", sentenció.
Cuando Lucía llegó a casa se acostó en la cama y no fue capaz de salir de ella en días. La joven se sumergió en una espiral de dejadez y tristeza entre las cuatro paredes de su habitación.
"Con 17 años no tienes conciencia suficiente sobre la salud mental, no te informan sobre depresión o ansiedad, pero con los conocimientos que poseo en la actualidad, sé que tuve depresión" asegura.
Antes de someterse a la intervención, le hicieron una ecografía, "se me cayó el mundo, lo vi fuera de lugar totalmente" afirma. A su lado se encontraba la madre, que volvía a pedirle que no abortara, pero la decisión estaba tomada.
Lucía se despidió de su madre, entró en una sala donde se tumbó en una camilla y a los pocos segundos perdió el conocimiento a causa de la anestesia. Dos semanas más tarde, le hicieron una revisión para comprobar que todo estaba en orden.
Ese fue el último trámite en el proceso que tuvo Lucía tras abortar, sin ningún tipo de acompañamiento psicológico para una menor de edad, por aquel entonces, que arrastra un trauma de por vida.

